Cuba

La Iglesia de Cuba cancela importante evento y culpa a la crisis económica

Un grupo de jóvenes participan en la Jornada de la Juventud en La Habana en 2016
Un grupo de jóvenes participan en la Jornada de la Juventud en La Habana en 2016

La II Jornada Nacional de la Juventud que la Iglesia católica de Cuba proyectaba para agosto se convirtió en la más reciente víctima de la crisis económica. Los organizadores no han podido conseguir los alimentos y el transporte necesarios para reunir en Santiago de Cuba a los centenares de jóvenes que esperaban congregar y, en su lugar, han decidido que el evento se celebre simultáneamente en parroquias de toda la isla.

“En los últimos meses, las condiciones económicas han cambiado sustancialmente afectando, de una manera u otra, muchos ámbitos de la vida nacional”, explicó Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, en una carta dirigida a los fieles este lunes.

García detalló que el contexto económico que vive la isla “crea incertidumbre y preocupación en no pocos” e indica que “la subida de precios y escasez de muchos artículos y la limitación de servicios, principalmente el transporte”, hacen que la jornada sea “prácticamente irrealizable según como se había preparado”.

Esta Jornada nació el pasado año como versión cubana de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) y en 2019 iba a ser la continuación de la JMJ de Panamá. En este encuentro religioso se realizan viacrucis, catequesis, eucaristías, vigilias y fiestas que se continuarán haciendo pero, en este caso, en cada provincia.

El pasado agosto, el evento se realizó en el Santuario del Cobre, congregando a unos 300 jóvenes que aportaron cada uno una contribución de 10 CUC mientras la Iglesia cubría la mayoría de los gastos. Esta vez, sin embargo, la realidad económica se ha impuesto.

“Es obvio constatar que la inseguridad en el transporte es un obstáculo práctico difícil de vencer. A esto añadimos, y es lo más importante, que el alto costo que actualmente tienen los servicios nos cuestiona desde el punto de vista evangélico y ético, sobre si debemos asumir costos tan elevados en medio de necesidades más urgentes y esenciales, además del hecho de que no contamos con estos recursos, como Iglesia necesitada que somos”, dijo García en su carta.

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El arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García. Archivo. El Nuevo Herald

Los gastos de la Iglesia cubana son sufragados en gran parte por donaciones de parroquias católicas en otros países.

“Los jóvenes de nuestra parroquia se habían organizado para recaudar los 10 CUC que pedían por la inscripción. Lo teníamos todo listo y hasta los pasajes habíamos comprado ‘por la izquierda’ (mercado negro) en la terminal de Cienfuegos”, dijo desde esa ciudad Yuleisy, una joven católica que no quiso dar su apellido por temor a represalias.

Por su parte, el arzobispo de Santiago de Cuba llamó a los jóvenes a no perder “el entusiasmo” y asumir como un reto la cancelación del evento en Santiago de Cuba.

Un religioso que trabaja en la isla que prefirió hablar bajo anonimato cuestionó la decisión de suspender el evento en Santiago de Cuba. “No sé qué hay detrás de esta cancelación, pero te puedo asegurar que no es por el dinero. No es frecuente que la Iglesia cancele un evento a última hora. Lo más triste es que somos nosotros los que tenemos que dar la cara, no los obispos”, dijo.

Esta nota se hizo con la colaboración del diario cubano 14ymedio.

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