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Médico cubano en Colombia: ‘Piénsenlo dos veces’ si quieren desertar

Leandro Téllez a la entrada del apartamento que comparte con otros 12 médicos cubanos en Bogotá.
Leandro Téllez a la entrada del apartamento que comparte con otros 12 médicos cubanos en Bogotá. para el Nuevo Herald

Desertar de una misión médica cubana en Latinoamérica es una odisea impredecible.

Los propios galenos varados desde hace meses en esta ciudad recomiendan a quienes planean seguir sus pasos “que lo piensen dos veces”. Y es que las gestiones para ser acogidos por el programa Cuban Medical Professional Parole (CMPP) ya no tardan un máximo de tres meses sino que la espera puede extenderse por más de medio año.

El doctor Leandro Téllez, de 26 años y natural de Granma, tiene planeado abordar en el Aeropuerto Internacional El Dorado el avión que lo llevará a Miami el próximo martes. Pero para recibir la visa estadounidense le tomó seis meses de paciente espera rentando una modesta habitación en la capital colombiana.

“Todo el que quiera arriesgarse a venir puede aplicar al programa, pero no lo recomendaría en las actuales circunstancias, con tanta demora en la entrega de visas”, dijo Téllez, quien desertó en enero tras cumplir 15 meses en una misión médica cubana en el estado Falcón, al noroeste de Venezuela. “Quienes decidan hacerlo tienen que venir preparados para un mínimo de seis meses de espera, a pesar de que en la embajada [de Estados Unidos en Bogotá] te dicen que será solo un máximo de 90 días”.

Centenares de médicos cubanos permanecen varados en Bogotá, viviendo en condiciones de hacinamiento, en dormitorios que rentan de manera colectiva a la espera de ser aceptados en el CMPP, programa que fue creado por el Departamento de Estado en el 2006 para acoger a los profesionales cubanos de la salud que lograran escapar de las misiones internacionalistas organizadas por La Habana.

Un equipo periodístico de el Nuevo Herald y el Miami Herald visitó la semana pasada cinco viviendas en el norte y sur de Bogotá rentadas por profesionales cubanos.

En estas casas, al menos dos de ellos dijeron que les había sido rechazada su solicitud para acogerse al programa del CMPP. Ambos dijeron ser rehabilitadores.

Annie Rodríguez, de 29 años de edad y de Ciego de Avila, dijo que en diciembre le informaron sobre el rechazo a su pedido de visa y en enero le fue ratificada esa decisión. Agregó que las autoridades consulares no le ofrecieron mayor explicación. Rodríguez vive con su hija Wilbelys Antonella, de ocho meses, en una modesta habitación en el distrito Kennedy, al sur de Bogotá.

Otro caso es el de Alexander Martínez Rojas, un fisioterapeuta de 37 años y natural de Mayabeque, a quien le denegaron la visa en julio. Martínez vive con otros 11 cubanos en una vivienda de Patio Bonito, un barrio peligroso también del sur de Bogotá.

Una sospecha de los cubanos varados en la capital colombiana apunta a que el CMPP solo estaría enfocándose en acoger a médicos, dentistas y enfermeros, y no a otros profesionales del campo de la salud.

Sin embargo, de acuerdo con las propias estipulaciones del CMPP quienes califican a este programa son entre otros: doctores, enfermeros, paramédicos, terapistas físicos y técnicos de laboratorio.

El otorgamiento de esas visas deberá tomar dos semanas o más dependiendo del tiempo que las autoridades tarden en la realización de los chequeos de seguridad, según un documento del Servicio de Inmigración y Ciudadanía de los Estados Unidos publicado en septiembre del 2006.

Pero más allá de la incertidumbre que padecen centenares de cubanos en Bogotá, los profesionales siguen desertando de las misiones internacionalistas de Venezuela.

Visa para un sueño

A la misma casa donde Téllez ha rentado un dormitorio por unos $100 al mes, llegaron hace solo dos semanas Yendy Sánchez González, un licenciado en electromedicina, y su esposa, Maritza Cañete, anestesióloga. Ambos desertaron de una misión en el estado de Aragua, Venezuela.

La pareja comparte la alegría de Téllez y tiene la esperanza de poder llegar a Estados Unidos. Ambos saben que Téllez llegó con $2,000 a Bogotá pero esa cantidad no le fue suficiente para mantenerse por lo que tuvo que “trabajar por la izquierda”.

Cuando recibió la notificación que le otorgaba la visa del CMPP, Téllez celebró con algunos amigos cenando congrí y estofado de carne. Ahora espera empezar una nueva etapa en Houston, donde planea establecerse.

“Hay que ser fuerte, hay que tener mucha paciencia porque cansa sicológicamente”, dijo Téllez. “No todo es bueno, pero la espera da sus frutos. Tarde o temprano llega la visa”.

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