Cuba

Departamento de Estado recomendó permitir a Cuba registro de Havana Club

Una muestra de botellas de Havana Club durante una presentación en La Habana en junio del 2012.
Una muestra de botellas de Havana Club durante una presentación en La Habana en junio del 2012. AP

El Departamento de Estado recomendó que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro otorgara una licencia a la empresa estatal Cubaexport para registrar la marca Havana Club en Estados Unidos, según trascendió en una audiencia del Comité de Asuntos Judiciales de la Cámara de Representantes.

Kurt Tong, primer subsecretario asistente del Buró de Asuntos Económicos y de Negocios del Departamento de Estado, declaró el jueves que su agencia no estaba encargada de la adjudicación de los derechos de la marca Havana Club, en disputa entre la compañía Bacardí y la empresa estatal cubana Cubaexport y como tal “no tomó posición en ese tema”.

Pero inmediatamente explicó que OFAC consultó en noviembre del 2015 sobre la petición de Cubaexport de una licencia especial para registrar la marca en la Oficina de Marcas y Patentes de EEUU, y el Departamento de Estado “recomendó que OFAC otorgara la licencia”.


La recomendación de no otorgar la licencia, dijo, hubiera interferido en la batalla legal entre Bacardí y Cubaexport pues recordó que continúa abierta la demanda de Bacardí sobre los derechos de la marca Havana Club en Estados Unidos.

“La denegación de la licencia y la expiración resultante del registro de marca pudiera haber provocado que ese procedimiento [fuera visto como] discutible, mientras que la concesión de la licencia probablemente permitirá a las partes continuar hacia la adjudicación de sus respectivos reclamos sobre los derechos legales sobre la marca”, explicó.

También admite que “consideraciones sobre política exterior” influyeron en la decisión.

“Teniendo en cuenta las importantes y complejas consideraciones de política exterior involucradas en este asunto, el Departamento de Estado consideró que permitir a las partes que fueran capaces de llegar a una solución en esta larga disputa, es interés de la política exterior de Estados Unidos”.

Tong agregó que el caso compete a una disputa entre actores “extranjeros” (de un lado la estatal Cubaexport, que tiene una empresa mixta con la francesa Pernod Ricard S.A.—distribuidora del Havana Club producido en Cuba en 100 países— y Bacardi & Company Limited, con sede en Bermuda, que produce ron Havana Club en Puerto Rico) y que la propiedad original en disputa relacionada con los derechos sobre la marca en EEUU “estaba en posesión de un nacional no estadounidense cuando fue tomada”, en este caso confiscada por el gobierno de Fidel Castro.


Por su parte, la comisionada para marcas de la Oficina de Marcas y Patentes de EEUU (USPTO), Mary Boney Denison, aseguró que la renovación del registro de la marca Havana Club en esa oficina por parte de Cubaexport “no decide la disputa sobre la marca. Los derechos de todas las partes interesadas se mantienen iguales que antes que se llevara a cabo esta acción”.

La funcionaria declaró que, al obtener la licencia especial de OFAC, Cubaexport “había satisfecho los requerimientos del Acta de Marcas” por lo que su oficina había aceptado los pagos requeridos y había otorgado la petición realizada por la compañía cubana.

Cuba logró obtener el registro de la marca en 1976 y renovarla en 1996 bajo una licencia general, pero en 1998, el Congreso incluyó en la ley del presupuesto la Sección 211, que exige comprobar si la marca a registrar está relacionada con propiedades confiscadas y si los que solicitan el registro han obtenido la aprobación previa de los dueños originales.

En 1997, Bacardí finalizó el acuerdo con la familia Arrechabala, dueña original de la marca y a la que se le expropiaron sus propiedades en Cuba sin compensación, para la compra de los derechos del Havana Club.

En el 2006, OFAC negó a Cubaexport la licencia especial para el pago de la cuota para renovar la marca en EEUU, atendiendo a la Sección 211. Cubaexport apeló y perdió en una corte federal.

Bacardí, que fue llamada a testificar ante el Congreso, cuestiona por qué en esta ocasión OFAC y la USPTO no aplicaron los principios expuestos en la Sección 211.

“Durante décadas, Estados Unidos ha impedido que Cuba y sus socios comerciales se aprovechen del registro en Estados Unidos de Havana Club; debe seguir haciéndolo. Principios bien asentados en la ley y la política de Estados Unidos, como se reafirma en el artículo 211, aseguran que EEUU siempre proteja a los creadores y titulares de propiedad intelectual” como José Arechabala S.A. y Bacardí “y no recompense a un estado autoritario, como Cuba, que utiliza la fuerza de las armas para robar dicha propiedad y se enriquece a costa de sus ciudadanos”, declaró Rick Wilson, primer vicepresidente para asuntos exteriores de la compañía.


“La decisión repentina e inexplicable de la OFAC y la USPTO para permitir la renovación de la marca Havana Club en Cuba va en contra de estos principios legales y de política”, insistió.

Un grupo bipartidista de 25 representantes encabezados por Ileana Ros-Lehtinen y Debbie Wasserman Schultz, también pidió explicaciones este miércoles en una carta al secretario de Estado, John Kerry, y al secretario del Tesoro, Jacob Lew, por la decisión de OFAC, específicamente por la no aplicación de la Sección 211.

Nora Gámez Torres: @ngameztorres

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