Cuba

Compañías de EEUU podrán contratar a cubanos residentes en la isla

Un fotógrafo “minutero” retrata una pareja de turistas con una vieja cámara de cajón el lunes 14 de marzo de 2016, en La Habana. Una delegación de 23 miembros del Congreso de EEUU, entre los que destaca la líder demócrata Nancy Pelosi y el senador republicano Jeff Flake, se unirá al presidente Obama en su visita a la isla, entre el 21 y el 22 de marzo.
Un fotógrafo “minutero” retrata una pareja de turistas con una vieja cámara de cajón el lunes 14 de marzo de 2016, en La Habana. Una delegación de 23 miembros del Congreso de EEUU, entre los que destaca la líder demócrata Nancy Pelosi y el senador republicano Jeff Flake, se unirá al presidente Obama en su visita a la isla, entre el 21 y el 22 de marzo. EFE

Las compañías estadounidenses podrán contratar directamente a ciudadanos cubanos, entre ellos atletas y artistas, patrocinar sus visas y pagarles un salario, según anunciaron este martes los Departamentos del Tesoro y de Comercio en su quinta ronda de cambios regulatorios desde el 17 de diciembre del 2014.

La medida tendría una repercusión inmediata en las negociaciones entre las Grandes Ligas y el gobierno cubano para la contratación directa de peloteros.

Aunque el asesor de seguridad nacional Ben Rhodes aclaró en una conferencia telefónica que la nueva regulación no estaba dirigida a una profesión en particular “sino que cubre a todos los ciudadanos cubanos, este es uno de los temas que las Grandes Ligas está discutiendo con Cuba en sus negociaciones actuales”.


Según la nueva disposición, las compañías podrían patrocinar a ciudadanos cubanos para obtener una visa y trabajar en Estados Unidos, siguiendo los requerimientos generales para estos casos, “siempre y cuando su receptor no esté sujeto a ninguna valoración tributaria especial en Cuba” y “no se realicen pagos adicionales al gobierno cubano en conexión con dicho patrocinio o contratación”, según indica un comunicado.


Este requerimiento podría no ser un incentivo para el gobierno cubano, que cobra una parte de los contratos de los atletas, artistas y médicos, por ejemplo, que envía a trabajar en el extranjero. Pero en teoría, nada impediría, sin embargo, que los cubanos se contraten de manera independiente, sin utilizar al gobierno como intermediario.

Otra medida importante anunciada el lunes fue la esperada licencia general que autoriza los viajes “pueblo a pueblo” con carácter educativo a “individuos”, lo que facilita aún más los viajes a Cuba.


Los ciudadanos y residentes de EEUU que quieran viajar a la isla en esta categoría, ya no requieren una entidad que organice el viaje ni un permiso especial, pero deben mantener los documentos que demuestren que tienen “un programa de tiempo completo de actividades de intercambio educativo destinadas a mejorar el contacto con el pueblo cubano, apoyar la sociedad civil de Cuba o promover la independencia del pueblo cubano de las autoridades del país”.


La medida busca que los viajes educacionales sean menos costosos y más “accesibles” y así aumentar el flujo de visitantes a la isla. Según Rhodes, los estadounidenses se convertirán así en los mejores “embajadores” de los valores que defiende su gobierno, además de aumentar el flujo de información que llega a la isla y “conectar a los cubanos al mundo exterior”.

Andrea Gacki, subdirectora en funciones de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC), reiteró a la prensa que el turismo en Cuba continúa prohibido para los estadounidenses aunque dijo tener “mucha confianza” en que cumplirán con los requisitos de la expansión de las licencias de viaje.

Asimismo, el gobierno de EEUU respondió a una de las demandas de Cuba y facilitó el uso del dólar en algunas transacciones que involucran a ciudadanos o entidades cubanas. Específicamente, se autorizará a las instituciones bancarias de EEUU a que “dolaricen” transacciones con origen y destino fuera de Estados Unidos, en las que tenga un interés Cuba o un ciudadano cubano, explicó Gacki.

También se permitirá a los bancos de EEUU procesar “instrumentos monetarios en dólares estadounidenses, que incluyen efectivo y cheques de viajero, presentados indirectamente por instituciones financieras cubanas” a través de “cuentas corresponsales en instituciones financieras en terceros países”. Los ciudadanos cubanos también podrán abrir cuentas en EEUU para recibir pagos por transacciones autorizadas e incluso reenviarlos a Cuba.

Se expande además la definición de “presencia física” (oficina u almacén) para incluir entidades que participan en proyectos humanitarios autorizados, actividades no comerciales “destinadas a proporcionar apoyo para el pueblo cubano” y fundaciones privadas o institutos de investigación o educativos.

La OFAC también va a expandir la autorización existente para la “presencia comercial” (por ejemplo a través de una empresa mixta con el Estado cubano) para incluir empresas exportadoras autorizadas, entidades que proporcionan servicios de correo postal, paquetería, transporte de cargas, y viajes. Se permite además el ensamblaje de mercancías en Cuba, para aquellas empresas exportadoras con autorización.

Los transportadores podrán llevar carga a Cuba y luego continuar con el resto de la mercancía a otro país. También se implementará una política de revisión de casos individuales para facilitar las exportaciones “desde Cuba o de artículos producidos por el sector privado cubano”.

Otra provisión está diseñada para apoyar a los cuentapropistas: permitir la importación de software de origen cubano (ya se permitía la importación de aplicaciones para móviles). Por último, OFAC autorizará las becas y subvenciones educativas a cubanos.

Los cambios, que entrarán en vigencia el miércoles, están diseñados para continuar “empoderando al pueblo cubano y construir puentes entre ambos países y responden directamente a los intereses de Estados Unidos”, subrayó Rhodes. El funcionario admitió que “sería más fácil si se eliminara el embargo” pero que las medidas, por ejemplo la utilización del dólar, intentan eliminar “limitaciones a la economía cubana para realizar el comercio internacional y servir de incentivo para que el gobierno cubano continúe abriéndose a la economía global”.

El asesor comentó que esperaba que el gobierno cubano “hiciera más para aumentar el impacto” de las medidas anunciadas, por ejemplo, eliminar el impuesto del 10% en la conversión del dólar estadounidense y permitir la contratación directa de trabajadores cubanos por las compañías que intentan invertir en la isla.

Las nuevas medidas han sido el preludio del viaje del presidente Barack Obama a Cuba, el próximo día 20 de marzo. El portavoz de la Casa Blanca Josh Earnest aseguró que la Administración y Obama confiaban “ampliamente que este compromiso conducirá a un futuro mejor tanto para el pueblo de Estados Unidos y de Cuba”.

Varios legisladores piensan lo contrario.

La congresista por la Florida Ileana Ros-Lehtinen manifestó su descontento sobre las nuevas medidas para “promover que más fondos vayan a los bolsillos del régimen”, en un contexto en el que “en los últimos días en Cuba, ha habido un aumento de la represión en la isla y se están realizando más arrestos en previsión de la equivocada visita del Presidente”.

De manera similar, el presidente del comité de relaciones exteriores de la Cámara, el representante Ed Royce, dijo estar preocupado por los riesgos que los cambios podrían representar para “la integridad” del sistema financiero de los Estados Unidos, las compañías haciendo negocios en la isla y las reclamaciones certificadas de ciudadanos estadounidenses.

El congresista calificó al sistema financiero del Estado cubano como “opaco y desregulado” y agregó que la corrupción era “endémica” en el gobierno.

Mientras tanto, durante una audiencia ante el subcomité sobre Terrorismo, no Proliferación y Comercio de la Cámara, varios expertos destacaron las potencialidades del comercio con la isla. Jason Marczak, director de la iniciativa de desarrollo económico para América Latina del Atlantic Council, destacó la importancia geopolítica de la apertura comercial con Cuba, que permitiría debilitar la influencia de Venezuela sobre la isla y evitar que esta volviera a alinearse con Rusia, en un momento de crisis económica.

Otras voces disonantes fueron Mauricio Claver-Carone, director del US-Cuba Democracy PAC, que se refirió a la caída en las exportaciones agrícolas en los últimos 15 meses, y el congresista por Wisconsin, Reid Ribble, quien acusó a los que abogan por el aumento del comercio con Cuba de querer “bailar con el diablo para ganarse unos dólares”.

Nora Gámez Torres: @ngameztorres

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