Cuba

Gobierno de Cuba se impone a Bacardí en disputa por la marca Havana Club en EEUU

Muestra de productos de Havana Club producidos en Cuba.
Muestra de productos de Havana Club producidos en Cuba. Miami Herald

Una batalla por los derechos de la marca de ron Havana Club en Estados Unidos, que se prolongó dos décadas, se decidió sin mucho alboroto en la Oficina de Marcas y Patentes de EEUU esta semana con el fallo de que el dueño es una empresa del gobierno cubano.

La caldeada disputa enfrentó a Bacardí contra Cubaexport, el socio cubano del fabricante francés de bebidas alcohólicas Pernod Ricard, en la distribución mundial del principal ron cubano, el Havana Club.

Debido al embargo, el ron no se puede vender en Estados Unidos. Pero con el deshielo en las relaciones entre La Habana y Washington, muchos esperan que llegue el día en que las botellas de Havana Club no lleguen solamente en las maletas de los que visitan la isla, sino que se vendan libremente en Estados Unidos.

La batalla tiene que ver con la cuota de mercado futura del mayor mercado de ron del mundo.

El miércoles, la Oficina de Marcas y Patentes informó a David Bernstein, un abogado de Nueva York que representa a Cubaexport que se había renovado el registro de la marca comercial cubana en Estados Unidos, pero sólo hasta el 27 de enero. Eso se debe a que el período de registro de 10 años data del 2006, cuando Cubaexport no logró reinscribir la marca.

Olivier Cavil, portavoz de Pernod Ricard, dijo que ya se ha presentado una solicitud para renovar la marca por otros 10 años.

Los sucesos de esta semana tomaron por sorpresa a Bacardí, y la compañía planea seguir adelante con su batalla jurídica por la propiedad de la marca Havana Club, que incluye la Giraldilla, el símbolo de La Habana.

“Bacardí ha quedado asombrada y preocupada por esta medida sin precedentes tomada por el gobierno de Estados Unidos”, expresó la compañía en un comunicado. “En esencia, este gobierno ha echado atrás normas y leyes estadounidenses e internacionales de larga data que protegen contra el reconocimiento o aceptación de medidas confiscatorias de gobiernos extranjeros”.

El caso data de 1994, cuando Bacardí, el mayor fabricante privado de bebidas alcohólicas del mundo, solicitó el registro en Estados Unidos de la marca de ron Havana Club, después de comprar los derechos del nombre a la familia Arechabala, quien fabricaba y vendía el ron en Estados Unidos desde los años 1930.

Pero tras exiliarse a raíz del triunfo de la revolución cubana en 1959, el registro del Havana Club venció en 1973. Cubaexport vio la oportunidad y registró la marca Havana Club en 1976.

A lo largo del enfrentamiento judicial, Bacardí –destacado fabricante de ron en Cuba antes que sus activos fueran confiscados por el gobierno cubano después de la revolución– obtuvo varias victorias contra Cubaexport en tribunales estadounidenses.

Bacardí también trató de fortalecer su caso sacando al mercado su propio ron Havana Club de tres años, destilado en Puerto Rico con la receta familiar de los Arechabala, en ciertas tiendas y bares de alta gama en Florida, Georgia, Massachusetts, Colorado y Michigan para establecer los derechos de propiedad a través del uso de la marca.

“Bacardí ha apoyado desde hace mucho los derechos de propiedad de los dueños legítimos”, indicó la compañía.

Después que la Corte Suprema federal declinó escuchar el caso en mayo del 2012, Bacardí esperó a la Oficina de Marcas y Patentes cancelara los derechos de Cubaexport al uso del nombre en Estados Unidos.

Pero Cubaexport presentó una solicitud a la Oficina, alegando que el registro no podía revocarse y permanece “inmóvil mientras el embargo a Cuba siga en pie”.

Aunque Estados Unidos y Cuba reanudaron las relaciones diplomáticas el año pasado, el embargo todavía prohíbe la mayor parte de las transacciones financieras con la isla, a menos que se cuente con una licencia específica de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro estadounidense.

Cuando Cubaexport trató de recibir una licencia de la OFAC en el 2006 y pagar $500 para renovar los derechos sobre la marca Havana Club, la OFAC declinó, alegando que había consultado con el Departamento de Estado y que otorgar la licencia a Cubaexport “iría a contrapelo de la política estadounidense”.

El resultado: el registro de Cubaexport fue declarado “cancelado, expirado”.

La solicitud también se complicó por la Sección 211, que se adjuntó a la ley de gastos federales de 1998 y que prohíbe cualquier acción o pago por concepto de derechos de marca en relación con empresas o activos confiscados.

Cubaexport impugnó la decisión de la OFAC en un tribunal federal en Washington, pero perdió la apelación. Cuando la Corte Suprema declinó escuchar el caso, éste regresó a la Oficina de Marcas y Patentes en el 2012.

Pero recientemente, Cubaexport solicitó nuevamente la licencia a la OFAC para pagar la inscripción, y la autorizaron, dijo Cavil.

El martes, Cubaexport presentó una licencia que autoriza el pago de su inscripción para la renovación de su registro en 2006, “así como cualquier otra transacción necesaria para renovar y mantener el registro”. Al día siguiente se renovó el registro de la marca.

Bacardí dijo que continuará defendiendo “derechos fundamentales contra la confiscación sin compensación” y “continuará tomando todas las medidas jurídicas necesarias para defender su postura” como el propietario de la marca de ron Havana Club.

Al preguntársele si el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba fue un factor en la decisión de la OFAC, Cavil dijo que no podía comentar sobre asuntos políticos.

En lo relacionado con el impacto de la decisión sobre el negocio, dijo: “No es muy significativo. No existe un impacto sobre el negocio porque el embargo sigue en vigor”.

Pernod Ricard, que ha sobrevivido impugnaciones de Bacardí sobre el uso internacional de la marca Havana Club, sigue distribuyendo la marca en más de 100 países y vende unos 4 millones de cajas al año. Y con el aumento del turismo en Cuba desde el acercamiento, las ventas de Havana Club también se han disparado.

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