Cuba

La Virgen de la Caridad une a todos los cubanos

Cientos de personas visitan diariamente la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Cuba, para rendirle tributo a la 'Cachita'.
Cientos de personas visitan diariamente la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Cuba, para rendirle tributo a la 'Cachita'. © El Nuevo Herald

Arrodillada en la Basílica Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, a poco más de media hora de la oriental ciudad de Santiago de Cuba, Odalys, una veterana dentista que reside en La Habana, le agradece a la “patrona de la isla” por protegerla durante el año y medio que cumplió en una misión médica en Venezuela.

“Vine sola para agradecerle a la Virgen por permitirme que esté de vuelta reunida con mi familia”, dice Odalys. “Uno atiende [en las misiones internacionalistas] a gente que realmente lo necesita, en zonas difíciles, pero felizmente me fue bien, regresé, y ahora puedo compartir con mi familia”.

Como Odalys, centenares de peregrinos llegan con ramos de girasoles, rosas u otras ofrendas hasta este santuario construido en la cima de una colina del poblado de El Cobre para rendirle tributo a la Virgen o encomendarse a ella.

Elvis, uno de los dos seminaristas que ayudan en las labores parroquiales en el santuario, dice que a “La Cachita”, como popularmente se le llama a la Virgen, se le conoce como “la madre de todos los cubanos” más allá de cualquier diferencia política o religiosa. Tanto los católicos como los creyentes de la Santería celebran a Cachita.

“La Virgen de la Caridad del Cobre rompe toda barrera ideológica”, dice Elvis. “Es la patrona que une a la gente y a quien miles de personas de diferentes partes del país, incluso desde el extranjero, vienen para darle las gracias”.

En fin, la Virgen del Cobre es para el cubano como el elemento químico del metal rojizo de su nombre, fundamental para la creación y la sobrevivencia en la tierra que los vio nacer. Los peregrinos a El Cobre se llevan a sus casas piedritas brillantes que quedan de la mina, guardándolas para la buena suerte y protección contra todo lo malo.

El pueblo se fundó en 1550 en una mina de cobre trabajada por los esclavos e indios para los españoles. El seminarista explica que la historia de la Virgen se remonta más de medio siglo después. Alrededor del año 1612 un esclavo de nombre Juan Moreno y dos hermanos indios buscadores de sal, Juan y Rodrigo de Hoyos, salieron en una canoa de la Bahía de Nipe cuando se enfrentaron a una tormenta y de pronto vieron algo flotando en el mar. Al acercarse, se dieron cuenta de que era la Virgen María sobre una tabla que decía “Yo soy la Virgen de la Caridad”. La tabla es exhibida en el templo del actual Santuario del Cobre, inaugurado en 1927.

Durante una visita pastoral celebrada en el 2012, el papa Benedicto XVI acudió hasta el santuario para ofrecerle una rosa de oro a “la Cachita” como parte de los festejos por los 400 años de su hallazgo.

La imagen de unos 36 centímetros (poco más de 14 pulgadas) se encuentra en todo lo alto del altar del templo, sobre una base de plata y dentro de una vitrina desde donde deslumbra su rostro mestizo y su iluminado manto dorado.

En el lado derecho de la iglesia se exhiben parte de las ofrendas que los peregrinos han entregado en agradecimiento a la Virgen. Desde trofeos y medallas de políticos, militares y artistas cubanos hasta corsés y muletas de personas que sanaron de diversas enfermedades.

El seminarista Elvis indica que una de las ofrendas más famosas donadas en honor a la Virgen –pero que no se encuentra en el templo– es la medalla del escritor estadounidense Ernest Hemingway cuando ganó el premio Nobel de Literatura en 1954.

La medalla de Hemingway se mantuvo en el templo hasta fines de los años 1970, cuando un ladrón la robó. Las autoridades la recuperaron al día siguiente pero ahora, en las vitrinas, sólo figura un artículo periodístico titulado: Hemingway en gesto sentimental, que reporta sobre la donación de su medalla.

En este sitio de fe todos tienen voz. Una de las vitrinas exhibe galones de varios integrantes del Movimiento 26 de Julio, la milicia rebelde que lideró Fidel Castro y que en 1953 atacó cuarteles del Ejército en Santiago de Cuba, entre ellos el Moncada, en un intento por derrocar a Fulgencio Batista. Pero también figuran galones de tropas batistianas, de mambises y hasta una bandera de la guerra de la independencia que ondeó en 1895.

Además figuran medallas de deportistas, como la de la judoca santiaguera Yaritza Abel Rojas, quien en el 2011 se coronó campeona de los Juegos Panamericanos, y un año antes logró el tercer puesto en el Campeonato Mundial de Judo disputado en Japón.

“Le entrego esta medalla de mi primer mundial de Judo a la Virgen de la Caridad del Cobre, para que en mi carrera deportiva me siga dando triunfo”, dice la nota escrita por la deportista el 19 de junio del 2011.

Cada día, desde las 9:30 de la mañana, decenas de devotos esperan al párroco español Eugenio Castellanos, que conduce el santuario, para recibir su bendición y la de pequeñas imágenes de la Virgen que llevan de recuerdo.

Es el caso del equipo de fútbol de la occidental provincia de Artemisa, quienes aguardan disciplinadamente para incluso tomarse una fotografía con el padre Eugenio.

Tres días después, el equipo le ganó al de la vecina provincia de Mayabeque por 2-1, en partido disputado en el campo del complejo deportivo Antonio Maceo, en Santiago de Cuba.

“Estamos haciendo una buena campaña en el torneo nacional y por eso venimos a agradecerle a la Virgen”, dice Osmín Hernández, miembro del cuerpo técnico del equipo . “Queremos que la Virgen nos siga iluminando”.

Los artículos de esta serie no tienen firma y las fotografías no tienen crédito porque el gobierno cubano se negó a emitir visas para los reporteros de el Nuevo Herald. Además, algunas de las personas citadas en las historias sólo se identifican con su primer nombre para evitar represalias de las autoridades.

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