Cuba

Eliminar la doble moneda, una reforma clave para Cuba

El gobierno de Castro anunció un cambio en el pago a los empleados cubanos contratados por empresas extranjeras para calcular y entregar los salarios en moneda local, a dos pesos cubanos por cada dólar que pague la empresa.
El gobierno de Castro anunció un cambio en el pago a los empleados cubanos contratados por empresas extranjeras para calcular y entregar los salarios en moneda local, a dos pesos cubanos por cada dólar que pague la empresa. AFP/Getty Images

Unificar el torpe sistema de doble moneda de Cuba ocupa el primer lugar en la lista de reformas que el gobierno afirma llevará a cabo, pero según los analistas otros cambios —desde medidas para acelerar la inversión extranjera hasta una nueva estructura de impuestos— son absolutamente importantes para poder profundizar y ampliar estas reformas.

Con el anuncio la semana pasada del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, es muy temprano para saber si este acercamiento ayudará a acelerar las reformas económicas en materia de inversión y unificación de la moneda.

Los cubanos usan un tipo de dinero, el peso cubano, para las compras diarias y para pagar la mayor parte de los salarios. Sin embargo, por lo general los turistas utilizan otro tipo de moneda, el peso convertible, que también hace falta para comprar los artículos de consumo que más falta hace.

Para que la confusión sea aun más grande, hay también una tasa de cambio para las empresas estatales y otra para los incipientes negocios privados de Cuba. La tasa de cambio oficial es de 25 pesos cubanos (CUP) por un peso cubano convertible (CUC), pero para las empresas estatales el CUP está a la par con el CUC. Basta decir que CUC es igual a un dólar norteamericano.

Primero el gobierno dijo que planeaba eliminar el improductivo sistema en el 2013 y trabajar para lograr un solo tipo de dinero, el peso cubano, pero esta unificación continúa siendo la pieza más importante dado que Cuba busca revisar y reparar su depauperada economía.

“Esta es probablemente la más difícil de todas las reformas. Es muy compleja, pero a la vez es una reforma clave, sobre todo en un momento en que Cuba intenta atraer la inversión extranjera”, dijo Carmelo Mesa Lago, economista cubano que ha escrito extensamente acerca del tema.

No solamente el CUC esta sobrevalorado sino que crea distorsiones en la economía cubana. La tasa de cambio de 1-1, por ejemplo, hace que resulte difícil determinar la verdadera productividad de las empresas estatales. La mayor parte de los precios mayoristas y minoristas en Cuba están fuera de balance y el sobrevalorado CUC tiende a hacer que las exportaciones cubanas resulten menos competitivas.

“Las frena y deforma el comportamiento económico de cualquiera”, dijo Arch Ritter, economista y profesor de la Universidad Carleton en Ottawa.

El sistema de moneda doble también ha causado graves disparidades de salarios en Cuba. Los cubanos que trabajan para compañías extranjeras y reciben propinas en CUC les va mucho mejor que aquellos que trabajan para el Estado y cobran sus salarios en CUP.

El mes pasado, Marino Murillo, ministro de Economía de Cuba, dijo que eliminar este sistema es la tarea más importante tarea que tiene el gobierno y que ciertos pasos hacia la transición ya están en camino.

Se ha especulado de que la unificación podría causar una gran conmoción, pero en la actualidad parece que el gobierno está dando pasos escalonados. Las tiendas que antes aceptaban sólo CUC han empezado a aceptar ambas monedas, y en la actualidad los precios se señalan en las dos monedas en tiendas selectas. La práctica está siendo puesta en vigor gradualmente por toda la isla.

El gobierno también está realizando experimentos a pequeña escala con diferentes tasas de cambio —10 CUP por un CUC, por ejemplo— en algunas industrias estatales, dijo Mesa Lago.

Según los analistas, una tasa de intercambio realista y unificada podría llevar a la economía cubana a ser más competitiva, pero el proceso conlleva riesgos, y hay ganadores y perdedores durante la transición. “Tienen que tener mucho cuidado, ya que podría haber una revuelta social”, dijo Richard Feinberg, profesor de Economía Política Internacional de la Universidad de California, en San Diego y miembro de la Institución Brookings.

Sin embargo, funcionarios del gobierno han tratado de tranquilizar a la población diciéndole que la unificación del dinero se hará de una forma que no afectaría a las personas que han mantenido sus ahorros en bancos cubanos en CUC o en pesos.

“No sé cómo irían a hacer esto”, dijo Mesa Lago. “Existe igualmente la posibilidad de que provoque una inflación. Pero si esto ocurre, a la larga sería beneficioso”.

Feinberg y un grupo de estudiosos y economistas de Estados Unidos, Cuba y otros países latinoamericanos se reunieron a lo largo de un año para examinar cómo darle forma a las reglas económicas cubanas de una forma que entusiasme un crecimiento sostenible .

“Queremos ver un país que está en plena transición de un tipo de economía central a una economía más orientada al mercado”, y estudiar la situación desde el punto de vista de las economías que ya han pasado por este proceso, dijo Feinberg. “No estamos diciendo que se tomen las lecciones aprendidas y se copien al pie de la letra, pero lo cierto es que no tiene sentido repetir los mismos errores”, dijo.

La colaboración trajo como resultado un informe de Brookings que llegó a la conclusión que ahora es el momento en que Cuba acelere sus reformas y priorice la expansión del sector privado, así como la inversión extranjera y el compromiso gradual con instituciones financieras internacionales.

Phil Peters, presidente del Centro de Estudios Cubanos, son sede en Alexandria, Virginia, coincide con que el gobierno cubano tiene que tomar una postura que le permita a abogados, ingenieros, arquitectos, consultantes y otros profesionales trabajar por su cuenta. Algunos se las arreglan para trabajar de forma privada y escapar de la prohibición. Un arquitecto, por ejemplo, podría sacar una licencia como trabajador de la construcción, apuntó Peters.

“Pero si no encuentran una forma de permitirle trabajar a profesionales capacitados, estarían perdiendo mucho dinero”, dijo.

Hay otras piezas sueltas —tanto grandes como pequeñas— en el proceso de reformar la economía de Cuba. En caso que se implementen, los cubanólogos dicen que los empresarios de la isla tendrían más éxito y podrían ayudar a revivir el crecimiento económico.

El viernes, cuando la Asamblea Nacional se reunió para discutir el presupuesto del 2015, el ministro de Economía y Planificación Marino Murillo anunció que Cuba prevé un crecimiento económico de 4% para 2015, después que en el 2014 el Producto Interno Bruto (PIB) sólo aumentó 1.3%. También, la cifra de crecimiento en 2014 quedó por debajo del 2.2%, anuncio Murillo.

Una interrogante es la habilidad de Cuba para atraer inversión extranjera, que según han dicho diversos funcionarios, es algo esencial para los planes de desarrollo de la isla.

Este otoño, Rodrigo Malmierca Díaz, ministro de Comercio Exterior, anunció 246 proyectos que se agregan a una inversión de $8,700 millones abierta a la inversión extranjera. El gobierno espera atraer entre $2,000 y $2,500 millones anualmente de inversionistas extranjeros.

Entre los proyectos en la lista hay 86 en la industria del petróleo, 56 proyectos turísticos, entre otros planes para construir condominios y campos de golf y 21 nuevos hoteles, una planta para producir botellas y otra para fabricar latas de aluminio, procesar camarones y proyectos de granjas de manís y fincas eólicas en los que se permitirá un 100% de inversión extranjera.

La salud, la educación, los medios de prensa y las fuerzas armadas siguen estando muy cerca de las inversiones extranjeras.

Los cubanos esperan que su lista de inversiones extranjeras junto a la nueva ley de inversiones extranjeras y una zona económica especial ligada a la expansión del Puerto de Mariel, atraiga a los inversionistas.

Malmierca dijo que la economía cubana debe crecer al nivel alto del 7% anualmente para el tipo de desarrollo que el país necesita y que la inversión foránea desempeñará un papel importante en dicha ecuación.

Las leyes de inversión extranjera eximen a los inversionistas de pagar impuestos durante ocho años y reduce los impuestos de 30% a 15%. Sin embargo, las firmas extranjeras no tendrán la libertad de contratar y pagarle directamente a los trabajadores.

“Muchos potenciales inversionistas extranjeros se preguntan si habrá suficiente libertad, rentabilidad y seguridad para sus inversiones”, dijo Feinberg.

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