Cuba

Fidel Castro a los 90 años: testigo del desmantelamiento de su revolución

Fidel Castro cumple el sábado noventa años en medio celebraciones oficiales y rumores de un nuevo Período Especial. Pocos hubieran imaginado que el ex gobernante cubano sobreviviría a atentados, una enfermedad grave y a su principal aliado, el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.


En Cuba, el cumpleaños del Comandante—el título preferido para referirse a Castro—ha cobrado dimensiones de jubileo. Desde inicios de años comenzaron las celebraciones que incluyen eventos por todo el país, la publicación de sus discursos, exposiciones fotográficas, documentales, conciertos mensuales y hasta un video musical. La revista Bohemia le dedicará un número especial; el equipo del portal Cubadebate creó un sitio digital para ensalzar su obra y el programa televisivo Mesa Redonda dedicó esta semana una emisión a discutir “la legendaria capacidad de Fidel de vislumbrar el futuro”. Por todas partes, se pueden ver pegatinas con lo que parece ser el eslogan oficial de la celebración: “Fidel, 90 y más”.

La urgencia por convertir el 13 de agosto este año en una fecha notable se acrecentó tras lo que fue interpretado como una despedida pública de Castro, durante el congreso del Partido Comunista en abril.

“Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno...Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala”, dijo Castro con voz entrecortada a una atónita audiencia.

Max Lesnik, amigo de Castro desde la época universitaria de ambos, no está sorprendido por la magnitud de las celebraciones: “En Cuba se celebran los aniversarios redondos, pero aparte de eso, con una persona de 90 años, cualquier cosa puede ocurrir”.


Pero el jubileo por el 90 aniversario del Comandante podría estar basado en una mentira, en principio inocente, según escribió el analista retirado de la CIA Brian Latell en su libro Después de Fidel: la historia secreta del régimen de Castro y quién lo sucederá.

UN AÑO MÁS JOVEN

De acuerdo con la información recogida en el libro, Castro podría ser un año más joven. Supuestamente, Ángel Castro, su padre, habría pagado para obtener un certificado de nacimiento fechado en 1926—en vez de 1927—para que Fidel pudiera asistir un año antes a la escuela jesuita Belén. La madre y hermanas del ex gobernante cubano habrían corroborado esta versión públicamente, según el analista, lo que implicaría que los cientos de cakes que se encenderán para homenejearlo en Cuba, deberían tener una velita menos.

Noventa o no, la longevidad del líder cubano es motivo de celebración o lamento, en dependencia del credo político. En Miami especialmente, el hogar de cientos de miles de exiliados cubanos que abandonaron su país de origen huyendo del comunismo, su figura continúa siendo para muchos equivalente a la del diablo.


“Fidel Castro es el mayor exponente del odio y la destrucción en toda la historia de Cuba”, opina el ex congresista Lincoln Díaz-Balart, quien está emparentado con los Castro a través de su tía Mirta, primera esposa de Fidel y que ha sido durante décadas un activo político anticastrista.

“Fidel Castro les robó a los cubanos la historia, la prosperidad y con máxima crueldad, la esperanza. Destruyó la República y el hecho de que haya vivido tanto tiempo ha constituido una extraordinaria tragedia”, agrega.

Las fuertes pasiones que genera el ex gobernante cubano tienen que ver también con el culto a la personalidad que se generó alrededor suyo y su identificación con el sistema político que instauró en la isla a partir de 1959.

“Pocas revoluciones se han centrado tanto en un solo individuo como la Revolución cubana”, nota Sebastián Arcos, ex preso político cubano y actual subdirector del Instituto de Estudios Cubanos de la Universidad Internacional de la Florida. “La longevidad misma de la Revolución cubana ha sido dramática para Cuba porque ha reforzado el desastre y está directamente vinculada a la longevidad de Fidel Castro. Fidel Castro es la Revolución cubana. Así lo definió él”, subraya.


La genética (su padre vivió 80 años y su hermano Ramón murió este año con 91), “una fuerte voluntad de vivir”, apunta Lesnik, y la atención médica constante lo han ayudado a superar varias cirugías en el 2006 por una enfermedad intestinal que lo puso al borde de la muerte, nada comparado con la aparatosa caída en un acto multitudinario en Santa Clara dos años antes y que le causó una fractura en la rodilla. Anteriormente, ya había dejado el hábito de fumar habanos y había declarado su voluntad de vivir “120 años”, lo que inspiró a un club con ese mismo nombre dirigido por uno de sus médicos personales.

Como parte de la leyenda que lo acompaña, sus biógrafos cubanos sostienen que sobrevivió a más de 600 atentados. Latell cree que solo dos o tres organizados por la CIA fueron serios “y no estuvieron siquiera cerca de tener éxito”. En su punto más alto, sus fuerzas de seguridad llegaron a tener 10,000 efectivos, según ha declarado Enrique García, un ex oficial de la inteligencia cubana.


“Fidel Castro era tan central, tan esencial durante los primeros años de su gobierno revolucionario que los funcionarios estadounidenses estaban convencidos de que éste se derrumbaría si podían asesinarlo—pero nunca lo consiguieron”, señala William LeoGrande, profesor de la American University y especialista en política exterior. “En el momento en que se vio obligado por la enfermedad a echarse a un lado, el régimen ya no estaba solo construido alrededor de su personalidad, y la transición a su hermano Raúl fue tranquila”.

IMAGEN DE ANCIANO

Pero su longevidad también ha significado que, para las generaciones más jóvenes de cubanos, la imagen de Castro no es la del guerrillero de la Sierra Maestra o la del líder barbudo revolucionario, con su traje verde oliva, dando un enardecido discurso en la Plaza de la Revolución, sino la de un anciano dedicado al cultivo de plantas y que recibe en su casa a dignatarios con su inseparable chaqueta deportiva con el logotipo de Adidas.


Tras 47 años en el poder y otros 10 escribiendo “Reflexiones” y haciendo apariciones esporádicas, el ex gobernante llega a los 90 años durante un verano en el que se ha pronosticado, una vez más, una difícil coyuntura económica para la isla. Artífice de una lucrativa alianza con la Venezuela de Hugo Chávez, Castro ha visto cómo se hunde el proyecto chavista y con él, aumentan los temores sobre la viabilidad económica del socialismo que intentó construir en el Caribe.


El líder cubano ha vivido tanto hasta para ver cómo se desmantelaba, al menos públicamente, un eje central de su proyecto político, cuando Raúl Castro decidió que era hora de restablecer las relaciones con el “enemigo del Norte”. Como el hermano mayor que advierte de los peligros a su hermano pequeño, apenas escondiendo su incomodidad, Castro escribió en una de sus Reflexiones que “no necesitamos que el imperio nos regale nada”.

El acercamiento con EEUU ha obligado a la prensa cubana a hacer malabares en sus elogios al “compañero Fidel”, empeñados en destacar su lucha contra el imperialismo y presentarlo como victorioso frente a “las fauces del vecino”, y al mismo tiempo aclarar que “en sus intervenciones siempre respetó al pueblo norteamericano. Nunca predicó ningún género de odios”.

Algunos observadores estadounidenses consideran que si bien Raúl Castro parece haberle ido a la contraria a su hermano para acercarse a EEUU, su presencia ha retrasado los cambios en Cuba.


“No creo que Fidel estuvo contento con el acercamiento con Estados Unidos. Él hubiera insistido en el levantamiento del embargo y la devolución de Guantánamo. Fidel es como el ancla que impide que el barco se mueva demasiado. Mientras esté vivo y consciente, Raúl le rendirá deferencia”, comentó Latell. “Si él hubiera muerto en 2006, durante aquellas cirugías, Raúl hubiera tenido más libertad para abandonar otros preceptos del legado de Fidel”. agregó.


Otros no están convencidos de esta narrativa. “No es la primera vez que Raúl y Fidel juegan al buen policía/mal policía. Da esa impresión de que comparado con Raúl, Fidel es un agente conservador, pero Raúl es más marxista que Fidel Castro, desde el punto de vista ideológico”, comenta Arcos.

Desde el otro extremo político, Lesnik está de acuerdo: “Creo que los que dicen que una cosa es Raúl y otra es Fidel...no conocen la relación íntima entre ellos. Raúl es el más destacado fidelista en la historia de la revolución cubana”, afirma.

DESPUÉS DE SU MUERTE

Aunque su presencia en la vida política ha disminuido notablemente desde que traspasara el poder a su hermano Raúl en 2006, su fallecimiento aún tendría consecuencias importantes para el futuro de Cuba, señalan algunos observadores en Miami.

“Como el régimen es una diarquía totalitaria sí va a ser muy importante la muerte de Fidel Castro porque es el régimen que él instauró”, opina Díaz-Balart. “Su muerte va a permitir el comienzo del futuro”.


Del mismo modo, Arcos argumenta que la muerte del “fundador de una revolución o de un gobierno totalitario, generalmente contribuye al desmoronamiento del régimen” o al menos a cambios sustanciales y señala los casos de la España de Franco, el Portugal de Salazar y la China de Mao. La muerte del ex gobernante cubano, continúa, eliminaría “el poder psicológico del fundador de la revolución sobre mucha gente que cree en el proceso revolucionario, únicamente porque creen ciegamente en Fidel Castro”.

Pero al igual que la controversia sobre su fecha de nacimiento, el impacto de su muerte y su legado también son discutidos.


Lesnik—como sus defensores en la isla y en América Latina—asegura que Castro se ganó un puesto entre los principales líderes políticos del siglo veinte. “Sin él no puede escribirse la historia de Cuba. Lo que quedará de Fidel y su revolución es su defensa a ultranza de la soberanía plena de Cuba”, argumenta.

En tanto, LeoGrande cree que al vivir tanto, Castro se aseguró de que su revolución estuviera suficientemente consolidada como para sobrevivirle. En la isla, los opositores no hablan de revolución, sino de dictadura pero coinciden en que el régimen instaurado por Castro podría perdurar, convertido en una dinastía familiar.


“El panorama nos muestra a una familia que se asume predispuesta genéticamente al poder. En este nuevo capítulo de la saga de los Castro resulta necesario el reconocimiento del renuevo familiar”, escriben Adrián Sosa y Antonio G. Rodiles, este último, uno de los promotores de la campaña #TodosMarchamos, que organiza protestas cada domingo en la capital.

Por el momento, el cumpleaños 90 de Fidel Castro señala ya la proximidad del juicio histórico que él mismo vaticinó en 1953, tras el ataque a un cuartel militar en Santiago de Cuba y otro en Bayamo, un fallido evento que paradójicamente marcó el inicio de lo que sería una muy larga estadía en la cima del poder.

“En el juicio por el ataque al [cuartel] Moncada, Castro prometió: ‘La historia me absolverá’. Fidel Castro será recordado como un político tan en sintonía con la cultura política cubana que fue capaz de provocar una revolución que derrocó a un dictador odiado, finalmente ganó la plena independencia de Cuba de Estados Unidos, y elevó el nivel de vida de los pobres—pero a costa de poner a Cuba en el centro de la Guerra Fría, adoptar políticas económicas al estilo soviético que limitaron el crecimiento, y restringir las libertades políticas de los cubanos”, reflexiona LeoGrande.

“Quedará para la futura generación de los cubanos sopesar y decidir si la historia lo absuelve o no”.

Nora Gámez Torres: @ngameztorres

  Comentarios