Cuba

Cuba habilita una página para que la diáspora participe en su reforma constitucional

El ex gobernante cubano Raúl Castro Ruz (centro), el presidente Miguel Díaz-Canel (izq.), y el segundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), José Ramón Machado Ventura (der.), llegan para la plenaria del primer período ordinario de sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional, el  sábado en La Habana.
El ex gobernante cubano Raúl Castro Ruz (centro), el presidente Miguel Díaz-Canel (izq.), y el segundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), José Ramón Machado Ventura (der.), llegan para la plenaria del primer período ordinario de sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional, el sábado en La Habana. EFE

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba habilitó el viernes la página Nación y Emigración para invitar a los emigrados a participar a través de un formulario en línea en el proceso de debate sobre la reforma constitucional que impulsan las autoridades de la isla.

Ernesto Soberón, director de Asuntos Consulares y de la sección de cubanos residentes en el exterior, dijo a comienzos de este mes que el gobierno permitiría la participación de la diáspora, pero aclaró que solo tendrán en cuenta los criterios que apoyen a la Revolución y los aportes serán para contribuir a mejorar la Constitución socialista.

La cancillería cubana informó que “se ha difundido un vídeo tutorial que explica de una manera fácil y amena los pasos a seguir para garantizar una participación efectiva de los alrededor de un millón 400 mil cubanos dispersos por unos 120 países”.

El Gobierno cubano calificó de “inédita en la historia de la revolución” esta iniciativa y señaló que se trata de un paso para continuar el proceso de acercamiento con la diáspora, con quien ha mantenido una relación difícil durante varias décadas de exilio de miles de cubanos.


La medida llega en momentos en que las autoridades de la isla impulsan un proceso de consultas para conocer las opiniones sobre el proyecto de reforma constitucional, que entre los cambios elimina el término comunismo, reconoce la propiedad privada, introduce la figura del presidente de la República y allana el camino para el matrimonio igualitario.

El referendo para la aprobación de la propuesta de reforma constitucional se realizará el 24 de febrero de 2019.

Soberón dijo que “mientras mayor sea la participación en Cuba y en el exterior, mayor será el éxito de este proceso, porque la construcción de una nueva carta magna requiere la intervención de muchos saberes”, según informó la estatal Prensa Latina.

En la diáspora cubana la propuesta del Gobierno ha sido acogida con recelo por parte de muchos movimientos y rechazada por representantes del exilio histórico en Estados Unidos.


Orlando Gutiérrez Boronat, presidente del Directorio Democrático, una organización en Miami que agrupa a varias plataformas opositoras dentro y fuera de Cuba, rechaza incluso llamar “gobierno” al Ejecutivo cubano.

“La Carta Magna recoge derechos fundamentales alrededor de la cual se organiza el Estado para no restringir los derechos del pueblo. Esto es justo lo contrario, es un Partido (Comunista) que busca reorganizar el Estado para la preservación de su poder”, dijo el activista.

Para Maruchy Alfonso, que reside en Estados Unidos, es “inaceptable” que se modifique el concepto de Patria para vincularla al socialismo con el único fin de perpetuar el poder del Partido Comunista.

“Quieren manipular la opinión de los cubanos libres que vivimos en el exterior. Solamente van tener en cuenta las opiniones que contribuyan a la construcción del socialismo, por tanto, los que aportemos ideas democráticas no tenemos ninguna posibilidad de participar”, dijo a este diario vía telefónica.

“Independientemente de lo que hagan con ella voy a enviar mi opinión. Esa Constitución no nace del pueblo ni tiene un carácter soberano”, agregó.

Alfonso llamó la atención sobre la participación en el proceso de grupos de cubanos afines al Gobierno en otros países. A su juicio esos grupos, controlados desde La Habana, intentan dar legitimidad a un proceso en el cual se excluyen los cubanos que disienten de la política oficial.

Liu Santiesteban, activista de derechos humanos, alertó sobre la petición del número de pasaporte para enviar propuestas a la reforma constitucional.

“Es a cuenta y riesgo de cada cual porque ellos sabrán exactamente qué dijo cada quien”, dijo la activista, quien además lamentó que muchos cubanos que residen en Estados Unidos no puedan participar por no tener vigente el costoso documento de viaje.

La expedición de un pasaporte cubano, considerado uno de los más caros del mundo, cuesta alrededor de 400 dólares en la Embajada de Cuba en Washington. Además es necesario prorrogarlo cada dos años, por lo cual los interesados deben desembolsar 160 dólares por cada prórroga.

Santiesteban, no obstante, animó a todos los emigrados a que participen y envíen sus criterios sobre temas polémicos como la irrevocabilidad del Socialismo, el monopolio del poder por parte del Partido Comunista y la falta de libertades cívicas.

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