Cuba

Compraventa de casas en Cuba florece pese a limitaciones

Casas Cubanas es uno de los portales en la internet dedicados al naciente mercado de bienes raíces en Cuba.
Casas Cubanas es uno de los portales en la internet dedicados al naciente mercado de bienes raíces en Cuba. Internet

A partir del 2011, cuando el gobierno cubano permitió de nuevo la compraventa de casas en Cuba, tras mantenerla prohibida por décadas, surgió un mercado de bienes raíces que, aunque limitado, continúa creciendo.

“Desde que [Barack] Obama hizo su anuncio, en los últimos meses hemos notado un aumento del 200% de interés en el mercado inmobiliario, de extranjeros que viven en Cuba o fuera y cubanoamericanos que quieren invertir o piensan regresar a Cuba”, explica desde su oficina en La Habana, Yad Aguiar, dueño de la agencia Point2Cuba, que se especializa en la venta de casas a extranjeros.

Una búsqueda con las palabras “Compraventa de casas en Cuba” en internet, arroja la existencia de decenas de portales dedicados a este asunto, entre ellos Cubísima.com, Espaciocuba.com, Point2Cuba.com, Poreltecho.com y Casascubanas.com.

Revolico, uno de los sitios de clasificados preferidos por los cubanos, tiene más de 40,000 anuncios en su sección de “compra/venta”. Casascubanas se anuncia como la “primera inmobiliaria privada en Cuba” y tiene alrededor de 1,300 propiedades listadas, la mayoría en venta.

“En cuanto el Consejo de Estado permitió este tipo de negocios, sacamos la ‘licencia de agente de compraventa’”, explicó via teléfonica el dueño de esa agencia, Ricardo Ramírez, un cubano que trabajó en España en el sector inmobiliario hasta que, por el impacto de la crisis, volvió a la isla a aplicar el conocimiento adquirido.

Y ha tenido éxito. Ramírez acaba de mudarse a una oficina mejor y dice también haber notado un aumento de la demanda de sus servicios. “La gente va perdiendo el miedo a vender y comprar y van entendiendo que las medidas del gobierno están para quedarse”, señala.

¿Quiénes compran?

La mayoría de los clientes de Ramírez son cubanos que quieren “mejorar su posición, y venden su casa para comprar otra” aunque agrega que también ha encontrado “cubanos repatriados”, una categoría permitida por la nueva ley migratoria aprobada en el 2013, por la cual los cubanos que “perdieron” su residencia permanente pueden recuperarla, y con ella, el derecho a comprar y vender propiedades.

En su experiencia, muchos compran en zonas turísticas de la capital como La Habana Vieja y el Vedado, con el objetivo no solo de mejorar sus viviendas, sino también de tener habitaciones adicionales que pueden alquilar.

En Casascubanas.com los precios oscilan desde los $600,000 CUC (más de $600,000) por una casa de cinco cuartos y tres pisos en el exclusivo barrio de Nuevo Vedado hasta un pequeño apartamento interior vendido por 3,500 CUC, el precio más bajo en ese sitio web.

“Todavía está bastante loco el mercado”, advierte Ramírez. “No hay una medida, los precios no dependen de los metros cuadrados y la zona; funciona un poco como la oferta y demanda”.

Estos son precios “informales” acordados por las partes y no los precios que luego compradores y vendedores pondrán en papel ante un notario, que casi siempre concide con las valoraciones oficiales de la propiedad que hace el estado, en pesos cubanos y por un monto muy inferior.

Mercado de bienes raíces para extranjeros

Según Ramírez, muchos extranjeros también se acercan a su oficina en la Habana – también tiene una en Barcelona, desde donde se actualizan el sitio web y las redes sociales. “Hay mucho interés en comprar pero no pueden todavía”, comenta.

Aunque pequeño, sí existe un mercado legal para adquirir propiedades en Cuba si se es extranjero. La ley actual permite que un extranjero con residencia permanente –que se obtiene, por ejemplo, al casarse con un cubano o una cubana– pueda adquirir una vivienda.

También durante un breve periodo, el gobierno cubano autorizó varios proyectos de inmobiliarias y la venta de esas propiedades a extranjeros. Actualmente, los extranjeros pueden adquirir (o arrendar) una de esas viviendas y solicitar una visa de “residente de inmobiliaria” para vivir en la isla, según lo dispuesto por el Ministerio de Justicia en el 2014.

“Nosotros tenemos clientes para ese mercado”, señala Aguiar. Sin embargo, con precios de hasta $355,000, muchos cubanoamericanos y extranjeros solo pueden apostar a comprar casas en Cuba a través de familiares o amigos.

“Si vivo en Estados Unidos y mi mamá vive en Cuba, le puedo comprar una propiedad a nombre de ella”, comenta Aguiar, sobre esta tendencia que se está volviendo cada vez más popular.

“Un por ciento grande de los cubanos se interesan por comprar para sus familiares. La mitad de los cubanos tiene familiares fuera, no es un secreto que parte del sustento económico de los cubanos viene del extranjero, así que no es ilógico que un familiar afuera ayude a a la persona con la compra”, comenta Ramírez, el dueño de Casascubanas.

Marlene González, quien está vendiendo una casa en Miramar, está apuntando a ese mercado. Sus familiares pagaron un anuncio en el Nuevo Herald para publicitar la venta. “Existen personas en Estados Unidos que quieren comprar en Cuba”, dijo González via telefónica, al explicar cómo se le ocurrió poner el anuncio, y agregó que “también podría ser de interés de cubanos que se encuentran de visita en Estados Unidos”.

Un mercado sin garantías

“Al ser miembro de la comunidad cubanoamericana aquí en el sur de la Florida, uno escucha que eso está sucediendo, pero es una proposición muy riesgosa”, opina José Ferrer, abogado especializado en demandas comerciales y socio de la firma Bilzin Sumberg, con sede en Miami.

“No es como comprar una propiedad en Estados Unidos donde chequeas la propiedad y descubres quién es realmente el dueño y después puedes comprar un seguro de propiedad que te proteja de cualquier demanda. Eso no existe en Cuba”, subraya.

Josefa Gutiérrez, que vive en EEUU y ha logrado mantener su residencia en la isla, comparte esas preocupaciones. Gutiérrez viaja todos los años a la isla para poder mantener su residencia, cumplir con trámites burocráticos y hacer reparaciones en su vivienda. Una solución más fácil sería alquilar o vender la casa, algo que no descarta en el futuro, aunque tiene reparos.

“Si algún inquilino comete una ilegalidad, me pueden quitar la casa, por eso mucha gente tiene las casas cerradas”. Por otra parte, “toda compraventa está plagada de ilegalidades pues declaras una cantidad y luego recibes otra. Cuba no es un estado de derecho, por eso no entiendo a esa gente que está comprando desaforadamente”, opina.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter:@ngameztorres

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