Cuba

Se deteriora la salud de disidente cubano Guillermo Fariñas

El opositor cubano Guillermo Fariñas se encuentra en huelga de hambre y sed y ha tenido que ser asistido en el hospital de Santa Clara.
El opositor cubano Guillermo Fariñas se encuentra en huelga de hambre y sed y ha tenido que ser asistido en el hospital de Santa Clara. Cortesía

La salud del opositor cubano Guillermo Fariñas, quien se declaró en huelga de hambre, continúa deteriorándose mientras la Iglesia Católica comienza a perfilarse como posible mediadora entre el disidente y el gobierno de Raúl Castro.

Fariñas, quien lleva trece días sin ingerir alimentos ni agua, dijo el martes a el Nuevo Herald que se siente “muy débil”.

“Me cuesta trabajo bañarme por mí mismo y siento mucho cansancio”, comentó vía telefónica desde su casa en la ciudad de Santa Clara.

El disidente, que recibió el premio Sajarov a la Libertad de Conciencia en el 2010, fue golpeado el 19 de julio por dos oficiales de una unidad de investigaciones policiales, cuando fue a interesarse por un opositor detenido. Según relata, lo mantuvieron en un auto durante una hora y luego lo golpearon mientras le advertían que debía suspender “planes con proyección social”.


“Ellos están golpeando para que uno no se proyecte más socialmente”, explicó. “Cuando me estaban dando, ellos me dijeron que no podía darles más juguetes a los niños, que no podía hacer más cumpleaños colectivos, guardería infantiles, que no podía hacer más excursiones a la playa, reconstruir más las casas a la gente...”

Fariñas cree que los agentes cubanos pretendían infundirle miedo, “golpearlo de manera impune” y que no tuviera consecuencias. En cambio, el disidente se rehusó a ingerir agua y alimentos hasta que el gobierno de Castro no declare públicamente que dejará de golpear a los opositores y acosar a los pequeños empresarios o “cuentapropistas”. Asimismo, demanda un encuentro entre representantes de la oposición y un vicepresidente designado por Castro.

El jueves pasado el opositor fue ingresado de urgencia en un hospital local por deshidratación pero rápidamente solicitó regresar a su casa. Muchos temen por su salud pues en el pasado ha realizado más de 20 huelgas de hambre.

Fariñas es la cabeza visible de un grupo de disidentes que ha iniciado ayunos y huelgas de hambre por toda la isla para protestar por las golpizas y allanamientos arbitrarios que sufren activistas y opositores.


El líder juvenil de la Unión Patriótica de Cuba, Carlos Amel Oliva se encuentra en huelga de hambre desde hace 21 días. Otros 17 miembros de esa organización también se han declarado en huelga de hambre o han realizado ayunos, y dos se encuentran hospitalizados en Santiago de Cuba.

El Departamento de Estado, a través de su vocero, John Kirby, hizo pública su preocupación por el estado físico de Fariñas, Oliva y el resto de opositores en huelga de hambre y expresó su solidaridad por quienes luchan por los derechos humanos y derechos fundamentales como la libertad de expresión y asociación.

El representante por la Florida Mario Díaz-Balart, lamentó en un comunicado que los activistas y opositores cubanos “se sientan obligados a recurrir a estas medidas para que el mundo vea la maldad de la tiranía a que se enfrentan cada día” y consideró como “vergonzoso” que “la fallida política de apaciguamiento del presidente Obama no haya hecho nada para ayudar a los defensores de la democracia, sino que ha envalentonado a sus opresores”.

Una petición dirigida a Raúl Castro en Change.org alienta a unirse a una campaña de solidaridad con Fariñas y los otros huelguistas para protestar contra la brutalidad policial en contra de los opositores.

¿Mediación de la Iglesia Católica?

Fariñas fue visitado el sábado por el obispo de esa ciudad, Arturo González Amador, quien regresó el domingo junto al primer secretario de la Nunciatura Apostólica en Cuba, el sacerdote José Manuel Alcaide Borreguero. Este último habría ido como enviado de la Santa Sede y llevó varias propuestas al opositor, según un comunicado del Frente Antitotalitario Unido, la organización que Fariñas preside.


El opositor aclaró que había estado de acuerdo con que la Santa Sede y la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba pudieran actuar como mediadores con el gobierno cubano, pero que se oponía al involucramiento del recién nombrado arzobispo de La Habana, Juan de la Caridad García, porque “dijo que él estaba en función de ayudar a construir un socialismo próspero y sostenible, por lo tanto dejó de ser neutral”.

Borreguero no pudo ser localizado de manera inmediata para hacer comentarios. Anteriormente declaró a Diario de Cuba que, de momento, la institución no ejercía como mediadora. “Por ahora no somos mediadores, debo tener comunicación con superiores porque no puedo hacer nada de motu proprio”, indicó.

“Para que haya un mediador, tienen que aceptarlo ambas partes. Él no puede decir que son mediadores, si la otra parte no ha aceptado todavía”, comentó Fariñas y declinó dar más detalles pues Borreguero había solicitado “discreción”.

La Iglesia Católica cubana ha ganado protagonismo en años recientes al fungir como mediadora entre el gobierno de Cuba y el de Estados Unidos, durante meses de negociaciones secretas, e interceder para la liberación de los disidentes del grupo de los 75 en el 2010.

Nora Gámez Torres: @ngameztorres

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