Cuba

Flexibilizan el envío de remesas, los viajes y las exportaciones a Cuba

Un grupo de viajeros en el Aeropuerto de Miami espera el jueves para despachar su equipaje en un vuelo a Cuba desde el Aeropuerto Internacional de Miami.
Un grupo de viajeros en el Aeropuerto de Miami espera el jueves para despachar su equipaje en un vuelo a Cuba desde el Aeropuerto Internacional de Miami. el Nuevo Herald

Los estadounidenses que viajen a Cuba, a través de 12 categorías autorizadas, podrán gastar una cantidad “ilimitada” de dólares en la isla en gastos de manutención como hospedaje y trasporte así como en la compra de artículos para el consumo personal, según anunció el jueves el Departamento del Tesoro.

En conjunto con el Departamento de Comercio, la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) y otras agencias del gobierno, el Departamento del Tesoro implementó las medidas anunciadas por el presidente Barack Obama el 17 de diciembre en relación con los viajes, las transacciones financieras y el comercio con Cuba, que entrarán en vigencia el viernes.

Los estadounidenses que viajen a la isla para visitar familiares, actividades profesionales, educativas, religiosas, artísticas o deportivas podrán hacerlo sin pedir una licencia especial. Otras actividades contempladas en estas 12 categorías están relacionadas con la importación y exportación y con los proyectos humanitarios.

Remesas y viajes a Cuba

Asimismo, el Departamento del Tesoro autorizará la tramitación de remesas a través de bancos estadounidenses sin necesidad de una licencia especial. Los límites a las remesas se incrementan hasta los $2,000 trimestrales, pero se eliminan los límites a aquellas dirigidas a “proyectos humanitarios” y el “desarrollo de negocios privados”.

Al respecto, la vocera del Departamento de Estado, Marie Harf, detalló qué se consideran “proyectos humanitarios”, entre ellos aquellos “relacionados con la salud, proyectos de construcción destinados a beneficiar a los grupos legítimamente independientes de la sociedad civil, proyectos ambientales, proyectos educativos formales o informales dentro de Cuba o fuera de la isla en los siguientes temas: capacitación empresarial y de negocios, educación cívica, periodismo, la alfabetización de adultos, habilidades vocacionales... Proyectos de base, la empresa privada a pequeña escala, la agricultura – esas son todas las cosas que caen en los proyectos humanitarios”.

Dentro de esta categoría se incluyen además las remesas dirigidas a apoyar la labor de organizaciones que promueven los derechos humanos, los derechos civiles y la transición a la democracia, según explica el documento emitido por el Departamento del Tesoro.

En total, los viajeros autorizados podrán llevar a Cuba $10,000.

Las aerolíneas estadounidenses también podrían volar a la isla sin necesidad de una licencia específica de OFAC, siempre que garanticen que los viajes entran dentro de las categorías autorizadas.

Y aunque el turismo sigue prohibido, “12 categorías son suficientes para convertir esto en un buen negocio”, opinó Max Lesnik, presidente de la organización Alianza Martiana.

Lesnik, que tiene estrechos lazos con La Habana, cree que esta medida pone en peligro el negocio de las compañías que operan vuelos fletados a Cuba, pues “los americanos siempre van a preferir volar en aereolíneas que conocen”, aunque cree que todavía hay obstáculos para que las compañías estadounidenses vuelen directamente a Cuba, entre ellos el tema de la “reciprocidad”.

“Cubana de Aviación debería poder volar a Estados Unidos también, pero puede temer que le confisquen un avión”, debido a las demandas que tiene pendiente el gobierno cubano en suelo estadounidense por la confiscación de bienes luego de 1959.

Un vocero de Delta dijo a el Nuevo Herald que su compañía estaba estudiando los cambios y que veían “con interés la posibilidad de expandir el servicio a Cuba, en la medida en que más oportunidades estén disponibles”.

De modo similar, American Airlines dijo que estaba “revisando los cambios a la política de viajes a Cuba” e hizo notar que contaba con “15 años de experiencia con los vuelos charters desde Miami y Tampa”.

Transacciones financieras

Los viajeros también podrán usar sus tarjetas de débito y crédito en Cuba.

Un alto funcionario de un banco estadounidense comentó a el Nuevo Herald que las medidas no implicaban la apertura de sucursales bancarias en la isla, sino la posibilidad de hacer transferencias a una cuenta en Cuba o el depósito de dinero en tarjetas prepagadas que luego podrían cobrarse allá.

Las transacciones de este tipo se hacen a través de instituciones financieras canadienses como Transcard, a mediante las cuales miles de emigrados depositan remesas a sus familiares.

Según la fuente, dentro de las preocupaciones fundamentales de los bancos estadounidenses se encuentran la protección del dinero de los clientes que utilicen sus tarjetas de débito y crédito en Cuba, así como la implementación de medidas contra la corrupción y el lavado de dinero.

Para facilitar estas transacciones, el Departamento del Tesoro autorizó la apertura de “cuentas corrientes de corresponsalía” en los bancos cubanos.

“Los bancos se relacionan internacionalmente a través de estas cuentas corrientes de corresponsalía. Si no se tienen las cuentas de corresponsalía las transacciones entre dos bancos deben hacerse a través de un tercer banco y ello incrementa las costos”, explicó Pavel Vidal, profesor de la Universidad Javeriana en Colombia y ex economista del Banco Central de Cuba.

Este es un tipo de cuenta corriente que, señaló Vidal, “tiene un dinero mínimo para facilitar las operaciones, que estaría constantemente fluyendo, por ejemplo, a los exportadores de alimentos estadounidenses cuando se trate de este tipo de operación o iría a un hotel cuando un turista estadounidense paga su alojamiento en Cuba con una tarjeta de debido”.

El economista asegura que “no es una cuenta que aumenta significativamente la liquidez de los bancos cubanos” y que al ser una cuenta corriente, “el dinero siempre tiene que estar disponible, es decir, el banco no lo puedo prestar a un inversionista”, añadió.

Altos funcionarios del gobierno insistieron en que la mayor parte de las restricciones a las transacciones entre Estados Unidos y Cuba se mantenían en pie, debido al embargo, y que OFAC se mantendría supervisando el cumplimiento de las sanciones.

Otra alta directiva de un banco en Estados Unidos dijo que parte del problema para las entidades financieras es cómo demostrar a la OFAC que los viajeros están utilizando sus tarjetas para gastos de viaje que se consideren “normales”. Aunque se eliminaron las restricciones, las entidades financieras no están obligadas a dar estos servicios en Cuba, según hace notar la propia OFAC.

Exportaciones

Las nuevas regulaciones expanden las áreas para el comercio con Cuba y se autorizan las exportaciones de materiales de construcción “para mejorar las condiciones de vida” de los cubanos, herramientas y equipos para la agricultura y otros recursos para “apoyar la actividad económica independiente”, así como tecnología de comunicaciones y otros recursos para apoyar la investigación, la educación y el fortalecimiento de la sociedad civil, entre otros renglones.

En todos los casos, se trataría de exportaciones dirigidas al sector privado y la sociedad civil.

La Casa Blanca considera que los cambios “permitirán inmediatamente al pueblo estadounidense ofrecer más recursos para empoderar al pueblo cubano para que sean menos dependientes de la economía controlada por el Estado”.

Sin embargo, el profesor Archibald Ritter, profesor emérito de Economía de la Universidad de Carleton en Canadá, señala que “ahora mismo no existe un mecanismo oficial para que los negocios privados puedan importar o exportar hacia Estados Unidos. Existe un monopolio estatal en el comercio exterior”.

Ritter cree que si ambos gobiernos siguen coordinando sus acciones, como lo hicieron para el canje de prisioneros, las autoridades cubanas pueden sorprender con algunas medidas que cambien el control sobre las exportaciones e importaciones. “Es muy esperanzador, pero no hay garantías”, opinó.

Según Vidal, que encabeza además un equipo de economistas que han implementado un índice para medir la economía cubana, el Cuba Standard Economic Trend Index (CSETI), las nuevas medidas pueden mejorar las expectativas sobre el futuro de la isla, lo que puede repercutir favorablemente en el índice y en “unas condiciones de balanza de pagos más favorables”.

Pero los efectos positivos en la economía cubana “irán aconteciendo poco a poco pues dependen de la capacidad de reacción del aparato empresarial estatal cubano, el cual mantiene un alto nivel de centralización y burocracia”, apuntó.

Vidal cree que el sector privado se beneficiará en primer lugar por la llegada de más estadounidenses “con menos restricciones para gastar dentro del país. También podrían beneficiarse de la importaciones de insumos, pero habría que ver qué tipo de mecanismo se establece, pues los que existen hoy en día son sumamente ineficientes”, señaló.

Actualmente, en Cuba no existe un mercado mayorista donde los empresarios privados puedan comprar sus mercancías y materias primas. “De hecho, sobreviven a partir de la red informal de insumos que se ha venido estableciendo al margen de la ley”, añadió.

Reacciones en Cuba y en el Congreso

Los cubanos están muy contentos con la posibilidad de que mejoren las telecomunicaciones en Cuba, a partir de la autorización del establecimiento de “instalaciones de telecomunicaciones dentro de Cuba, así como instalaciones que conecten a terceros países con Cuba“, según reportó el diario digital cubano 14ymedio.

El adolescente Yantiel García, quien se encontraba fuera de una de las oficinas de conexión a internet de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) en Pinar del Río, dijo a ese diario que esperaba que su hermano, que vive en Jacksonville, Florida, pudiera ayudarlo a conectarse a internet. “Si las tarjetas de telefonía móvil norteamericanas se podrán usar aquí, mi hermano me va a pagar un paquete de datos para que navegue sin restricciones”.

La “pelota está ahora del lado del gobierno cubano”, aseguraba un funcionario de ETECSA que habló de manera anónima al diario digital dirigido por la bloguera Yoani Sánchez. “El número de visitantes desde Estados Unidos aumentará y el país tendrá que darles una solución de conectividad el tiempo que están aquí”.

Pero en el Congreso de los Estados Unidos existen otras opiniones.

El senador Marco Rubio cuestionó la potestad del presidente Obama para promulgar estas medidas.

“Esto es un golpe de suerte para el régimen de Castro que se utilizará para financiar su represión contra los cubanos, así como sus actividades contra los intereses nacionales de Estados Unidos en América Latina y más allá. Teniendo en cuenta las leyes existentes sobre Cuba, esta serie de regulaciones deja al menos una pregunta importante que el presidente Obama y su gobierno no han logrado responder hasta ahora: ¿qué autoridad legal tiene él para enriquecer al régimen de Castro de esa manera?”

Puede seguir a Nora Gámez Torres en Twitter por @ngameztorres

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