Venezuela

Maduro dará cuentas de su gestión en medio de crisis, al margen del Parlamento

El gobernante venezolano Nicolás Maduro examina un rifle de francotirador ruso durante un ejercicio militar el sábado, en Caracas.
El gobernante venezolano Nicolás Maduro examina un rifle de francotirador ruso durante un ejercicio militar el sábado, en Caracas. AFP/Getty Images

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, presentará este domingo su informe anual de gobierno ante el máximo tribunal de justicia y no ante el parlamento, cuya mayoría opositora lo culpa de la devastación económica y social del país.

En un hecho sin precedentes en Venezuela, Maduro acudirá a las 11H00 locales (15H00 GMT) a rendir cuentas de su gestión al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), seis días después de que la Asamblea Nacional lo declarara en “abandono del cargo”, acusándolo de incumplir su deber y provocar la grave crisis que sufren los venezolanos.


Maduro, quien el pasado 10 de enero cumplió cuatro de sus seis años de gobierno, calificó esa decisión como un “manifiesto golpista”. “Esta Asamblea se autodisolvió”, señaló en vísperas de presentar su informe a la nación.

Acusada por la oposición de servir al gobierno, la justicia autorizó a Maduro a no presentarse ante un Legislativo que, según sentenció hace cinco meses, considera en “desacato” por haber juramentado a tres diputados opositores cuya elección fue suspendida por supuesto fraude.


“Esta es una modalidad del fujimorazo: el desconocimiento del Poder Legislativo”, afirmó Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), al referirse al golpe de Estado que dio Alberto Fujimori en Perú en 1992, cuando disolvió el Congreso.

Aunque la oposición arrasó en las legislativas de diciembre de 2015, el Parlamento está prácticamente desactivado. El TSJ ha emitido una treintena de sentencias desestimando o anulando sus actuaciones, incluidas leyes y declaraciones como la del “abandono de cargo”.


Maduro explicará, en su informe, el desempeño de su gobierno en lo que estima ha sido la prueba más dura que ha pasado su gobierno. “2016 fue el año de la resistencia, 2017 será el de la recuperación y expansión de la revolución” socialista, afirmó hace unos días.

El país con las mayores reservas de petróleo del mundo vivió en 2016 penurias con una altísima inflación —según el FMI de 475%— y una severa escasez de alimentos y medicinas, que hicieron habituales las filas en los supermercados y provocaron incluso saqueos y protestas.


Según encuestas privadas, ocho de cada 10 venezolanos rechaza la gestión de Maduro por la crisis. Pero el gobierno promete dar un giro este año en el modelo económico socialista, con la ampliación de un sistema de distribución de bolsas de comida a sectores populares.

El gobierno empezará el 20 de enero una entrega masiva del llamado “carné de la Patria”, necesario para comprar las bolsas de alimentos subsidiadas y beneficiarse de misiones sociales.


Pero los augurios económicos de analistas u organizaciones internacionales no son esperanzadores. El FMI proyecta en 1,660% la inflación para 2017.

“Habrá continuidad de la política de invertir en la economía, más regulaciones, inspecciones a empresas, control de precios y del tipo de cambio. Todo esto traerá más inflación y contracción económica”, comentó a la AFP el analista Diego Moya-Ocampos, del IHS Markit Country Risk (Londres).

Maduro empezó el año con paso fuerte. Preparándose para una nueva etapa de confrontación, nombró vicepresidente a Tareck El Aissami, un “chavista radical” —como se autoproclama—, a quien puso al frente de un “comando” contra supuestos planes “golpistas” de la oposición.

Siete opositores, entre ellos un diputado suplente, fueron encarcelados estas semana por el “comando antigolpe”, en lo que la oposición denunció como un aumento de la “represión” en Venezuela, donde según la MUD hay un centenar de “presos políticos”.

La oposición acusa a Maduro de haber instaurado una “dictadura”, luego de que el poder electoral suspendiera en octubre un referendo revocatorio contra el presidente, y congeló en diciembre un diálogo que había comenzado con el gobierno mes y medio atrás con el auspicio del Vaticano.

Ambos bandos se acusan de incumplir la palabra empeñada al papa Francisco. La oposición, dividida en torno al diálogo y a la estrategia para sacar a Maduro del poder, anunció una marcha el 23 de enero para presionar por un adelanto de las elecciones generales, previstas para fines de 2018.

No obstante, el gobierno lo descarta de plano e insiste en que este año sólo están programadas las de gobernadores y alcaldes.

“No veo a un Maduro desechable, lo veo más fuerte dentro de su gente, pasaron la prueba más difícil contra todo pronóstico”, aseguró a la AFP el politólogo Ricardo Sucre.

Maduro, según los analistas, está fortalecido con la Fuerza Armada, que le ha manifestado su “lealtad absoluta”, y el control de los poderes públicos, todos excepto el parlamento.

  Comentarios