Cuba

La larga historia de contaminación de la Bahía de Cienfuegos

Arsénico, petróleo y plásticos invaden la bahía de Cienfuegos

Aunque el derrame de aguas contaminadas con petróleo se ha controlado, la bahía de Cienfuegos presenta una larga historia de contaminación.
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Aunque el derrame de aguas contaminadas con petróleo se ha controlado, la bahía de Cienfuegos presenta una larga historia de contaminación.

Un cangrejo cubierto de petróleo levanta las muelas en un gesto amenazante a la vez que camina lentamente por uno de los manglares a la orilla de la Bahía de Cienfuegos. Pocas gaviotas surcan el mar en busca de peces, mientras que a algunos pelícanos se les ve manchados de negro.

“Desde que se derramó el petróleo de la refinería, en la bahía ya no puedo pescar”, dice Eddy Alberto, un joven del barrio de Reina, a las afueras de la ciudad de Cienfuegos.

La mañana del 28 de mayo la crecida del río Damují irrumpió en las inmediaciones de la refinería, recientemente abandonada por Venezuela, e inundó las piscinas de tratamiento de aguas residuales, arrojando a la bahía más de 12,000 metros cúbicos de una mezcla de agua con petróleo.

Las lluvias de la tormenta subtropical Alberto aumentaron el caudal de los ríos de la provincia que desembocan en la bahía, lo que provocó que las corrientes marinas, más fuertes de lo normal, expandieran la mancha de petróleo sobre más del 70 por ciento de la rada. Los especialistas de Cuba Petróleos estiman que los costos de la recuperación serán de aproximadamente $1 millón. Los pescadores locales temen que no habrá compensación financiera para ellos.

“No es la primera vez que contaminan la bahía. Nosotros vivimos de la pesca y nadie nos indemnizará por esto”, dice Eddy Alberto, que a sus 30 años exhibe una piel curtida por el sol tropical. El pescador se queja de que para mantener a su familia ahora tiene que cortar hierba para venderla a los conductores de coches de caballos. Por cada saco recibe 15 pesos.

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Neumáticos, plástico y basura destruyen los manglares en las orillas de la bahía de Jagua. 14ymedio

Esta no es la primera tragedia ambiental que sufre la bahía. La anterior catástrofe data de 1986 cuando un vertido de petróleo contaminó gravemente la bahía. Los trabajos de limpieza duraron cinco meses. En 2001, un derrame de arsénico sembró la alarma entre los cienfuegueros. A pesar de que las autoridades nunca explicaron cuánta cantidad del veneno se vertió en la bahía, se prohibió la pesca.

A finales de 2013, Reinaldo Acosta Milán, director de la Unidad de Supervisión del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) explicó en Radio Ciudad del Mar que las aguas de la bahía se encontraban libres de arsénico y que con el paso de los años el derrame se había incorporado a los sedimentos. Acosta Milán reconoció que de las especies estudiadas por el CITMA, el camarón y algunos mariscos de la zona presentaban elevados índices de arsénico por lo que su consumo en forma sostenida podría ser perjudicial para la salud humana. Pero muchos pescadores continúan la venta furtiva de mariscos.

Eddy Alberto no es el único pescador de su barrio. En la zona conocida como las 100 Casitas, un área urbanizada por el gobierno para asentar a los damnificados del huracán Lili, muchos se dedican a la pesca ilegal y venden sus productos en la ciudad.

“Nosotros no le hacemos daño a nadie. Con lo que cogemos del mar vamos viviendo al día”, dice un compañero suyo que vende minutas de pescado empanizadas y ostiones. Este hombre, que no quiso ser identificado, explica que hace algunos años capturaba camarones, pero que cada día es más raro encontrar mariscos en la zona norte de la bahía, donde pesca.

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La presencia de animales en descomposición y desechos del alcantarillado de la ciudad es común en la desembocadura del arroyo El Inglés. 14ymedio

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente denuncia que la industrialización a gran escala fomentada en los años de la influencia soviética en la isla es la principal responsable de la difícil situación medioambiental de la Bahía de Cienfuegos. Los científicos consideran que los sedimentos de la bahía son los segundos más contaminados del país, después de los del puerto de La Habana.

En los años 80 “tan solo la Empresa de Fertilizantes Nitrogenados aportaba 9.7 toneladas al día de nitrógeno”, dice el informe. En esos años transitaban por las aguas de Cienfuegos como promedio 694 buques cada año, los cuales arrojaban a la bahía 93.5 toneladas de basura y más de 5,657 toneladas de aguas oleosas, de acuerdo con la investigación.

El sistema de reciclaje natural de las aguas de la bahía es lento. Según expertos, las aguas tardan entre 39 y 59 días en abandonar la rada de 88 kilómetros cuadrados.

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Investigadores de la ciudad han detectado la presencia de microplástico en las aguas de la bahía. Esto, unido a metales pesados ingeridos por los peces puede dar lugar a enfermedades como el cáncer una vez que son consumidos por los seres humanos. 14ymedio

El uso de fertilizantes y bioquímicos contaminantes en las cuencas hidrográficas que desembocan en el puerto también contribuyó al desequilibrio ambiental. Los centrales azucareros cercanos a los ríos Damují y Caunao, la Papelera Damují, entre otras industrias, son los principales culpables del deterioro medioambiental de la bahía.

Los investigadores detectaron la desaparición del camarón blanco en la zona noroccidental de la rada, una especie que era un símbolo de la ciudad y, junto al camarón rosado, el principal recurso pesquero de la bahía.

“En general, en las últimas décadas se evidencian signos de deterioro ecológico con una reducción de la biodiversidad, movimiento de comunidades bentónicas [estrellas de mar, ostras, almejas, pepinos de mar, ofiuroideos y anémonas de mar], reducción de la talla y de los niveles de captura de especies comerciales, erosión y deterioro paisajístico de la línea de costa”, concluyen los científicos en el informe citado.

Aguas residuales y basura

Alejandro Sánchez es un joven de 23 años que vive en el centro histórico de Cienfuegos. En las tardes, aprovecha la brisa del poniente para ir con a su novia al Muelle Real a contemplar el atardecer. Aunque la bahía ha mudado sus tonos verde azules por unos más amarillos debido a las lluvias de las últimas semanas, cree que “no hay lugar más hermoso en el mundo”.

“Lo único que lamento es la contaminación”, dice mientras bebe un trago de piña colada que le prepararon en un local a escasos metros del atracadero. “Este lugar lo diseñaron para el turismo, pero no contaron con la peste”, lamenta.

Tanto el Muelle Real como otras áreas del centro histórico de Cienfuegos han sido recientemente restaurados tras la proclamación en 2005 de zonas de la urbe como Patrimonio Cultural de la Humanidad. La afluencia de turismo ha crecido en los últimos años y Cienfuegos se ha convertido en una escala obligada en el camino hacia la vecina Trinidad.

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Trabajadores de Cuba Petróleo intentando revertir el daño medioambiental producido por el derrame de aguas oleosas en la bahía de Jagua. 14ymedio

El mal olor al que se refiere Sánchez emana de un canal de evacuación de aguas albañales que desemboca muy cerca del Muelle Real. La red de alcantarillado de Cienfuegos , construida hace más de un siglo en tiempos de la República, arroja directamente los desechos tanto al arroyo El Inglés como a la bahía, sin ningún tipo de procesamiento.

“Las inmediaciones de la ciudad presentan las concentraciones más elevadas de coliformes fecales de la bahía”, según varios expertos en medioambiente, aunque los restos fecales están por el momento por debajo de la norma en las zonas de baño.

Sánchez dice que ha oído hablar del peligro de la contaminación de las aguas, pero que la población “no está sensibilizada con el tema”.

“Por donde quiera puedes ver plásticos, basura, animales muertos y escombros. A falta de vertederos, la gente lo tira directamente en el mar. Es algo muy triste”, dice.

Microplásticos

Arianna García Chamero, del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos, hizo saltar las alarmas de los investigadores locales al descubrir microplásticos en la bahía.

Se estima que este tipo de desechos representa el 85 por ciento de la contaminación en los océanos y mares. Muchas bolsas plásticas, envoltorios y desechos similares terminan en el mar y son ingeridos por los animales e integrados a la cadena de alimentación humana.

“Me ha impactado que los niveles [de microplásticos] a veces son similares, incluso a veces superiores, a los rangos que revelan estudios en ecosistemas de sitios muy industrializados en el planeta”, dijo la científica a la prensa local a inicios de este año.

García Chamero agregó que la ingesta de microplásticos y los metales pesados que muchas veces le acompañan pueden ser perjudiciales para la salud humana, provocando, entre otras enfermedades, cáncer.

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Este reportaje es parte de un convenio de colaboración entre el diario cubano 14ymedio y el Nuevo Herald.
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