Cuba

Alan Gross tras llegar a EEUU: ‘la libertad no es gratuita’

El momento en que Alan Gross llega a EEUU el miércoles, en una imagen tomada por el senador federal Jeff Flake, republicano por Arizona,y enviada por Twitter.
El momento en que Alan Gross llega a EEUU el miércoles, en una imagen tomada por el senador federal Jeff Flake, republicano por Arizona,y enviada por Twitter. @JeffFlake

El estadounidense Alan Gross dijo que en los cinco años que pasó preso en Cuba aprendió una lección: que la libertad no es gratuita.

Gross habló en Washington a su llegada desde Cuba. El gobierno de la isla lo liberó como parte de un acuerdo para restablecer relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

En su primer pronunciamiento público tras llegar a suelo estadounidense, Gross elogió la decisión del presidente Barack Obama de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, señalando que más de cinco décadas de historia demostraron que la política antigua no funcionó.

“Dos desaciertos no equivalen a un acierto. Espero realmente que podamos dejar atrás estas políticas beligerantes”, dijo Gross, quien lucía de aparente buena salud y caminaba por su cuenta.

A pesar de su odisea, afirmó que tenía el mayor respeto por el pueblo cubano y que le dolía “ver cómo son tratados de manera tan injusta. De ninguna manera son ellos los responsables de la experiencia a la que se nos ha sometido a mí y a mi familia”, dijo Gross, calificando a la gran mayoría de los cubanos como “gente increíblemente cariñosa, generosa y talentosa”.

Dijo que saber que no fue olvidado en Estados Unidos fue crucial para su supervivencia.

Gross fue liberado de una prisión cubana tras cinco años, como parte de un acuerdo que también incluye la liberación de tres cubanos presos en Estados Unidos, dijeron altos funcionarios federales el miércoles.

Funcionarios del gobierno han considerado el encarcelamiento de Gross un impedimento a la mejora de las relaciones con Cuba, pero el acuerdo sorpresivo pudiera ayudar a allanar el camino para discusiones más amplias sobre un fortalecimiento de los lazos y quizás poner fin al embargo estadounidense a la isla.

Gross fue arrestado en diciembre de 2009 cuando trataba de instalar acceso a internet como subcontratista de la Agencia de Estados Unidos para la Ayuda Internacional (USAID), que promueve la democracia en el país comunista. Era su quinto viaje a Cuba para trabajar con la comunidad judía en la instalación de un acceso al internet que no pasara por la censura local.

Cuba considera que los programas de la USAID son intentos de socavar su gobierno y Gross fue sometido a juicio y condenado a 15 años de prisión.

Los tres cubanos liberados en el intercambio forman parte de los llamados Cinco, integrantes de la “Red Avispa”, enviada por el entonces gobernante Fidel Castro a espiar en el sur de Florida. Los hombres, considerados héroes en Cuba, fueron condenados en 2001 en Miami por asociación ilícita, no registrarse como agentes extranjeros y otros delitos.

Dos de los Cinco quedaron en libertad al cumplir sus condenas.

Semanas atrás, al cumplirse el quinto aniversario de la detención de Gross, Obama insinuó que su libertad podría conducir a un deshielo en las relaciones con la isla.

“La liberación humanitaria de Alan por el gobierno cubano eliminaría un obstáculo a las relaciones más constructivas entre Estados Unidos y Cuba”, dijo Obama en un comunicado.

El presidente alivió parcialmente las restricciones sobre Cuba desde que Raúl Castro sucedió a su hermano enfermo en la presidencia en 2010. Ha tratado de facilitar los viajes y las transacciones financieras de estadounidenses que tienen familiares en Cuba, pero ha resistido los pedidos de eliminar el embargo.

El inesperado intercambio de prisioneros tiene resonancias del acuerdo, meses atrás, para obtener la libertad del sargento de ejército Bowe Berdahl, quien estaba en manos del Talibán. A cambio de su liberación en mayo, Estados Unidos entregó a cinco milicianos del Talibán que tenía presos en Guantánamo.

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