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EXCLUSIVA: Rapero cubano niega haber recibido dinero de agencia de EEUU

El rapero cubano Aldo Rodríguez Baquero, miembro de Los Aldeanos, durante un concierto en el Teatro Acapulco de La Habana, el 23 de abril del 2010. Rodríguez negó el jueves, 11 de diciembre del 2014, que recibió dinero de la agencia estadounidense USAID.
El rapero cubano Aldo Rodríguez Baquero, miembro de Los Aldeanos, durante un concierto en el Teatro Acapulco de La Habana, el 23 de abril del 2010. Rodríguez negó el jueves, 11 de diciembre del 2014, que recibió dinero de la agencia estadounidense USAID. AP

El rapero cubano Aldo Rodríguez Baquero, miembro del conocido grupo de hip-hop Los Aldeanos dijo que “jamás” había recibido ningún pago de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) como han publicado este jueves medios cubanos y venezolanos a partir de una investigación de la agencia de noticias AP.

Rodríguez Baquero afirmó desconocer que el promotor serbio Rajko Bozic era un subcontratista de la compañía Creative Associates International, que a su vez había ganado un contrato con la USAID, y que estaba trabajando en un proyecto para “reclutarlo” y de ese modo “desatar un movimiento juvenil en contra del gobierno cubano”, según escribió la agencia.

“Ni siquiera sospechamos que eso podría ser así”, dijo Rodríguez Baquero a el Nuevo Herald.

El rapero dice que solo conoció a Bozic superficialmente, que este no hablaba español y que le fue presentado por miembros del Grupo Matraka, una promotora cultural independiente que organizaba el festival más grande de música electrónica realizado en Cuba, Rotilla, que fue clausurado por el gobierno en 2011.

“Nosotros no teníamos presentaciones en Cuba y esta gente de Matraka se ofrecieron para hacernos shows, no solo a nosotros, a muchos raperos que participábamos juntos, pero ahí nunca nos ganamos un peso. Nosotros hacíamos nuestra música y ellos nos ayudaban para poder cantar. Las canciones que cantamos en el festival Rotilla, que ahora dicen que era pagado [por la USAID] y que son tan fuertes, las cantábamos desde mucho antes, en la casa además, porque no teníamos donde actuar”.

Según la investigación, Bozic había sido enviado a La Habana para “subirle el volumen” a las canciones de protesta del grupo, a lo que Rodríguez Baquero respondió que Los Aldeanos “existían mucho antes de eso” y que las personas del Grupo Matraka, “que eran con quienes yo hablaba nunca se metieron con la letra de nuestras canciones”.

Tampoco Bozic les dijo “que teníamos que hacer canciones más fuertes, ese serbio no sabe ni hablar español y a ver, ¿en qué cabeza cabe que un tipo que no vive en mi país venga a decirme a mí que yo tengo que cantar más fuerte?”, comenta Rodríguez Baquero, quien insiste en que las canciones que interpretó durante los años en que Bozic estuvo activo (2009-2010) ya “estaban escritas desde hace tiempo”.

Rodríguez Baquero confirmó que Bozic facilitó cámaras y tecnología para grabar videos promocionales. El proyecto, bajo el nombre Raspadura Producciones, elaboró videos también de otros artistas del hip-hop y la escena alternativa que encuentran poca difusión en los medios cubanos.

El rapero también dijo que cuando fueron invitados al Festival EXIT, en Serbia, “nos dieron clases sobre cómo preparar festivales”, lo que AP calificó de “capacitación política”.

El reporte de la AP alega que la censura sobre el grupo aumentó después de que el proyecto de USAID fuera descubierto por las autoridades cubanas. A partir de su actuación en el Festival Rotilla, el grupo no pudo actuar más en Cuba, con la excepción de un concierto en la Tropical en 2013, según explicó en una entrevista anterior a el Nuevo Herald, Bian Oscar Rodríguez, “El Bi”, el otro miembro del dúo.

Sin embargo, Los Aldeanos no tenían autorización para trabajar desde mucho antes porque no estaban asociados a ninguna agencia estatal de música, las únicas autorizadas para dar estos permisos, según explica Rodríguez Baquero. El grupo pertenecía a la Asociación Hermanos Saíz, que sí les facilitó “el permiso de salida” —un permiso gubernamental eliminado en 2013— cuando finalmente fueron autorizados a viajar por primera vez, al festival en Serbia.

Rodríguez Baquero también se refirió a la escasez de recursos para hacer música y que en 2009 sólo usaba una computadora, que era de su tía y que fue confiscada cuando la policía hizo un registro en su casa. El reporte de AP menciona el arresto del rapero en noviembre de ese año “por posesión ilegal de una computadora”, cargo que existía en Cuba porque los ciudadanos no estaban autorizados a comprar computadoras y solo podían importarlas con una autorización especial.

“Fueron como seis policías a mi casa y decían que yo vendía películas. También se llevaron una computadora que era de mi prima”, agregó.

El reporte de la agencia continúa mencionando la gestión del cantautor Silvio Rodríguez, padre del rapero Silvito “El Libre”, a quien solo se identifica como “colaborador musical de Aldo”, para lograr que el Ministerio de Cultura interviniera en la liberación del rapero y la devolución de la computadora.

AP escribe que el trovador no conocía “el trasfondo del tema” y lo cita más adelante “sorprendido” por verse “en medio de una conspiración”.

Pero Aldo Rodríguez Baquero aseguró que el promotor serbio no le facilitó la computadora, un viejo modelo Pentium 3 y reiteró que era de su tía.

Según el rapero, periodistas de AP intentaron contactarlo en su casa, pero él rechazó la entrevista “pues no los conocía y estaba en un viaje de solo tres días”. Rodríguez Baquero obtuvo una residencia en Estados Unidos, pero dice que conserva su “carnet de identidad cubano” y que pretende regresar a la isla frecuentemente.

La investigación de AP arrojó que tanto Los Aldeanos como el Grupo Matraka desconocían el origen de los fondos aportados por el promotor serbio. “Si todo el mundo sabe que a mí nadie me pagó, ¿por qué me mencionan tanto?”, se pregunta Rodríguez Baquero acerca del reporte de la AP.

En un comunicado circulado este jueves, el Grupo Matraka advierte que “estas revelaciones van a coadyuvar a una radicalización en la visión que las autoridades tienen sobre el sector cultural independiente de la sociedad” y que “con este tipo de escándalos, se induce en la opinión publica nacional, la idea de que cualquier subvención es sinónimo de subversión, y que cada subvencionado puede ser de por sí, un elemento subversivo”.

“No nos sentimos, ni podremos sentirnos culpables ante las revelaciones de una agencia de prensa foránea; no nos sentimos, ni nos sentiremos culpables, de buscar fuentes de financiamiento para hacer nuestras obras tal cual las moldeamos”, afirman los miembros del grupo en el comunicado.

Ellos se describen como “artistas, creadores, intelectuales” y dicen sentirse “absolutos dueños de la nación en que vivimos, genuinos herederos del pasado y hacedores del futuro de la isla”.

“No va a existir jamás manera de descalificar nuestro quehacer en el ámbito de nuestra competencia y de nuestras responsabilidades”, agregan.

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