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Aviación siria bombardea hospitales

Una columna de humo se levanta sobre edificios bombardeados por aviones del gobierno sirio en Daraa, en el sur del país.
Una columna de humo se levanta sobre edificios bombardeados por aviones del gobierno sirio en Daraa, en el sur del país. AP

El régimen de Damasco y su aliado ruso bombardearon por aire este miércoles territorios rebeldes del sur de Siria, matando a civiles e inutilizando tres hospitales, en el marco de una ofensiva para reconquistar esta estratégica región.

Tras haber consolidado su poder en la capital, Damasco, y sus alrededores, el régimen de Bashar Al Asad se concentra ahora en el sur, una región clave que bordea la frontera con Jordania y las Alturas del Golán, en parte ocupadas por Israel.

Las fuerzas de Asad, apoyadas por bombardeos rusos, atacaron sectores rebeldes de la ciudad de Deraa, tras una semana de violentos ataques contra la parte oriental de la provincia del mismo nombre.

Al menos 17 civiles, entre ellos seis niños, murieron en estos bombardeos contra posiciones rebeldes informó la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Los ataques aéreos dañaron también a los hospitales de las localidades de Saida, Al Mseifra y Al Jiza, en manos rebeldes, indicó el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.

“El hospital de Saida está fuera de servicio desde la madrugada del miércoles por ataques aéreos no identificados cerca de las infraestructuras”, indicó.

Según Abdel Rahman, otros bombardeos identificados como rusos, alcanzaron el sector del centro médico de Al Mseifra y tuvo que cerrar, igual que el de Al Jiza.

Con ellos, son ya cinco los hospitales inutilizados en este sector desde el 19 de junio.

El sector es estratégico dada su cercanía geográfica con Israel y Jordania. Hasta ahora en el sur de Siria había una relativa calma, en un país destrozado por una compleja guerra comenzada en 2011 y que dejó más de 350,000 muertos.

La zona era objeto desde julio de 2017 de un alto el fuego negociado directamente entre Rusia, Jordania y Estados Unidos.

El régimen sirio, que encadena las victorias desde que recibiera el apoyo militar ruso, controla ya 65% del territorio nacional y está dispuesto a asentar su poder en el conjunto del país.

Pero los civiles son una vez más las víctimas colaterales de los combates. Al menos 63 han muerto desde el inicio de la actual ofensiva, el 19 de junio.

Así, 750,000 civiles que viven en las zonas rebeldes del sur de Siria están amenazados por las operaciones del régimen, advirtió recientemente la ONU.

Además, desde hace una semana los combates y bombardeos aéreos concentrados en el este de la provincia de Deraa obligaron a huir a 45,000 habitantes, un éxodo sin precedentes en esta región, según la ONU, desde el inicio de la guerra.

Entre ellos está Ahmad Abazeid, un militante que huyó de Hirak, en el este de la provincia, para encontrar refugio en una localidad vecina.

“Durante más de tres días, los aviones sirios y rusos no han abandonado el cielo”, dice Abazeid, y asegura que hubo uso de barriles de explosivos.

“La gente está perdida, ya no sabe adónde ir. Algunos están cerca de la frontera con Jordania y otros en la frontera con Israel”, añade.

“Pero los aviones los siguen allá donde vayan”, apostilla.

Reiterando la posición oficial de su país, el ministro de Exteriores de Jordania, Ayman al Safadi, advirtió el martes por la noche que su país no podría acoger un nuevo flujo de refugiados.

En Jordania ya hay 650,000 refugiados sirios registrados ante Naciones Unidos.

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