Cuba

Díaz-Canel recoge mucho afecto y poca ayuda económica en su gira por Rusia y Asia

Tras una gira por Rusia y varios países asiáticos, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel regresó a la isla sin la ayuda inmediata que necesita la economía de su país para salir del estancamiento.

El viaje no dejó de tener emociones para el mandatario cubano. El líder coreano Kim Jong Un le preparó una bienvenida por todo lo alto, con alfombra roja, desfile por las calles de Pyongyang y varios actos masivos como no se veían desde los viajes del fallecido Fidel Castro a ese país. Y Vladimir Putin elevó el caché de Díaz-Canel en una conferencia de prensa en la que juntos criticaron al presidente Donald Trump.

El diario oficial Granma declaró triunfante que la gira —que incluyó además China, Vietnam y Laos— “ratificó, una vez más, cuánto se quiere a Cuba por el mundo”.

Pero el afecto, incluso de sus aliados ideológicos, no da para mucho más, indican los expertos.

“Lo que Cuba está encontrando es lo mismo que le sucedió a Nicolás Maduro en una gira similar: la solidaridad solo llega hasta un punto”, dijo John Kavulich, presidente del U.S.-Cuba Trade and Economic Council. “Todos estos países tienen recursos limitados. China, Rusia y Vietnam no están preparados para apoyar a Cuba sin que su gobierno realice cambios estructurales que aumenten la capacidad del país de ser autosuficiente y pagar sus cuentas”.

Aunque quizás algunos acuerdos no se han hecho públicos, no parece que lo ofrecido por los gobiernos aliados podría paliar de momento los ingresos perdidos por la caída de un 6.5 por ciento del turismo y la crisis que enfrenta Venezuela, principal aliado y socio comercial de Cuba. El gobierno dijo que la economía de la isla solo crecería un uno por ciento en el 2019, aunque varios economistas dudan que llegue incluso a ese nivel.

La salida del programa Más Médicos de Brasil esta semana representaría otra pérdida adicional de alrededor de $300 millones anuales por concepto de exportación de servicos médicos.

Díaz-Canel inició oficialmente su gira de 12 días en Rusia, donde fue recibido por Vladimir Putin. Mientras ambos gobernantes acordaron estrechar su alianza estratégica, compañías rusas firmaron contratos que llevaban tiempo negociándose por $260 millones para modernizar el sistema ferroviario cubano, tres centrales eléctricas y una planta metalúrgica en Cuba, según reportó la agencia de noticias Tass. Anteriormente, el gobierno ruso había ofrecido un préstamo de $50 millones al gobierno cubano para la compra de armas rusas.


El acuerdo para construir una fábrica que producirá barras de fibra de vidrio, un memorando para desarrollar un depósito de petróleo en la costa norte de Cuba, la compra de lámparas LED rusas y la exportación de un medicamento cubano contra la diabetes fueron mencionados como logros de una comisión bilateral que sesionó en La Habana antes de la visita de Díaz-Canel a Rusia, difícilmente el volumen de inversión y comercio que llevaría a ese país a convertirse en el nuevo benefactor de Cuba.

Con la salida del programa Más Médicos en Brasil, Cuba también está explorando a Rusia como un posible mercado para exportar a sus doctores, según sugirió el vicepresidente cubano Ricardo Cabrisas, pero no se anunció nada concreto.


Aunque la relación económica dista mucho la de dependencia de Cuba con la extinta Unión Soviética, Putin está aprovechando el clima de tensión entre Cuba y Estados Unidos para abrir una brecha en América Latina, según sugirió el viceprimer ministro ruso, Yury Borisov.

“Estamos acostumbrados a vivir bajo la presión de las sanciones, nuestras naciones no pueden asustarse por eso. Las sanciones también (...) abren posibilidades para llenar el mercado con productos propios. Y ahora hemos tomado el camino de la exportación, que incluye la exportación de tecnologías rusas a países latinoamericanos “, dijo Borisov.

Si Rusia está apostando a largo plazo en Cuba, queda menos claro lo que el gobernante cubano obtuvo en China.

Como se esperaba, el presidente Xi Jinping habló de la solidaridad, de Fidel Castro y de la amistad entre ambas naciones, pero en términos económicos, fue más vago. Según un reporte de la agencia estatal Xinhua, Xi habló de trazar un plan a largo plazo para fortalecer las relaciones y llamó a mejorar la cooperación en áreas de comercio, energía, agricultura, turismo y biofarmacéutica.

“La cooperación de China con Cuba sigue el principio de defender la justicia y perseguir intereses compartidos”, dijo Xi, y agregó que China “apoyará a Cuba en todos los aspectos que podamos apoyar”.

Según reportaron medios de prensa chinos, Cuba está estudiando cómo unirse al programa constructivo chino conocido como Belt and Road, y Xi dijo en su reunión con Díaz-Canel que veía con beneplácito esa decisión.

En su parada en Vietnam, ambos países acordaron elevar el comercio entre ambas naciones a $500 millones.

Pero tanto los créditos como los acuerdos comerciales requieren de una economía que pueda pagar a tiempo a acreedores y proveedores.

Lo que la economía cubana necesita, observó Kavulich, son reformas estructurales. “La paciencia de esos países (acreedores, aliados) se está agotando”, dijo.

El gobierno cubano ha dicho que está “actualizando” su modelo económico pero en casi una década no ha implementado reformas para atraer exitosamente a la inversión extranjera.

Nuevos controles al emergente sector privado que entrarán en vigor en diciembre sugieren que el temor a perder el control político parece imponerse en la gestión de ese sector, “independientemente del fallo de otros motores económicos como la inversión extranjera o la ‘exportación’ de servicios médicos’”, comentó Ted Henken, profesor de City University en Nueva York y experto en temas relacionados con el sector privado en la isla.

La gira de Díaz-Canel “ha sido más una cuestión de óptica y solidaridad, pero ha hecho poco para ayudar a Cuba con sus problemas comerciales y económicos crónicos”, opinó Kavulich.

Siga a Nora Gámez en Twitter: @ngameztorres

  Comentarios