Cuba

Colombia tramita orden judicial para deportar a más de 300 cubanos

Migrantes cubanos en una bodega en la localidad colombiana de Turbo.
Migrantes cubanos en una bodega en la localidad colombiana de Turbo. Cortesía

Las autoridades migratorias de Colombia han solicitado a la fiscalía una orden para allanar el almacén en el que se encuentran refugiados cientos de cubanos que desde hace semanas permanecen en la localidad de Turbo y proceder a su deportación o repatriación, según corresponda.

“Estamos esperando la decisión de la fiscalía para comenzar el proceso administrativo con los migrantes. Migración Colombia mantiene la decisión de proceder conforme a la ley”, dijo Juan Manuel Caicedo Cardona, jefe de la oficina de comunicaciones de Migración, en declaraciones a el Nuevo Herald.

Hasta el momento, más de 300 cubanos se encuentran en una bodega en el poblado de Turbo, en el departamento colombiano de Antioquia. Los migrantes se niegan a abandonar el local, propiedad de un comerciante que, sin ánimo de lucro, lo puso a disposición de la alcaldía, desbordada desde que el pasado 9 de mayo Panamá cerrara sus fronteras al paso de cubanos y otros migrantes.

La situación en el local es cada vez más precaria, pero, a pesar de ello, siguen llegando más cubanos. “Todos los días nos preguntamos qué vamos a comer, además de la tortura psicológica de pensar diariamente que vendrán a deportarnos”, dijo Aylín Gari Cruz, activista del Partido Republicano de Cuba, que se encuentra entre los migrantes.

Iván C. Picón, director de prensa de ese partido en Miami, anunció una recogida de víveres para el próximo sábado 11 desde las 9 de la mañana en el Tropical Park con el propósito de auxiliar a los cubanos varados en Colombia.

“Sabemos la situación que están viviendo. Nuestro partido intentará ayudarlos de manera material y buscar apoyo para ellos. En las próximas semanas, queremos que los políticos cubanoamericanos se pronuncien sobre esta crisis. Vamos a tratar de realizar acciones de cabildeo con el consulado de Colombia en Miami”, dijo Picón.

La exiliada cubana María Elena Vidal salió de Cuba hace tres años. Con más de siete décadas de vida, después de haber pasado ocho años en prisión y perder a un hermano fusilado en los primeros años de la Revolución, dice que lo único que espera es que Estados Unidos tome cartas en el asunto y ayude a estos cubanos, en especial a su hijo, Enrique Juan García, que salió de Cuba vía Ecuador y desde hace semanas se encuentra en Turbo.

“Yo estuve presa en Cuba por disentir, nadie que tenga un familiar tan cercano como su madre vinculada a la oposición está bien y logra prosperar en esa isla. Por eso él trató de irse atravesando todas esas fronteras, para reunirse conmigo que estoy sola y no tengo a nadie aquí para ayudarme”, dijo Vidal.

La Conferencia Regional sobre Migración, mientras tanto, inició el martes sus sesiones en Tegucigalpa con la participación de varios países centroamericanos, Estados Unidos, México y Canadá, además de representantes de organismos internacionales.

Los once países reunidos intentarán acordar un plan de acción para los miles de migrantes indocumentados que cada año circulan por la región, según informó la cancillería hondureña.

Carolina Menjívar, directora del Instituto Nacional de Migración del país anfitrión, aseguró que se trata de “coordinar estrategias que cuenten con el compromiso y la responsabilidad de cada uno de los países generando las oportunidades necesarias para el desarrollo y la estabilidad de sus ciudadanos”.

Menjívar confirmó que entre los temas que serán abordados en el encuentro están “la protección a los derechos humanos de los migrantes, la conformación de grupos de asistencia consular, la niñez migrante no acompañada y desarticulación de redes de tráfico”.

La sede del encuentro es uno de los mayores emisores de inmigrantes indocumentados hacia Estados Unidos. Diariamente, miles de centroamericanos y mexicanos sin visa buscan entrar por la frontera sur de Estados Unidos y son deportados. Aunque no se cuenta con una cifra oficial de los que pierden la vida en la travesía, la de detenciones, que rondan los 80,000 cada año puede dar idea de la magnitud de este drama humanitario.

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