Cuba

Palabras sutiles definieron el estilo del papa Francisco en Cuba

Miles de jóvenes recibieron al papa Francisco en el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, el pasado 19 de septiembre.
Miles de jóvenes recibieron al papa Francisco en el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, el pasado 19 de septiembre. adiaz@miamiherald.com

Una y otra vez, durante su visita a Cuba, el Papa Francisco habló de reconciliación, misericordia y servicio, pero los observadores de Cuba afirman que sus declaraciones pastorales tenían asimismo un subtexto político que los cubanos, acostumbrados a leer entre líneas, pudieron detectar.

“El habló de unir a la gente, sin divisiones. Su otro gran mensaje fue un llamado al servicio”, dijo el padre Juan J. Sosa, párroco de la iglesia católica de St. Joseph en Miami Beach.

Al urgir a los cubanos a poner a nuestros hermanos y hermanas “en el centro” y cuidar unos de otros durante la misa papal inaugural en la Plaza de la Revolución de La Habana , Francisco dijo además que “nunca el servicio es ideológico, ya que no se a las ideas, sino que se sirve a las personas”.

Sosa, quien fue a La Habana para la visita papal, dijo que esas palabras no sólo se debían interpretar como un llamado a los cubanos a ser bondadosos y ayudarse unos a otros. “Además, es el trabajo de los líderes políticos servir a las personas”, añadió.

Mientras celebraba el rezo de las vísperas con el clero en la Catedral de La Habana, el Papa abandonó el texto preparado de su homilía para hablar de la pobreza y “el espíritu de dejarlo todo para seguir a Jesús”. Pero, en el texto preparado originalmente, él habló del individualismo, de lo valioso que es que hombres y mujeres piensen por sí mismo y sean los protagonistas de su propio futuro.

La unidad, dijo Francisco, se confunde a menudo con la uniformidad, “con un hacer, sentir y decir todos lo mismo. Eso no es unidad, eso es homogeneidad. Eso es matar la vida del Espíritu”, dijo. “La unidad se ve amenazada cada vez que queremos hacer a los demás a nuestra imagen y semejanza”.

Y, en un mensaje sutil dirigido al estado comunista de un solo partido y controlado de arriba hacia abajo, agregó: “la unidad es un don, no es algo que se pueda imponer a la fuerza o por decreto”.

En su encuentro con familias en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Santiago, el Papa enfatizó una vez más el tema de la autonomía personal, llamando a las familias “iglesias domésticas”, que juegan un papel esencial en el traspaso de la fe. “En el calor del hogar es donde la fe empapa cada rincón, ilumina cada espacio, construye comunidad”, dijo el Sumo Pontífice. “Cuidemos a nuestras familias, verdaderos espacios de libertad”.

“El Papa habló asimismo de romper el poder del elitismo e involucrarse en el servicio a las personas”, dijo Enrique López Oliva, estudioso de religión en Cuba. Por encima de todo, dijo, ese mensaje estuvo dirigido al gobierno y al Partido Comunista.

Durante todo el tiempo que estuvo en la isla, las palabras del Papa fueron pronunciadas con sumo cuidado, pero de todos modos fueron poderosas.

Aunque existe una alta tasa de aborto en Cuba y los jóvenes, enfrentados a menudo con escasas perspectivas económicas, se muestran renuentes a formar familias, el Papa no se puso a despotricar en contra del aborto o de la falta de interés de los jóvenes en tener hijos. En lugar de eso, durante su visita a Santiago, él se dirigió a las mujeres embarazadas de Cuba: “Yo les voy a proponer algo a todas aquellas que están embarazadas de esperanza, porque un hijo es una esperanza. Que en este momento se toquen la panza, si hay alguna acá que lo haga acá, o las que están escuchando por radio o televisión. Y yo a cada una de ellas, a cada chico o chica que está ahí dentro esperando, le doy la bendición… Y deseo que venga sanito, que crezca bien y que lo pueda criar lindo”.

“En lugar de hablar con cólera del tema del aborto, él lo convirtió en un tema positivo”, dijo Sosa.

Ese fue el estilo del Papa durante su visita a Cuba, con sus declaraciones veladas y llenas de profundas sutilezas.

“El fue increíblemente cuidadoso, y él tiene que serlo. La Iglesia está jugando el papel crítico de ser un interlocutor en la Cuba de hoy”, dijo Jason Marczak, subdirector del Centro de América Latina Adrienne Arsht del Consejo Atlántico.

Históricamente, el catolicismo en Cuba ha sido más débil que en el resto de Latinoamérica, y Cuba fue oficialmente atea de 1962 a 1992. Durante ese período se expulsó a sacerdotes y monjas extranjeros, las escuelas religiosas fueron cerradas, el gobierno intervino instituciones religiosas, y muchos cubanos temían expresar abiertamente su fe religiosa, cualquiera que fuera.

Pero en la década de 1990 la Iglesia empezó a ganar espacio para sus programas sociales y sus creencias. El paso al que se hacían esos cambios se aceleró luego de la visita a Cuba del Papa Juan Pablo en 1998 y la del Papa Benedicto XVI en el 2012, y muchos esperan que la visita de Francisco tendrá también un impacto positivo.

En sus declaraciones, el Papa “dio a entender que este podría ser un momento, una oportunidad de cambios en Cuba”, dijo Marczak en entrevista telefónica desde Washington, D.C.

El mensaje general de la visita papal a Cuba fue “que Cuba tiene que entrar en una nueva era histórica, y que la Iglesia quiere jugar un papel importante y crear una nueva iglesia para este momento”, dijo López Oliva, profesor retirado de la Universidad de La Habana.

Algunos han sugerido que el Papa debió haber sido más enérgico en su crítica de las violaciones a los derechos humanos y las más de cinco décadas de dominación de los Castro. La Unión Patriótica de Cuba (UPACU), organización pro democrática, dijo que 142 de sus miembros habían sido detenidos, la mayoría en Santiago en el último día de la visita del Papa, y otros activistas fueron amenazados con que serían detenidos si salían de sus casas durante la visita papal. Miembros del grupo disidente Damas de Blanco fueron también detenidas temporalmente.

UPACU se quejó en una nota de prensa: “El Papa no pronunció una frase solidaria con las víctimas de la represión y, cuando viajaba de Cuba a EEUU, dijo a la prensa no saber de las detenciones de opositores pacíficos”

Pero Marczak dijo que existía una razón por la cual los comentarios del Papa no fueron más fuertes.

“La Iglesia ha hecho un delicado paso en la cuerda floja en Cuba durante los últimos 20 años. Hacer declaraciones más enérgicas pudo haber alienado a la Iglesia del gobierno, dificultando quizá su crítica misión de ayudar al pueblo cubano”, dijo. El Papa, afirmó Marczak, hizo un buen trabajo en cuanto a “balancear” sus declaraciones.

En los últimos años, la Iglesia ha expandido grandemente su papel en la sociedad civil cubana: brinda comedores de beneficencia, ofrece entrenamiento empresarial, se asocia con el gobierno en instalaciones para el cuidado de la población anciana de la isla, y ofrece programas extracurriculares y de desayuno para los niños. Además, ha participado en las negociaciones para la liberación de presos tanto políticos como comunes.

Pero todavía hay sólo unos 360 sacerdotes en toda la isla, a pesar de un seminario abierto en el 2011 que está aumentando lentamente esas cifras.

Prueba del cambio positivo para la Iglesia fue la presencia del gobernante cubano Raúl Castro en las tres misas papales, desde la capital hasta el extremo oriental de la isla, y el que se diera permiso al Papa Francisco para que diera un breve discurso a toda la nación por la televisión cubana con antelación a su visita del 19 al 22 de septiembre. A la llegada de Francisco, Castro dijo que le daba la bienvenida “con profundos sentimientos de afecto, respeto y hospitalidad”.

Pero hay muchas otras cosas que a la Iglesia le gustaría que sucedieran, dijo López Oliva. Entre ellas está la devolución de más propiedades confiscadas a la Iglesia [el gobierno las ha ido devolviendo poco a poco, pero algunas están sin techo y necesitadas de reparaciones], la capacidad de recibir apoyo para reconstruir y reparar las iglesias, eliminar los límites a la entrada de religiosos, y más espacio para seminarios y los programas educativos de la Iglesia.

Aunque volver a abrir escuelas religiosas primarias y secundarias no parece ser una prioridad para la Iglesia, ellos sí parecen interesados en abrir una universidad católica en Cuba, dijo López Oliva.

El Centro Cultural Félix Varela Cultural, donde el Papa Francisco dio una homilía a los jóvenes cubanos, ya opera como una universidad católica en embrión, aunque el estado no reconoce sus diplomas, dijo.

Debido a la escasez de sacerdotes en Cuba, los miembros legos de la misma han asumido papeles importantes en Cuba. Cuando el Papa habló de una fe que “nos hace salir de casa” en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, Francisco hablaba del papel que los laicos juegan en llevar una experiencia religiosa a aquellos que viven en áreas donde no hay curas ni iglesias a través del programa Casa de Misión, dijo López Oliva.

“Estamos invitados a ‘salir de casa’, a tener los ojos y el corazón abierto a los demás”, dijo Francisco en el Cobre. “Nuestra revolución pasa por la ternura, por la alegría que se hace siempre projimidad, que se hace siempre compasión que no es lástima, es padecer con para liberar; y nos lleva a involucrarnos, para servir, en la vida de los demás”.

Mimi Whitefield: @HeraldMimi

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