Cuba

‘Voices of the Sea’, un documental que captura el dilema de una familia cubana

Esta familia cubana se debate entre el deseo de la madre de buscar una mejor vida en Estados Unidos y los lazos del padre con su familia y amigos en la isla, y la villa de pescadores donde nació. De izqierda a derecha: Karel, Kevin, Orlando (Pita), Mariela con Orlandito y Cynthia.
Esta familia cubana se debate entre el deseo de la madre de buscar una mejor vida en Estados Unidos y los lazos del padre con su familia y amigos en la isla, y la villa de pescadores donde nació. De izqierda a derecha: Karel, Kevin, Orlando (Pita), Mariela con Orlandito y Cynthia. Cortesía de POV

Al igual que tantas cosas sobre Cuba, el mar y su inexorable atracción hacia el norte juega un papel central en un nuevo documentad de PBS que se estrena el lunes en la serie de televisión POV.

Voices of the Sea (Voces del mar), que se trasmitirá localmente el lunes a las 11 p.m. en WPBT2, es la historia de Orlando Pita, su esposa Mariela y sus cuatro hijos, y la batalla entre la forma de vida tradicional y los lazos familiares en la Playa Cajío, un enclave de pescadores en la provincia de Artemisa, en la costa sur de la isla, y los sueños de libertad y una vida mejor al otro lado del Estrecho de la Florida.

Pita es pescador, como lo fueron su padre y su abuelo; Mariela se ocupa de los hijos, pero tiene sueños de que sean algo más que pescadores. La gente en este pequeño poblado con playas de lodo rojo, en vez de la arena blanca y fina de la costa norte cubana, trabaja duro pero no parece ganar mucho dinero.

Pero el pescador es rico de otras maneras.

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Pita es conocido en Playa Cajío por el buen café que prepara. Cortesía de POV

Un día hace una lista y se da cuenta de son 56 personas que pasaron por la cocina de su casa el día anterior. Él hace buen café, dice su mujer, y es muy popular, una figura en la comunidad.

Se lanza a la mar todos los amaneceres y lanza la pita y otra vez. “Soy persistente”, dice. Pero algunos días no pesca mucho.

La revolución cubana, que dijo fue pintada como algo “muy hermoso” al principio, “no significa nada para mí ahora”. Pero agrega: “No quiero irme nunca de aquí”.

Mariela, mucho más joven, dice: “La única esperanza es llegar en balsa a Estados Unidos”. Su plan es llegar a Estados Unidos, conseguir un trabajo, aprender inglés y mandar a buscar a los hijos cuando reúna el dinero necesario.

Pero Pita es un tipo pragmático. “Ella piensa que puede hacer todo eso en un año. En realidad, son 10 o 12 años para sacar a un hijo”, afirma.

Pita adora a Mariela, pero le ha dicho a su esposa que no se irá con ella. “Yo le dije que lo haga: es tu sueño, adelante”, dijo Pita.

La familia está dividida. Los primos de Pita se fueron a Estados Unidos en los años 1970; su padre también se fue, y su abuela falleció allí.

El documental trascurre durante el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba durante el gobierno de presidente Barack Obama, pero antes que Washington eliminara la política de “pies secos/pies mojados”, que permitía quedarse a los cubanos que llegaran a territorio estadounidense, pero devolvía a los interceptados en el mar. Los cubanos sabían que esa política podía eliminarse en cualquier momento, de manera que adelantaban sus planes para salir de la isla.

Kim Hopkins, la directora británica de Voices of the Sea, fue una de los fundadoras de la división de documentales de la Escuela Internacional de Cine y Televisión en Cuba a finales de los años 1990, pero había regresado a Gran Bretaña para trabajar en otros proyectos. La oportunidad de restablecer la relación con su intérprete en Cuba hizo que se interesara en un proyecto sobre la pesca y Playa Cajío, que había visitado durante un viaje de reconocimiento con alumnos.

Con Cuba una vez más en el candelero, dijo, “esto nos llevó a regresar a la isla tan pronto como fuera posible porque sabíamos que todos los documentalistas iban a converger pronto en La Habana”.

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Kim Hopkins es la directora de “Voices of the Sea”. Cortesía de POV

Así fue como Hopkins entró al mundo de Pita y Mariela, que describió como algo “sencillo, orgulloso, de un mundo preindustrializado sin tecnología pero con muchos valores familiares”. Escenas del rojizo amanecer mientras Pita se hace a la mar y Mariela hace café y barre el patio mientras un gallo canta en el fondo seguramente tocarán el corazón de los que se han ido.

Pero esas personas también entenderán el atractivo de otra forma de vida en Estados Unidos.

“Es increíble cuánta gente se está yendo”, dice Mariela. La mujer ya lo intentó, pero no lo consiguió.

“Tiene que haber algo más”, dice ella.

“Esto es vida”, le responde su esposo.

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La pesca es una forma de vida en Playa Cajío, en la costa sur de la provincia cubana de Artemisa. Cortesía de POV

En una escena del filme, un auto llega a medianoche para llevar al hermano de Mariela —Roilán, quien ha tratado infructuosamente de llegar a Estados Unidos 21 veces— a la costa norte. No le ha dicho a nadie que lo va a intentar de nuevo.

Otro grupo de balseros le confía sus planes a Pita antes de irse. Llevan un teléfono móvil con ellos y graban la jubilosa partida con una bandera estadounidense ondeando en la proa de su pequeña embarcación de madera.

Pero a 44 millas de la costa norteamericana el motor se les apaga. Cuando no pueden volver a arrancarlo, los hombres lo parten en pedazos y lo lanzan por la borda para aligerar la carga, y comienzan a remar con pedazos de madera. Los hombres comienzan a marearse, y se les acaban el agua y los alimentos.

Lo que sucede a este grupo en particular es una de las partes más fascinantes del documental. Basta decir que terminan en los noticieros de la noche.

Como pescador, Pita sabe demasiado bien el riesgo que se corre en el mar. Mariela también lo sabe. Su primer esposo y otros 29 cubanos que salieron poco antes que el huracán Iván pasara por el Estrecho de la Florida: desaparecieron y se supone que hayan perdido la vida.

El filme de 90 minutos “nos atrapa en un retrato solidario de los retos que enfrentan los cubanos de a pie, a la vez que complica la narrativa de que todos quieren irse”, dijo Chris White, productor ejecutivo de POV. “En Mariela y Pita vemos esta dicotomía y Kim elegantemente esta tensión entre ellos”.

Al final, Pita y Mariela tienen que sopesar el dolor de la separación contra los sueños de Mariela de un mejor futuro para su familia. Y llegan a un acomodo profundamente personal.

Avance del documentar ‘Voices of the Sea’ que se trasmitirá el lunes a las 11 p.m. por PBS.

Siga a Mimi Whitefield en Twitter: @HeraldMimi

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