Cuba

Opositores cubanos se hacen escuchar en el Congreso

Rosa María Payá testifica ante un subcomité del Senado de EEUU encabezado por el senador Marco Rubio, el martes 3 de febrero 2015.
Rosa María Payá testifica ante un subcomité del Senado de EEUU encabezado por el senador Marco Rubio, el martes 3 de febrero 2015. Getty Images

Varios opositores cubanos pidieron que Estados Unidos escuche las voces de los cubanos y consulten con la sociedad civil para llevar adelante las negociaciones con Cuba, durante una audiencia en el Senado este martes, moderada por el senador cubanoamericano Marco Rubio (R).

“Este nuevo diálogo puede ser bueno si es responsable y transparente, sin más secretos, y espero que las voces de los ciudadanos cubanos estén en esa mesa de negociaciones”, dijo Rosa María Payá.

Por su parte, Manuel Cuesta Morúa, portavoz del movimiento Arco Progresista y coordinador de Nuevo País, solicitó establecer “un canal sistemático, permanente, de intercambio con la comunidad democrática cubana dentro y fuera de la isla”, mientras la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, consideró que EEUU debía escuchar las opiniones del pueblo cubano, en quien residía la verdadera soberanía en la isla.

Con la excepción de Miriam Leiva, periodista independiente y esposa del fallecido disidente Oscar Espinosa Chepe —quien se refirió al clima de “alegría y expectativa” en Cuba tras el anuncio de Obama y pidió la eliminación del embargo— el resto de los disidentes invitados fueron cautelosos ante las posibilidades de generar cambios en Cuba a través de la nueva política de mayor acercamiento.

“Con mojitos o Cuba Libres no vamos a liberar nuestra isla. Sería bueno si los estadounidenses que viajen a la isla se relacionen más con los cubanos, con los que sufren”, opinó Rosa María Payá.

Rosa María, hija del disidente cubano Oswaldo Payá, quien falleció en un accidente automovilístico en condiciones aún por aclarar, aseguró ante el Congreso que su padre había sido asesinado y solicitó que la delegación estadounidense incluyera la demanda de una investigación independiente dentro de la agenda de las negociaciones.

Asimismo, si bien Morúa argumentó que las negociaciones entre los gobiernos de EEUU y Cuba abrían el camino “para la legitimación de la sociedad civil cubana” y debilitaban el discurso de “victimización” que el gobierno cubano ha explotado por décadas, advirtió que no se podía confundir “libertad económica” con “liberalización económica” y que probablemente “la avalancha de alimentos” que llegará a la isla proveniente de EEUU significará un mayor endeudamiento para el país.

El opositor informó que la sociedad civil cubana tiene planes para reunirse durante la próxima Cumbre de las Américas, tanto en Panamá como en La Habana.

“Vamos a intentar organizar una cumbre paralela en Cuba y otra en Panamá y ya estamos dando los pasos con la comunidad democrática en el exilio para asistir a la Cumbre de Panamá con una sola voz”, explicó.

Normalizacion tomara ‘años’

Altos funcionarios del Departamento de Estado que comparecieron en esta jornada ante el Senado, también atemperaron las expectativas de cambios en Cuba.

La normalización completa de relaciones con Cuba “tomará años”, consideró Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, al frente de la delegación que viajó a La Habana en enero para discutir el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

La diplomática fue llamada a testificar ante el Senado, junto a Tom Malinowski, subsecretario de Estado para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo.

Los funcionarios, quienes estuvieron bajo un intenso interrogatorio de los senadores Rubio y Bob Menéndez —ambos cubanoamericanos y quienes se han opuesto públicamente a la nueva política hacia Cuba— repitieron que no “tenían ilusiones” sobre el gobierno cubano y que “un régimen totalitario no cede su poder voluntariamente”, según apuntó Malinowski.

Los funcionarios explicaron que los cambios propuestos por Obama no fueron consultados con el gobierno cubano y que, lo que los críticos de las negociaciones toman por “un acuerdo”, es en realidad “una política que busca nuestro interés nacional” y no “un acuerdo”, aclaró Jacobson.

Asimismo, insistieron en el apoyo a los emprendedores cubanos y la promoción de los derechos humanos en la isla como elementos centrales de la nueva política.

“Los derechos humanos y el empoderamiento de la población cubana serán la piedra angular de nuestra nueva política hacia Cuba”, aseguró Malinowski, quien comparó a la isla con Polonia durante los años 80 del siglo pasado y aseguró que los programas pro-democracia en Cuba no serían recortados.

Pero Menéndez puso en duda que una política de estímulo a la economía privada pueda generar cambios políticos, sobre todo si el Estado continúa con el monopolio de los principales renglones económicos, y leyó fragmentos del más reciente informe del Departamento de Estado sobre las violaciones a los derechos humanos en China, con quien Estados Unidos retomó relaciones diplomáticas hace décadas.

“Si Cuba se parece en 20 años a lo que usted ha leído deberemos decir que hemos fallado”, respondió Malinowski.

El senador Rubio preguntó insistentemente a Jacobson si el Departmento de Estado aceptaría restringir el contacto de sus diplomáticos en La Habana con la sociedad civil opositora como condición para establecer la nueva embajada, como sugirió el lunes Josefina Vidal, funcionaria del Ministerio de Relaciones Exteriores que está a cargo de las negociaciones por la parte cubana.

Aunque Jacobson puso en duda que esa fuera “una condición real” para el avance de las negociaciones, aclaró que esa petición no sería aceptable, y que no habría “avance” sin la posibilidad de reunirse con la sociedad civil y el pueblo cubano, de modo más general.

“PROFUNDAS RESERVAS”

Rubio, quien dijo tener “profundas reservas” sobre la efectividad de la nueva política para promover cambios en la isla, indagó, además, acerca de la lista de los 53 presos políticos que fueron liberados por el gobierno cubano y cuáles organizaciones de la sociedad civil cubana habían sido consultadas para su elaboración.

Malinowski explicó que la lista fue creada a partir de información que la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana y el Departamento de Estado recopilan de manera regular, a partir de los datos que publican varias organizaciones que monitorean la situación de los derechos humanos en la isla, pero ninguna fue “consultada específicamente” con respecto a la lista.

Sobre las negociaciones secretas conducidas durante 18 meses, Jacobson dijo haber tomado parte en discusiones sobre un nuevo orden regulatorio para Cuba en el marco de un comité de varias agencias federales creado previamente a petición del presidente Obama, pero que no fue consultada específicamente durante el periodo de negociaciones.

Jacobson declaró ante el Congreso que, aunque estuvo al tanto de los esfuerzos para liberar al subcontratista Alan Gross, no supo de la decisión de cambiar la política hacia Cuba hasta dos meses antes de su anuncio público el 17 de diciembre.

Durante la audiencia, también salió a relucir el rol del cardenal Jaime Ortega en las negociaciones secretas, quien fue portavoz de “mensajes del Papa a ambas partes en un momento crucial en el que no sabíamos si esto iba a dar resultado”, según explicó Jacobson a petición del senador Tom Udall.

Por su parte Malinowski anunció que encabezaría la delegación estadounidense que participará en los diálogos sobre derechos humanos propuestos por La Habana, en una fecha aún por determinar, y que apoyaría la participación de la sociedad civil cubana en la Cumbre de las Américas.

Puede seguir a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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