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Panamá abre puertas de Cumbre de las Américas a disidencia cubana

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El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, durante la inauguración de la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) el 28 de enero en Costa Rica.
El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, durante la inauguración de la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) el 28 de enero en Costa Rica. EFE

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, aseguró que normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba “consolida la paz en el continente” y anunció que las puertas panameñas “están abiertas” para que la disidencia cubana, que opera en la ilegalidad, asista al foro de la sociedad civil de la VII Cumbre de las Américas prevista para abril en suelo panameño con la presencia de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro.

En una entrevista con el Nuevo Herald en el marco de la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que se realizó el 28 y 29 de enero en San José, Varela eludió sin embargo confirmar si los miembros de la disidencia cubana serán invitados por el gobierno de Panamá al foro de la sociedad civil, parte de la Cumbre de las Américas, programada para el 10 y 11 de abril en Panamá.

El anuncio que Obama y Castro hicieron en diciembre pasado, de iniciar un proceso para normalizar relaciones después de más de 56 años de hostilidades, “consolida lo que es la paz en el continente y la paz social en los diferentes países”, afirmó el gobernante panameño.

“Los presidentes enfrentamos muchas situaciones internas de nuestros países, el tema de seguridad, salud, educación. Para que no se sigan dando más conflictos entre países, queremos buscar en la diversidad de ideas la unidad de criterios para enfrentar los problemas que afectan a los ciudadanos”, añadió.

Por primera vez desde la instauración de la máxima instancia política continental de las Américas, un gobernante cubano ha sido invitado a esas citas. Panamá convidó a Castro, quien aceptó, por lo que, en un hecho sin precedentes desde el triunfo de la revolución cubana en 1959, los presidentes de Cuba y Estados Unidos coincidirán en la misma mesa de un cónclave interamericano. La Organización de Estados Americanos (OEA), de la que Cuba fue expulsada en 1962, es la que patrocina el encuentro aunque La Habana tampoco ha dado muestras de querer reincorporarse plenamente al sistema interamericano.

Al preguntarle si invitará a los disidentes cubanos, a los que el gobierno de la isla ha calificado reiteradamente como mercenarios y grupúsculos al servicio “del imperio” de Estados Unidos para destruir a la revolución cubana, Varela contestó que “el encargado de la sociedad civil del foro es el señor Rubén Castillo, ex presidente de Apede (Asociación Panameña de Ejecutivos), y las puertas están abiertas para ese debate”.

Cuando se le cuestionó si esa apertura incluirá a los disidentes cubanos, respondió que “cuando un país busca la unidad, si las cosas se hacen bien, cuando un país busca la unidad y el diálogo, pues ese es el camino a seguir. Así que las puertas están abiertas”.

Durante la primera reunión entre delegaciones de ambos países la semana pasada en La Habana, la negociadora cubana Josefina Vidal afirmó en una conferencia de prensa que el gobierno de la isla considera que los disidentes “no son representativos de la sociedad civil en Cuba”.

En su discurso el miércoles 28 ante la CELAC, Castro evitó afirmar expresamente que está en contra de que la disidencia cubana, como parte de la sociedad civil de Cuba, acuda al foro en la Cumbre de las Américas, pero planteó diversos cuestionamientos acerca de esa posibilidad.

“Se quiere que en la Cumbre de las Américas de Panamá esté la llamada sociedad civil y eso es lo que Cuba ha compartido siempre. Protestamos por lo que ocurrió en la Conferencia de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, en las Cumbres de las Américas de Miami y Quebec, en la Cumbre de Cambio Climático de Copenhague, o cuando se reúne el G-7 o el FMI, donde se le situó detrás de cercas de acero, bajo una brutal represión policial, confinada a decenas de kilómetros de los eventos”, recordó.

De seguido, subrayó: “Claro que la sociedad civil cubana asistirá y yo espero que no haya restricciones para las organizaciones no gubernamentales de nuestro país que obviamente no tienen ni les interesa tener ningún estatus en la OEA pero sí cuentan con el reconocimiento de la ONU”.

El gobernante cubano se pronunció además por la participación de “los movimientos populares y las organizaciones no gubernamentales que abogan por el desarme nuclear, ambientalistas, contra el neoliberalismo, los Occupy Wall Street y los Indignados de esta región”, y aprovechó para fustigar a Estados Unidos por sus políticas de inmigración y por las recientes protestas contra la brutalidad policial en el país.

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