Cuba

A falta de internet en Cuba, llega el “paquete semanal”

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Un hombre repara un viejo auto norteamericano en una calle de La Habana el pasado lunes 5 de enero.
Un hombre repara un viejo auto norteamericano en una calle de La Habana el pasado lunes 5 de enero. EFE

La vasta mayoría de los cubanos no tienen acceso a Internet ni a televisión de cable, pero eso no significa que estén desvinculados del mundo exterior. Muchos se mantienen conectado por medio de un sistema fuera de línea que opera en una especie de penumbra legal.

Se llama el “paquete semanal”, y es una alternativa a la Internet de banda ancha que provee a decenas de miles de cubanos, y tal vez a muchos más, de películas extranjeras, programas de televisión, copias digitales de revistas, websites, e incluso anuncios locales.

Los cubanos obtienen el paquete por medio de llevar discos duros portátiles de computadora a distribuidores clandestinos que los llenan con toda una variedad de las películas, episodios de televisión y videos musicales de último minuto. Entonces se llevan los discos duros a casa, donde los ven en la computadora durante la semana siguiente.

El origen de esos materiales sigue siendo un misterio, pero el estado unipartidista de Cuba, el cual controla todos los medios de prensa y radiodifusión y tolera muy poca disidencia abierta, parece tolerar el sistema, tal vez porque brinda entretenimiento donde la vida cotidiana a menudo carece de incentivos.

En una semana reciente, el paquete incluyó los episodios televisivos de “Homeland”, del canal Showtime, el “Juego de los Tronos” de HBO y el nuevo serial de Netflix “Marco Polo”, todos con subtítulos en español y sin interrupciones comerciales. Entre las películas que incluía el paquete estaban las recién estrenadas “Gone Girl”, “Cantinflas” y “Outcast”.

El paquete puede incluir además noticias y programas de variedades de las redes televisivas en español Univisión y Telemundo. Vienen videos de YouTube, las actualizaciones más recientes de software antivirus software, dibujos animados japoneses, programas de la India y el Medio Oriente, aplicaciones para teléfonos celulares y simples anuncios de negocios en Cuba.

“Yo miro las noticias, documentales, programas humorísticos y eventos deportivos”, dijo Luis Lahera, de 45 años, antiguo experto de seguridad y rescate del Ministerio del Interior.

Lahera dijo que él no tenía problemas en gastar el equivalente de $2.30 a la semana para recibir el paquete semanal, aun cuando algunos funcionarios habían criticado su contenido.

“Yo he oído en las noticias de la televisión que el paquete puede hacer que la gente se desvíe, pero yo no veo ninguna prueba de eso. Nadie habla de política… Y no tiene nada de pornografía”, dijo Lahera.

“Es una manera de escapar”, dijo Poe Rivera, pintor y poeta, quien agregó que el paquete distrae y entretiene a los cubanos. “No es legal pero es conveniente”, dijo, refiriéndose a la razón por la cual el gobierno no parece molestarse en interferir con su distribución. “De este modo, la gente no piensa demasiado”.

En el extremo occidental de la Ciudad de La Habana, un distribuidor del paquete semanal permitió a dos periodistas extranjeros que vieran cómo él opera. Él pidió que sólo se refirieran a él usando un alias, Iyawo , para no verse arrestado y encarcelado.

“Todas las series que se ven en Miami se pueden ver aquí”, dijo, enumerando programas en español como “Sal y Pimienta”, “El Show de Alexis Valdés Show” y “Caso cerrado”.

El tenía un montón de computadoras y monitores en la sala de su casa. La mayoría parecían antiquísimas. Dijo que amigos extranjeros le habían traído tarjetas madres y otros circuitos ultramodernos, y que las computadoras eran modernas por dentro y le permitían bajar archivos con rapidez.

El ex ministro de Cultura Abel Prieto habló del paquete semanal en abril del año pasado, en un congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, culpando de su popularidad a “errores de nuestras instituciones educacionales, culturales y nuestros medios de prensa”. En lugar de prohibir el paquete, Prieto urgió a la televisión y la radio estatales cubanas a que mejoren su Cuban programación.

Predicciones de que las autoridades cerrarían las puertas al paquete semanal coincide con elogios de parte de comentadores culturales.

“Lo que llamamos el paquete es ciertamente uno de los fenómenos culturales más importantes que el país ha experimentado en el último cuarto de siglo”, dijo el escritor Víctor Fowler Calzada en un foro celebrado en noviembre en La Habana.

Los clientes del paquete semanal pagan en una escala ascendente, en dependencia de qué día de la semana reciben sus discos duros cargados y la cantidad de materiales que quieren. Los clientes pueden recibir hasta un terabyte de material – cientos de horas de video – lo cual requiere un disco duro externo del tamaño de un libro pequeño, o simplemente lo que quepa en una pequeña unidad flash, seleccionando sólo ciertas categorías de contenido. A medida que pasan los días de la semana y el material se va atrasando, el precio baja.

Iyawo dijo que tenía unos 200 clientes que pagaban un promedio de $1 cada uno. Dijo que él pagaba $15 a la semana para recibir los materiales de un distribuidor por encima de él. Por toda Cuba hay dispersos como mínimo unos 1,000 distribuidores como él, añadió.

Iyawo dijo que no sabía de dónde el distribuidor que le suministraba a él sacaba el material. Las antenas de plato de satélite están prohibidas en Cuba, y aquellos que las usen pueden recibir multas considerables. Algunos sospechan que cubanos que trabajan en puestos oficiales podrían estar bajando y ensamblando los paquetes en secreto.

Se cree que los paquetes viajan de La Habana a las ciudades de provincias con choferes de ómnibus que llevan consigo los discos duros.

Expertos afirman que alrededor del 5 por ciento de los 11 millones de ciudadanos de Cuba tienen acceso periódico a Internet. El resto permanece en la oscuridad privada de acceso, con excepción de aquellos que cuenten con alguna cantidad de divisas, tal vez brindada por sus familiares en el extranjero, y que sean dueños de discos duros.

Además de programas de televisión, videos musicales y películas, los paquetes contienen juegos recientes de la NBA, torneos europeos de fútbol, peleas de lucha extrema y archivos en PDF que contienen las páginas de revistas tales como Women’s Fitness, Autosport y Cinéfila, publicación mexicana sobre cine. Algunas películas están en alta definición, mientras que otras son copias burdamente hechas por alguien que filma la pantalla de un cine.

Materiales a favor del régimen se las arreglan para entrar al paquete. El Granma, periódico oficial del Partido Comunista de Cuba, está incluido, además de páginas Web de eBay y anuncios de productos no disponibles en Cuba.

Los paquetes contienen anuncios sencillos de los pequeños negocios privados que comenzaron a aparecer en Cuba en la década de 1990 y han emergido con mucha mayor difusión desde que Raúl Castro tomó las riendas de la nación de manos de su hermano Fidel en el 2006.

Un paquete semanal reciente contenía anuncios de un pequeño restaurante, Melesio Grill, y una imprenta, Impresionarte. Varios anuncios solamente contenían números de teléfono celular y el nombre de pila de los propietarios, al parecer temerosos de disgustar al régimen. Un anuncio ofrecía un servicio de fotos para bodas; otro, globos para fiestas.

Pero son los programas de televisión y las películas los que tienen el mayor atractivo. Iyawo se describió a sí mismo como un “fanático” de la serie “Homeland”.

“Tiene espionaje. Tiene drama. Tiene suspenso”, dijo. “Cada episodio tiene algo único”.

Afirmó que se disgustaría mucho si se prohibiera el paquete semanal.

“Eso es lo que todo el mundo pregunta: `Si nos quitan esto, ¿qué pasaría?’ Esto sería un caos”, dijo, con algo de exageración. Hizo una pausa y agregó: “Esto es un vicio. La televisión cubana es muy mala, y esto nos brinda un poco de entretenimiento.

“Esto está en el margen de lo que es bueno y lo que es malo, sin caer en lo malo”.

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