Cuba

La sociedad civil cubana reacciona ante las negociaciones con EEUU

Los disidentes cubanos (de izquierda a derecha) Dagoberto Valdés, Fernando Palacio, Darsi Ferrer, Mario Félix Lleonart y Laritza Diversent, durante la reunión con los exiliados cubanos en Miami el miércoles por la noche.
Los disidentes cubanos (de izquierda a derecha) Dagoberto Valdés, Fernando Palacio, Darsi Ferrer, Mario Félix Lleonart y Laritza Diversent, durante la reunión con los exiliados cubanos en Miami el miércoles por la noche. el Nuevo Herald

El 17 de diciembre tomó por sorpresa a la oposición cubana.

Pero activistas, disidentes y exiliados han reaccionado buscando mayor protagonismo en las negociaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba así como un consenso sobre cómo ser más efectivos en la labor de cambiar el panorama político en la isla.

Esa fue la intención de la Convención para la Democracia en Cuba celebrada en la noche del 28 de enero en Miami, en Cuba Ocho, a la que asistieron alrededor de 150 exiliados de varias generaciones y opositores que arribaron de la isla, entre ellos Manuel Cuesta Morúa, líder de Arco Progresista, el director de la revista independiente Convivencia, Dagoberto Valdés, y el joven ingeniero Eliécer Ávila, fundador del movimiento Somos Más.

Durante la convención, que tenía el ambicioso objetivo de “juntar la diferencia en un propósito común por Cuba”, se adelantaron propuestas como la realización de una Mesa de Diálogo entre la oposición dentro y fuera de Cuba, la creación de una red ciudadana conectada a la Mesa para potenciar el flujo de información, y la realización de un evento similar en Cuba.

Si bien habrá que esperar para ver cómo se concretan algunos de estos proyectos, la Convención ilustró cómo la nueva política hacia Cuba anunciada por el presidente Barack Obama ha generado mayor diálogo entre distintos actores políticos que han criticado la ausencia de la sociedad civil en las negociaciones.

Muchos en el público tomaron la palabra para manifestar su apoyo a los opositores de la isla, hacer críticas y sugerir estrategias.

Elvira Casal, quien salió de Cuba en 1961 como parte del éxodo de niños durante la operación Pedro Pan, dijo que asistió al evento de Cuba Ocho para escuchar lo que los disidentes que viven en Cuba tenían que decir y cómo podían ayudar los exiliados.

“Estas son las personas que tenemos que escuchar, porque son ellos los que viven allí”, dijo Casal. “Si queremos ser parte de lo que suceda en el futuro—y no soy demasiado optimista con lo que pueda pasar a corto plazo—los cubanos de aquí y de allá tenemos que aprovechar de todos los espacios que podamos porque los Estados Unidos no van a resolver nuestro problema”.

Para Ramón Saúl Sánchez, fundador del Movimiento Democracia, la Convención en Cuba Ocho “rompe los patrones tradicionales. Es la primera vez que sucede esto en esta magnitud”, subrayó.

“Estamos deseosos de ver cómo los cubanos podemos coordinarnos en un instrumento efectivo y convertirnos en protagonistas de nuestro propio destino, de manera que la ausencia de nuestras voces no cause que alguien más hable por nosotros”, dijo Sánchez, quien sugirió la creación de un “parlamento bicameral conectado dentro y fuera de Cuba”.

En su declaración final, los participantes de la Convención prevén trabajar además en “una propuesta integral” para presentar en el encuentro de la sociedad civil que sesionará durante la próxima Cumbre de las Américas, en Panamá.

Varios disidentes consultados por el Nuevo Herald han comentado que todavía no han recibido invitaciones para asistir a la Cumbre. Algunos de ellos, como Antonio Rodiles o José Daniel Ferrer no podrían asistir, pues al primero le cancelaron su pasaporte en enero y Ferrer está en libertad con una licencia extrapenal que le impide viajar fuera del país.

En entrevista exclusiva con el Nuevo Herald, la subsecretaria de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, sugirió la semana pasada que las autoridades panameñas invitarían a una amplia representación de organizaciones de la sociedad civil latinoamericana a la próxima Cumbre de las Américas.

Pero al referirse al tema en su discurso ante la CELAC en Costa Rica el miércoles, el gobernante Raúl Castro dijo que esperaba que las ONGs cubanas con reconocimiento legal ante la ONU —las cuales tienen vínculos con el estado cubano— pudieran participar en el evento.

“Claro que la sociedad civil cubana asistirá y yo espero que no haya restricciones para las organizaciones no gubernamentales de nuestro país que obviamente no tienen ni les interesa tener ningún estatus en la OEA pero sí cuentan con el reconocimiento de la ONU”, expresó, antes de dar una lista de organizaciones que “esperaba poder ver” en Panamá, entre ellas las que “abogan por el desarme nuclear, ambientalistas, contra el neoliberalismo, los Occupy Wall Street y los Indignados de esta región”.

También se refirió a una lista de asuntos sin los cuales “no sería posible” alcanzar la normalización de relaciones, entre los que mencionó el fin del embargo, la devolución de la base naval de Guantánamo y la compensación a “nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que ha sufrido”.

“No sería ético, justo ni aceptable que se pidiera a Cuba nada a cambio. Si estos problemas no se resuelven, este acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos no tendría sentido”, añadió.

Para Morúa, Castro intenta “encarecer el proceso de negociación, tratando de hacerlo más lento porque el gobierno cubano no está en condiciones de administrar las ofertas que han hecho los Estados Unidos”, opinó. No obstante, el opositor no cree que “el gobierno quiere descarrilar el proceso, lo último que haría ahora mismo, independientemente de que no quiere una negociación seria”.

El viernes por la mañana, en un foro organizado por la Cámara de Comercio del Gran Miami, el empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas fue cauteloso en su postura respecto al acercamiento entre los dos países, pero reconoció que “estamos viviendo tiempos históricos”.

Destacó que más de 350,000 cubanoamericanos ya visitan la isla cada año y que las visitas a Miami de miembros de la oposición son cada vez más frecuentes.

En Washington, mientras tanto, otro grupo de la sociedad civil que se presenta como “oposición leal” también está discutiendo las oportunidades abiertas en este nuevo escenario, aunque su audiencia principal la constituyen académicos y grupos de interés que han hecho lobby para levantar el embargo y mejorar las relaciones con Cuba.

El encuentro —celebrado en Georgetown University y organizado por Cuba Posible, un proyecto asociado al Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba, y el Cuba Research Center, una organización sin fines de lucro dirigida por el ex funcionario del departamento de Estado Phil Peters— reunió también a escritores, blogueros con vínculos con el estado, realizadores audiovisuales y académicos, que abogaron, entre otros temas, por una nueva ley de asociaciones y una reforma a la ley electoral actual.

“Tenemos el compromiso de destruir la caricatura de la sociedad civil de Cuba”, afirmó Lenier González, director ejecutivo de Cuba Posible durante la conferencia.

Los panelistas cubanos fueron descritos por él a la agencia IPS como “un grupo de actores, que no necesariamente tienen una línea de acción política, trabajando hasta de manera independiente por el mejoramiento de la realidad cubana”, para distinguirlos de “entidades vinculadas al gobierno” y del “segmento compuesto por organizaciones opositoras al gobierno”.

“Desde que se pensó, el encuentro persiguió visibilizar voces diversas de Cuba, que no están enfrentadas, para familiarizarlas con un conjunto de actores de Washington. De esta manera, interactuarán personas que pueden influir en una política de normalización”, explicó.

Entre aquellos que pueden influir en esa política y que escucharon lo que allí se dijo, se encontraba el subsecretario asistente para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Edward Alex Lee, al frente de la delegación estadounidense que participó en las recientes conversaciones migratorias en La Habana, y que se dirigió a los participantes durante un almuerzo.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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