Cuba

Miseria y hacinamiento: Cientos de médicos cubanos olvidados en Bogotá

El odontólogo Guillermo Alarcón, de 30 años y nacido en Mayabeque, llegó a Bogotá en abril tras desertar de una misión médica de Venezuela junto con su esposa Claudia Alarcón, también una dentista de la provincia de Cienfuegos. Ambos rentan una pequeña habitación en una casa de Patio Bonito, al sur de Bogotá, en la que viven otros 10 profesionales de la salud de Cuba que esperan acogerse al Cuban Medical Professional Parole.
El odontólogo Guillermo Alarcón, de 30 años y nacido en Mayabeque, llegó a Bogotá en abril tras desertar de una misión médica de Venezuela junto con su esposa Claudia Alarcón, también una dentista de la provincia de Cienfuegos. Ambos rentan una pequeña habitación en una casa de Patio Bonito, al sur de Bogotá, en la que viven otros 10 profesionales de la salud de Cuba que esperan acogerse al Cuban Medical Professional Parole.

Once cubanos, todos profesionales de la salud, rentan dos habitaciones de una casa en Patio Bonito, un barrio populoso del sur de esta ciudad.

Los pequeños cuartos han sido divididos con paredes improvisadas. Aquí, Guillermo Alarcón, un odontólogo de Mayabeque, difícilmente puede dormir en una cama con su esposa Claudia Martínez, también dentista de Cienfuegos.

Alarcón mide un metro 87 centímetros, por lo que se echa de forma diagonal para entrar en la cama de plaza y media. Por eso su esposa comparte otra cama con la doctora Maricé Arcia. Mientras, Alexander Martínez, un fisioterapista también de Mayabeque, coloca cada noche un colchón en uno de los pasadizos.

La apretada convivencia de este grupo refleja el estado de hacinamiento que enfrentan centenares de profesionales médicos cubanos que, desde enero, rentan habitaciones en barrios de Bogotá, a la espera de una respuesta de las autoridades estadounidenses para ser aceptados en el programa especial de visado Cuban Medical Professional Parole.

“Trajimos dinero para un par de meses pero ya llevamos cuatro... y no nos dan una respuesta”, dijo Alarcón, quien junto a su esposa abandonó una misión médica en Chacao, Venezuela, en abril, tras permanecer allí dos años.

El programa de visas popularmente conocido como “Barrio Afuera”, fue creado por el Departamento de Estado en el 2006 para acoger a los profesionales médicos cubanos que logren escapar de las misiones internacionalistas organizadas por La Habana, llamadas “Barrio Adentro”. Sin embargo, el procesamiento de entregas de visas se ha dilatado más de lo que muchos esperaban, y a los cubanos que escaparon de misiones ya no les alcanza el dinero para costear su estadía en Bogotá.

Un equipo periodístico de el Nuevo Herald y del Miami Herald visitó la semana pasada cinco de las viviendas donde residen hasta una docena de cubanos por casa, en las zonas norte y sur de la capital colombiana, para recoger sus testimonios.

Se les acaba el dinero

Yosmany Velázquez Silva, un médico de 31 años, escapó en abril de una misión médica en el estado de Yaracuy, Venezuela, con unos $2,000 en el bolsillo. Al llegar a Bogotá, Velázquez alquiló un cuarto que comparte con un terapista cubano en una casa del complejo habitacional Francisco José de Cartas, al sur de la ciudad.

Velázquez dijo que apenas tiene para pagar un mes más de la renta.

“No me ha quedado otra cosa que vender mi casa en Ciego de Ávila [en el centro de Cuba] en $2,000”, sostuvo Velásquez. “Prácticamente regalé mi casa para poder sobrevivir aquí, era la última opción que me quedaba […] ya que el dinero lo he ido gastando entre la renta y la comida”.

El Departamento de Estado no respondió a un pedido de el Nuevo Herald sobre las demoras en el otorgamiento de las visas. En semanas recientes el Departamento de Estado negó que la demora estuviera relacionada con algún cambio en el programa de visas debido a las nuevas políticas entre Estados Unidos y Cuba.

Mientras tanto, docenas de propietarios continúan acondicionando sus casas para rentar habitaciones a los médicos cubanos que pagan un promedio de $100 a $150 mensuales, dependiendo de las condiciones de la vivienda.

Luzmary Caro, una antioqueña de 62 años, renta cuatro de las cinco habitaciones de su casa localizada en el barrio Cerezos, cerca del Portal 80, una populosa estación del servicio de transporte Transmilenio al norte de Bogotá. Allí actualmente se alojan 11 cubanos. Caro dijo que en los últimos 18 meses cerca de 200 cubanos han rentado temporalmente habitaciones en su casa.

“Realmente quisiera que ellos llegaran a su destino”, afirmó Caro. “Son personas honestas que cumplen con el pago”.

En varias viviendas, las camas de una plaza y media son compartidas por dos personas.

Es el caso de Yoamarys Pérez, una enfermera de 29 años y natural de Mayabeque que junto con su padre, Félix Pérez, desertó en enero de una misión médica en Yaracuy, en la zona centro-norte de Venezuela.

Yoamarys y Félix, un fisioterapeuta de 50 años, apenas reunieron $100 para cruzar la frontera hacia Colombia “con un rosario en la mano”, contaron. Ahora sobreviven de la ayuda de algunos parientes y amistades establecidos en Estados Unidos.

Empleos por la izquierda

Algunos, como el enfermero Discel Rodríguez, de 42 años y natural de Bayamo, han trabajado en empleos temporales: empaquetando revistas a unos $5 por jornadas diarias de 10 horas, o cargando sacos de menestras a $12 por casi 11 horas de trabajo.

“Muchos saben que estamos en un limbo legal, que no tenemos permiso para trabajar en Colombia y nosotros tenemos la necesidad de sobrevivir”, dijo Rodríguez, quien renta una pequeña habitación por casi $135 mensuales. “Por eso hacemos de todo, ‘trabajamos por la izquierda’ para poder sobrevivir”.

Esta situación ha llevado a que muchos cubanos en Bogotá deban limitarse a comer una vez al día o hasta rematar sus computadoras portátiles o celulares, con los que se mantenían en contacto con sus familiares en la isla.

Pocos tienen claro cuáles son las razones del retraso en el otorgamiento de las visas.

Una odontóloga cubana que está en Bogotá desde marzo, dijo que el proceso de entrega de visas empezó a dilatarse poco después de que Estados Unidos anunciara el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, el pasado 17 de diciembre.

Ella ofreció una entrevista en video con la condición de no revelar su identidad, por miedo a que su familia sufra represalias en la isla.

“Creo que todo este problema se dio con [el restablecimiento de] las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”, dijo la dentista de 24 años y nacida en la provincia de Matanzas. “Pero el pueblo cubano va a ver una parte mínima de la ayuda estadounidense, por que ellos [el régimen castrista] se van a quedar con lo grande”.

También han surgido versiones no confirmadas de que algunas personas se hicieron pasar ante las autoridades estadounidenses como médicos cubanos que desertaron de las misiones internacionalistas, para poder obtener visas.

Entrevistas consulares

Varios profesionales aseguraron que en mayo la Embajada de Estados Unidos en Bogotá empezó a entrevistar personalmente a todos los solicitantes, como un paso adicional de verificación de la información.

A eso se suma el desconcierto que se genera entre los profesionales, al ver que algunos solicitantes que llevan menos tiempo de espera, reciben visas de manera más pronta que otros que llevan casi medio año aguardando alguna respuesta.

“Debe establecerse un orden claro”, dijo Liliet Rodríguez, una doctora de Pinal del Río, que hace tres meses desertó de una misión en Trujillo, Venezuela. “Hay una muchacha que solo llevaba 60 días y ya le dieron la visa […] entonces no entendemos porque a otros que llevamos más tiempo no nos dan una respuesta”.

Bajo el clima de incertidumbre, José Angel Sánchez, un doctor de la oriental provincia de Granma que hace cuatro meses escapó con su esposa Mara Martínez de una misión en el estado venezolano de Zulia, abrió una cuenta en Facebook para registrar a los profesionales de la salud de Cuba que se encuentran varados en Bogotá.

Hasta el sábado, la cuenta “Personal Médico Cubano esperando Visa en Bogotá” registraba a más de 250 personas.

A través de esta red social, la semana pasada la pareja convocó a los médicos cubanos al Monumento Banderas, al sur de Bogotá, y allí más de 200 personas firmaron una carta en la que solicitan la mediación de los parlamentarios cubanoamericanos del sur de la Florida: el senador Marco Rubio y los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz Balart y Carlos Curbelo.

El grupo espera que la presión que puedan ejercer los políticos genere una respuesta concreta de la Embajada de Estados Unidos y acelere la entrega de las visas.

Annie Rodríguez, una rehabilitadora de Ciego de Avila, dijo que espera que los congresistas analicen los casos como el de ella, cuya petición de visa fue rechazada en diciembre, y otra vez en enero.

“He presentado todos mis papeles, pero sin mayor explicación me negaron la visa”, dijo Rodríguez, de 29 años y quien hace ocho meses dio a luz a una niña, Wilbelys Antonella. “Ojalá que alguien pueda ayudarnos”.

El reportero Jim Wyss, del Miami Herald y las reporteras de el Nuevo Herald Nora Gámez-Torres y Brenda Medina contribuyeron con este informe.

Siga a Enrique Flor en Twitter: @kikeflor

¿Qué es el Cuban Medical Professional Parole(CMPP)?

Es un programa establecido en agosto de 2006 por el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Estado, que permite a personal médico cubano reclutados por el gobierno para estudiar o trabajar en un tercer país, entrar a los Estados Unidos con visa. El gobierno de EEUU tiene la discreción de otorgar visas provisionales (parole) a extranjeros por razones humanitarios o porque estos representen un beneficio publico significativo.

¿Quién califica para este programa?

Profesionales médicos cubanos; médicos, enfermeras, paramédicos, fisioterapeutas, técnicos de laboratorio y entrenadores deportivos, que son enviados por el régimen de Castro para trabajar o estudiar en terceros países pueden calificar para el programa CMPP. Bajo una resolución en Cuba, a esos profesionales médicos se les niega el permiso de salida para venir a Estados Unidos aun cuando ellos califican bajo otras vías legales para emigrar de la isla. El cónyuge, o hijos solteros, que acompañen al solicitante principal en el tercer país también podrían ser considerados para obtener asilo mientras se realiza el proceso de aplicación.

*Información del sitio web del Departamento de Estado.

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