Cuba

Artista cubano niega haber ‘trabajado’ para USAID

Adrian Monzon, conocido como “Vj Cuba” organizó conciertos contestatarios en la isla.
Adrian Monzon, conocido como “Vj Cuba” organizó conciertos contestatarios en la isla. el Nuevo Herald

El artista cubano Adrián Monzón negó haber trabajado para la USAID en un programa “para derrocar al gobierno de Cuba” en una entrevista exclusiva con el Nuevo Herald.

Monzón, conocido como “Vj Cuba”, fue nombrado en el reporte de la agencia AP como el único cubano que tenía conocimiento de que el dinero que recibía a través del promotor serbio Rajko Bozic para realizar varios proyectos culturales venía de la compañía Creative Associates International, que operaba un contrato de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID).

“Yo nunca he participado en un programa para derrocar al gobierno cubano. Si alguien trabajó en el mismo sentido que yo y estaba en ese plan, no era el mío. Porque yo creo que trabajar para derrocar el gobierno es hacerle la mejor propaganda del mundo, a esta gente hay que multiplicarla por cero, son un obstáculo más en el proceso de la vida”, dice Monzón quien señala que su interés era “apoyar el arte contestatario”.

Monzón, quien vive hace un año en Miami y actualmente trabaja repartiendo pizzas, se define como un artista visual. Se graduó en la escuela de arte San Alejandro en el 2001 y rápidamente se involucró con el arte digital y comenzó a promocionar la actividad del “Vj” en la isla—el artista que crea las imágenes que se proyectan en pantalla mientras los Djs ponen la música. A partir del 2003 comenzó a colaborar con Matraka Producciones, una promotora cultural independiente que organiza festivales y conciertos, con la cual comenzó a producir eventos.

En el 2005 entró en contacto con Bozic, quien primero se presentó como productor del festival de música EXIT y propuso apoyar el festival Rotilla, organizado por Matraka Producciones. Monzón explica que era el único que tuvo conocimiento de la compañía Creative Associates, cuando comenzó a trabajar en el proyecto TalentoCubano.net en el 2009.

“La relación con Creative Associates no tiene que ver con Matraka. Esa conexión tiene que ver con TalentoCubano.net, que es el proyecto que empecé después de trabajar con Matraka”, explica.

También conoció personalmente a Xavier Utset, quien manejaba el programa para Creative Associates desde sus oficinas en Costa Rica y se le presentó como “un donante, que estaba trabajando con los serbios y le interesaba el tema de Cuba”.

“Me bastó que dijera que su intención era desarrollar la cultura y ayudarnos; al final se trataba de empoderar a la gente”, dice y agrega que aunque sí se discutió el cambio social, se trataba de “que la gente se desarrollara, lo que es lo opuesto a una revuelta popular, que es destrucción”.

Monzón prefiere el término “emprendedor” al de “opositor”, “porque los que nos están haciendo oposición son ellos”, refiriéndose a las autoridades cubanas.

“La conversación sobre de dónde venía el dinero de Creative Associates no se tuvo. De USAID yo me entero por la Seguridad del Estado. Me hablan de USAID y me dicen que el dinero viene de la CIA”, explica.

A partir de la investigación de AP, Monzón ha recibido críticas de amigos y antiguos colaboradores de la escena musical alternativa cubana, quienes le han cuestionado por qué no les informó lo que sabía sobre el origen del dinero.

“Lo único que hice fue coger un grant que pensaba que venía de Costa Rica y que intuía venía de un lugar más peligroso”, argumenta.

TalentoCubano.net

Según el reporte de AP, el programa de la USAID construyó una red social de “200 jóvenes socialmente conscientes" y los conectó con el sitio que los administradores esperaban desatara un “movimiento social”.

Monzón, en cambio, insiste en que la idea original de TalentoCubano.net es suya y no provino de instrucciones del extranjero. Se trataba de construir “un mapa de todos los músicos cubanos en el mundo”, luego conectarlos entre sí y divulgar su obra en el sitio web.

El mapa, era “abierto” y no solo incluía artistas contestatarios, según le explicó Monzón a la propia seguridad del estado, que seguía de cerca todas las actividades de artistas y promotores independientes.

“Definitivamente, no fueron ellos diciéndonos qué teníamos que hacer. No es un programa de la USAID, es un programa de la gente en Cuba que está aburridísima del gobierno de Cuba y se rebela de la manera que puede”.

Asimismo afirma que otros extranjeros que vinieron a proponer otros conciertos y proyectos —por ejemplo una especie de concurso de talentos musicales, al estilo de shows como X Factor y The Voice— fueron rechazados por los artistas cubanos por considerar que eran propuestas ajenas a los intereses del público cubano.

“No damos servicio. Trabajamos para la cultura”, subraya.

Dinero de la USAID vs. dinero estatal: ¿el dilema de la cultura cubana?

Monzón dice que los conciertos organizados por Matraka dependían de donaciones de turistas y otros extranjeros para producir los eventos, lo que incluía comprar la tecnología necesaria, pagar a los técnicos, comprar comida, costear el transporte y compensar a los músicos y al equipo de producción, que él asegura en muchas ocasiones trabajaba gratis.

En su relato, menciona que los miembros de la escena cultural alternativa con los que se había asociado buscaron financiamiento en embajadas de países europeos y en instituciones estatales como la Asociación Hermanos Saíz. Pero dice que intentar costear esas actividades con dinero estatal “es un chiste”.

Refiriéndose a la AHS y el Ministerio de Cultura, señala que esas instituciones tienen un presupuesto limitado en pesos cubanos para sufragar los costos de muchos proyectos y, muchas veces, se adjudica a partir de criterios políticos. “Lo que tienen es para su campañas, para su gente comprometida”, apunta.

También menciona que los organizadores del festival de música electrónica Rotilla –que se realizaba en una playa de la actual provincia Mayabeque y que llegó a tener 15,000 asistentes– propusieron a las autoridades cobrar 5 CUC ($5.50) por la entrada a los tres días del evento. Pero estas rehusaron alegando que “las playas eran del pueblo”.

“Para realizar esta pila de sueños que realizamos hacía falta dinero y el que yo vi con mi corta vista y cogí fue ese; y como entendí que podía ser peligroso legalmente para la gente, pues decidí no decirle a nadie que el dinero no era de Serbia”, explica.

A la vez, Monzón justifica su decisión diciendo que “no hay opción” y que “no coger dinero de los Estados Unidos es un demonio inventado por los Castro porque EEUU es su enemigo archipersonal, no creo que sea enemigo de Cuba”, opina.

Anteriormente Didier Santos, miembro del grupo Matraka, había ofrecido una opinión similar a Fusion: “¿De dónde obtendrías mejor el dinero? ¿Del gobierno cubano que solo te dará dinero si sigues la línea del Partido [Comunista] o de otro gobierno que te dará libertad creativa para hacer lo que quieres hacer?”

Críticas a los programas de USAID

“He oído que USAID tiene mucho dinero y que Creative Associates tuvo un contrato de mucho dinero, pero a nosotros, ya te cuento... TalentoCubano.net costó $30,000”, señala el productor.

Ese monto cubrió los dos meses de trabajo de un equipo compuesto por 10 personas que viajaron por toda la isla filmando músicos de distintas provincias, así como la construcción del sitio web. No se pagaron salarios, solo un dinero para cubrir gastos diarios cuando salían de La Habana, y que podían alcanzar hasta 50 CUC a la semana, el equivalente de $55.

“Un rapero me preguntó hace dos días dónde se metió todo ese dinero. Los baffles, el transporte, la gasolina, la comida, los fliers, las dietas [per diem], la escenografía, eso cuesta dinero. Un concierto puede costar $2,000, y porque nadie cobra un peso. Todo ese dinero se mete en la producción de un proyecto, no en el bolsillo de nadie, que es lo que creo que más ofende a los demás” y agrega: “si hubiera cobrado algún dinero, no estaría trabajando en Papa John’s”.

Aunque el productor cree que esos programas de financiamiento a la sociedad civil y la cultura en Cuba deben continuar, advierte que hay “mucha corrupción” en el modo en que se ejecutan.

“Si cada vez que una agencia saca un artículo sobre estos programas y estos se paran, a la gente que está en Cuba y dependen de ese dinero para hacer sus proyectos se les caen las alas. Pero estos programas tienen mucho que corregir pues generan millones pero mucho se queda en los salarios y los gastos de las personas que viajan a Cuba”, señala.

Las repercusiones de la investigación de AP

Monzón cuestiona el modo en que la agencia de prensa AP reportó sobre la historia.

“Las mismas preocupaciones de Rolando [el nombre del agente de la seguridad del estado cubano que vigilaba sus actividades] son las que están en el artículo, por lo que yo siento que están en componenda”, afirma y advierte que el artículo provoca “que la gente coja miedo y que pueda apoyar su miedo en el que cae en desgracia”.

También se refiere a posibles perjuicios que le acarrearía la publicación de su nombre en el reporte de AP, sobre todo la imposibilidad de regresar a Cuba, donde tiene a casi toda su familia.

“No puedo volver a Cuba, que pensaba hacerlo ahora cuando tuviera la residencia, pero estoy convencido que soy el chivo expiatorio número uno. Para ver a mi mamá ahora tengo que traerla”, dice.

En cuanto a la repercusión para raperos, artistas y músicos involucrados en la escena cultural alternativa en la isla, Monzón cree que la investigación de AP le dio “los argumentos” a las autoridades para llamarlos “mercenarios”. “No tienen justificación legal para meter a nadie preso, el único que sabía más era yo y por eso se los oculté a todos”, añade.

Monzón valora que lo que lograron los artistas cubanos con el dinero de la USAID fue positivo y que “inspiraron” a muchos a hacer arte contestatario. Creo que corrimos los límites de la libertad de expresión”.

“Cuando produjimos el primer concierto de hip-hop con 43 raperos contestatarios agrupados en el proyecto Comisión Depuradora, iba con los equipos de sonido y el corazón me latía a mil. Nos íbamos a meter en candela. Ahora tú haces ese concierto y ya no vas asustado”, concluye.

Puede seguir a Nora Gámez Torres en Twitter por @ngameztorres

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