Cuba

Tras anuncio de histórico acuerdo, ¿dónde está Fidel?

El líder cubano Fidel Castro asiste a la inauguración de la galería del artista plástico Alexis Leyva, “Kcho” en La Habana, el 8 de enero de 2014, su última aparición pública.
El líder cubano Fidel Castro asiste a la inauguración de la galería del artista plástico Alexis Leyva, “Kcho” en La Habana, el 8 de enero de 2014, su última aparición pública. Getty Images

El anuncio simultáneo en Washington y en La Habana acerca del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones sorprendió a muchas personas y ha dejado muchas interrogantes. Pero una pregunta se repite de boca en boca: ¿dónde está Fidel?

Muchos se cuestionan si el ex gobernante cubano consintió este histórico acuerdo o si su estado de salud le impide ya tomar decisiones políticas.

“Fidel Castro tradicionalmente manejó personalmente el tema de la relaciones con los Estados Unidos. Los dictadores necesitan de un enemigo, y mientras más grande mejor. Me sorprendería muchísimo que él estuviera consciente y hubiera aprobado este acuerdo”, señaló Sebastian Arcos, subdirector del Cuban Research Institute en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

“Fidel Castro siempre se aprovechó de una relación de confrontación con Estados Unidos, la aprovechó muy bien, así que también apoyo esa teoría”, opinó Frank Mora, director del Latin America and Caribbean Center, también en FIU.

Fidel Castro, de 88 años, cedió el poder a su hermano Raúl tras enfermarse en 2006. Aunque ha continuado presente en la vida política del país, sus apariciones en público son cada vez más raras. Sus ensayos o “Reflexiones del compañero Fidel” se publican esporádicamente en la prensa oficial. El más reciente apareció el 14 de octubre, en respuesta de uno de los editoriales de The New York Times sobre Cuba.

Su última aparición en una actividad pública fue durante la inauguración de la galería del artista plástico Alexis Leyva, “Kcho” en La Habana, el 8 de enero. Fotos de sus encuentros privados con presidentes aparecieron después en la prensa. El último encuentro: su reunión con el presidente chino Xi Jinping el 22 de julio de este año.

En la galería de arte, Castro lució frágil, su figura encorvada, y caminaba con apoyo de un bastón, bajo la supervisión de un operativo de seguridad. En esa ocasión, muchos especularon que sus años estaban contados.

Todos los que tienen la mirada puesta en Cuba, están esperando a ver si Fidel hace alguna declaración sobre el acuerdo con Estados Unidos. En ocasiones anteriores, los intentos de negociación se han malogrado en el último minuto. Sin embargo, desde que Raúl Castro sustituyó a su hermano ofreció “dialogar” con EEUU, mientras impulsaba algunas reformas económicas. El miércoles trascendió que su oferta no fue una mera declaración y que negociaciones secretas tuvieron lugar por 18 meses.

“La normalización de relaciones, sobre todo, de las relaciones comerciales siempre ha sido una prioridad de Raúl Castro, no porque sea un demócrata, sino que porque es necesaria para su legitimidad como gobernante. Si no lo hizo antes es porque Fidel no se lo permitió”, apuntó Arcos.

Max Lesnik, quien ha apoyado el fin del embargo por años, está en desacuerdo.

“Al cederle el mando a su hermano Raúl Castro, obviamente Fidel no podía aparecer durante el anuncio para no mostrar su influencia”, dijo Lesnik, fundador de la revista Réplica y amigo personal de Fidel Castro. “Si él no estuviera de acuerdo, esto nunca habría pasado”, aseguró.

Lesnik dijo que no había visto personalmente a Castro recientemente pero que estaba seguro se mantenía con buena salud.

“Si él estuviera enfermo, sería muy difícil de mantener en secreto”, señaló . “Además, su hermano Raúl no haría nada tan dramático que pudiera afectar su salud, si Fidel estuviera en contra”.

“De hecho, es importante que esto ocurriera mientras Fidel Castro está vivo y lúcido”, continúa, “porque al haber sido hecho [el acuerdo] sin que Fidel estuviera físicamente presente, siempre hubiera quedado la duda de si él estuvo de acuerdo o hubiera hecho algo distinto. Esto se hizo con su bendición. De otro modo, se hubiera visto como una traición a la revolución”.

Raúl Castro, de 83 años, leyó el comunicado donde anunciaba el restablecimiento de relaciones en un despacho, solo, vestido con su uniforme militar. Mirando “atentamente” desde un sofá, en una de las salas del Palacio de las Convenciones de La Habana, se encontraba el vicepresidente Ramiro Valdés, según fotos publicadas por Cubadebate, quien lo identifica como “uno de los comandantes guerrilleros históricos del Éjército Rebelde”.

Valdés está ahora a cargo de las telecomunicaciones y durante muchos años fue considerado “el número tres” en la línea de sucesión al poder en Cuba.

“Eso es muy interesante y sugiere que Ramiro puede ser un contendiente en una pugna interna. La historia de fondo es que Raúl y Ramiro no se llevan bien porque Raúl siempre estuvo celoso del poder que tuvo aquel al frente del Ministerio del Interior. Raúl no le ha dado un gran perfil a Ramiro. Si Fidel está en las últimas, la controversia entre Raúl y Ramiro se vuelve interesante”, concluye Arcos.

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