Cuba

Activistas cubanos llaman a discutir públicamente la discriminación racial

De izquierda a derecha, el periodista de Sports Illustrated Scott Price, el artista David Escalona y Alejandro de la Fuente, profesor de la Universidad de Harvard. Foto de archivo.
De izquierda a derecha, el periodista de Sports Illustrated Scott Price, el artista David Escalona y Alejandro de la Fuente, profesor de la Universidad de Harvard. Foto de archivo. el Nuevo Herald

Este sábado comenzó en Cuba la primera “Jornada contra la discriminación racial”, convocada por la Articulación Regional Afrodescendiente para las Américas y el Caribe (ARAAC) y auspiciada por el Ministerio de Cultura (MINCULT).

El lema “Hablar de discriminación duele. No hablarlo, nos divide”, parece mostrar un giro en la actitud de las autoridades cubanas acerca del tema racial en Cuba, pues hasta ahora habían sostenido que debatir públicamente este asunto podía debilitar la “unidad de la nación”.

La jornada, todavía modesta, incluye eventos académicos, un par de conciertos musicales y presentaciones de libros, y fue anunciada solo unos días después que el Comité Ciudadano por la Integración Racial (CIR), convocara a la cuarta edición del Foro Raza y Cubanidad: Cuba, Pasado, Presente y Futuro, con el tema “Realidad y desigualdad de los afrodescendientes en Cuba ante el proceso de ajuste económico”, a celebrarse en La Habana del 11 al 13 de diciembre.

Aunque ambas agrupaciones de la sociedad civil tienen un mismo objetivo, luchar contra la discriminación y las desigualdades raciales en Cuba, sus relaciones con el estado marcan una diferencia que, hasta ahora, ha impedido el diálogo entre ellas.

El capítulo cubano de ARAAC se creó en el 2012 y agrupa a intelectuales, académicos y activistas relacionados con la institucionalidad estatal de la isla mientras que el CIR es una organización abiertamente opositora. Su líder, Juan Antonio Madrazo Luna, cree que la jornada “es una respuesta política” al simposio del CIR, “orquestada por esas mismas autoridades que se resisten a hablar de racismo, que intentan reprimir nuestras iniciativas, que nos satanizan como afroderecha e instrumento de la política norteamericana”, dice en una declaración enviada a el Nuevo Herald.

Madrazo llama además la atención sobre la ausencia en el programa de “los protagonistas del movimiento underground del hip-hop quienes fueron los pioneros en visibilizar públicamente en los 90 la realidad quemante del racismo”.

La Jornada sería un resultado positivo concreto para ARAAC y para uno de sus fundadores, el ensayista Roberto Zurbano. Apenas en septiembre, Zurbano lamentaba que el funcionamiento de ARAAC “dejaba mucho que desear” por su limitada expansión en el país, y la ausencia de “una propuesta táctica y estratégica que nos permita insertarnos en comunidades reconocidas..., en algunas instituciones importantes, así como dar una legitimidad pública y sistemática a nuestra labor”.

Más aún, el gobierno parece haber tomado nota de las críticas realizadas por Zurbano en un polémico artículo de opinión publicado en The New York Times con el título Para los negros en Cuba la Revolución no ha comenzado aún.

“El gobierno no ha permitido que el prejuicio racial sea debatido y confrontado política o culturalmente, pretendiendo a menudo, en ocasiones, que no existe. Antes de la década del 90, los cubanos negros sufrían una parálisis de movilidad económica mientras, paradójicamente, el gobierno decretaba el fin del racismo en los espectáculos y publicaciones. Cuestionar la extensión del progreso racial equivalía a un acto contrarrevolucionario. Esto hizo casi imposible señalar lo obvio: el racismo está vivo y saludable”, escribió.

Zurbano, no obstante, fue removido de su puesto como director del Fondo Editorial de Casa de las Américas, tras publicar en el periódico estadounidense. Pese a que el escritor circuló una nota en la que acusó al NYT de cambiar el título original, la publicación digital La Jiribilla publicó una decena de artículos críticos contra el autor, al que se le cuestionó haber publicado sus reflexiones en “el órgano equivocado y el lenguaje equivocado”. El incidente ilustra que la lucha contra la discriminación racial en Cuba no está exenta de peligros, incluso para quienes, como él, se indentifican como un “intelectual negro revolucionario”.

Reforma y discriminación racial en Cuba

En la convocatoria al Foro Raza y Cubanidad, el CIR argumenta que el deterioro de la calidad de vida se observa “con más fuerza” en la comunidad negra, “en lo cual influye la carencia de patrimonio, el incremento de la pobreza y de la vulnerabilidad, la subrepresentación en los niveles de dirección, dentro de los profesionales, científicos e intelectuales, así como en la economía emergente, tanto estatal como privada”.

Según el historiador y profesor cubano Alejandro de la Fuente, quien dirige el Instituto de Investigaciones Afro-Latinoamericanas en la Universidad de Harvard y es autor de un libro clave para la discusión del tema racial en la isla, A Nation for All: Race, Inequality, and Politics in Twentieth-Century Cuba, las tendencias hacia una mayor desigualdad, que comenzaron durante el llamado Período Especial “se han incrementado en los últimos 20 años, porque los factores que sustentaban la igualdad social y racial cubana en los años 80—un estado de bienestar y la capacidad de ese estado de distribuir bienes de una manera más o menos igualitaria—colapsaron en los 90 y no han sido recuperados. Y es dudoso que se recuperen”, concluye.

De la Fuente explica que factores estructurales como las remesas financieras, que van en su mayoría hacia la población blanca de la isla, han influido en que las formas de desigualdad social adquirieran un matiz racial. “Esto refleja la composición de la emigración, sucede sin que haya un propósito diferenciador”, pero los resultados “son raciales”, insiste.

“Las reformas no están racialmente definidas, no son políticas que tengan un sesgo racial pero tienen efectos raciales porque esos sectores se desarrollan a partir de la disponibilidad de recursos, ahí volvemos al tema de las remesas y también presupone el acceso a inmuebles, en el caso de los paladares y casas que reciben turismo”, y que también en mayor proporción están en manos de la población blanca.

Aunque se ha debatido desde la década de los 90 sobre los efectos raciales de las políticas económicas que comenzaron a implementarse en el Período Especial y se han retomado durante la reforma de Raúl Castro, las recomendaciones de los expertos no se han traducido en políticas concretas para paliar estas consecuencias negativas entre las poblaciones negras y mestizas.

Parte del problema, apunta de la Fuente, es la carencia de investigaciones con datos actualizados sobre el tema.

“En los 90 se produjeron muchos estudios que permitieron, al menos, demostrar que había un problema, yo creo que eso hace falta revitalizarlo. El debate político es muy importante pero para pasar al diseño de políticas concretas necesitamos mejor información y eso nos ha faltado”, dice.

En la isla, académicos como Esteban Morales, por ejemplo, lamentaron que el Censo del 2012 no ofreciera información estadística que permitiera vincular a la población negra y mestiza con variables relacionadas con la calidad de vida, como los salarios o la tenencia de viviendas.

De acuerdo con un estudio de la socióloga cubana Mayra Espina publicado en el 2010 y basado en estadísticas oficiales del 2002, el desempleo era un 3% mayor entre negros y mestizos. La población blanca estaba representada dentro del cuentapropismo 8.9 puntos porcentuales por encima de la media, y entre cuatro y cinco puntos porcentuales en puestos de dirección, científicos e intelectuales.

Activismo racial en la isla y diseño de políticas

Si hoy en Cuba puede hablarse de discriminación y desigualdades raciales, se debe a la labor de muchos intelectuales, académicos, activistas, músicos y artistas que comenzaron a denunciar el empeoramiento de las condiciones de vida y los patrones raciales de exclusión que se hicieron evidentes a partir del Periodo Especial.

Sandra Álvarez, activista y autora del blog Negra cubana tenía que ser, afirma que el estado cubano “ha intentado aproximarse al tema de las desigualdades raciales” pero todavía es “insuficiente y la mejor evidencia es que la discriminacion racial se reproduce a todo nivel, donde incluyo la institucional, y sigue considerandose el ‘eso siempre ha sido así’”.

Pero tomó mucho tiempo insertar el tema racial en la agenda pública en Cuba.

“En los últimos diez años han pasado cosas. Por ejemplo, la Asamblea Nacional ha tomado nota de que esto es un problema. En el 2011, por primera vez desde el principio de la revolución, la Asamblea prestó atención detallada al tema del racismo y la discriminación. Existe una Comisión Nacional, la Comisión [José Antonio] Aponte, adjunta a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba que se dedica al tema de la discriminación racial. Ninguno de estos esfuerzos ha producido resultados en el sentido de [generar] políticas. Pero en los últimos cuatro cinco años, la conversación sobre este tema en Cuba se ha ido moviendo de la denuncia del problema a empezar a hablar de posibles soluciones”, explica de la Fuente.

Álvarez pide más apoyo para organizaciones como ARAAC y “que no se levanten obstáculos en sus labores. Necesitamos que todo sea mas fluido, que la ignorancia y el miedo no nos desgasten dando explicaciones que ya han sido ofrecidas en las últimas dos décadas”.

Asimismo, se refirió a dificultades concretas que efectan al activismo como el acceso limitado a la internet, la ausencia de marcos legales que permitan denunciar episodios de discriminación racial o de género y las restricciones a la asociación libre.

Pero Madrazo desconfía de ARAAC y otros proyectos con vínculos con el estado, como la Comisión Aponte de la UNEAC, la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, la Cofradía de la Negritud y la Red Barrial Afrodescendiente, a las que cataloga de “plataformas clientelistas subordinadas al poder”.

“Solo desde la autonomía el activismo ciudadano podrá avanzar. El activismo ciudadano y el empoderamiento son categorías que asustan a las narrativas del poder”, afirma.

No obstante y pese a las diferencias, activistas de todo el espectro político parecen haber llegado a un consenso acerca de la necesidad de establecer políticas “específicas” o “afirmativas”.

En Cuba, según Leonardo Calvo, miembro del CIR, se necesita impulsar “un cambio de mentalidad” para “desterrar patrones coloniales y excluyentes que prevalecen” así como “mecanismos efectivos de empoderamiento” y “la adopción de leyes que promuevan la justicia histórica y efectiva para los afrodescendientes”.

“Las políticas afirmativas pueden ser una parte de esa enorme cruzada que demanda la sociedad para consagrar la autoestima y los espacios que merece un sector social sin cuya integración plena será imposible completar la nación hasta ahora fracturada”, agrega.

De modo similar se expresó Álvarez, quien cree necesario el establecimiento de un “observatorio contra la discriminacion racial”. También se expresó a favor de las acciones afirmativas, en las que Cuba ya tiene “una larga experiencia”, por ejemplo, “en la implementacion de medidas especificas que tienen como objetivo propiciar la igualdad”, en el caso de las mujeres. “El susto por la aplicación de políticas públicas que estimulen la participación y el desarrollo de las personas históricamente marginalizadas es infundado” agrega.

“En el ámbito económico, la estimulación del emprendimiento en mujeres negras o en jóvenes negros quizás sea una manera loable de insertar a esas personas y así minimizar la posibilidad de que sean marginalizadas y no les quede mas remedio, por ejemplo, que vender jabitas en la puerta de las tiendas y mercados”, destaca la bloguera.

Por su parte, Madrazo también apoya las políticas afirmativas: “Es una demanda de la sociedad civil pues los profesionales negros y mestizos están ausentes de todas las fuentes de desarrollo posible tanto en la economía estatal emergente como en la economía privada. A los negros y mestizos nos han reservado la calle”, advierte.

Puede seguir a Nora Gámez Torres en Twitter por @ngameztorres

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