Venezuela

Este magnate venezolano conoció a Pence. ¿Está tratando de negociar una salida para Maduro?

Raúl Gorrín, el presidente de Globovisión, con el vice presidente Mike Pence.
Raúl Gorrín, el presidente de Globovisión, con el vice presidente Mike Pence.

Un millonario venezolano declarado persona non grata por la ciudad de Miami por sus presuntos vínculos con el chavismo ha estado tratando de conseguir acceso a las altas esferas del poder en Washington para negociar con la administración Trump una estrategia de salida para el asediado régimen de Nicolás Maduro, según varias fuentes de Washington.

Raúl Gorrín —criticado por la polémica compra en 2013 del entonces canal de noticias de inclinación opositora Globovisión— le ha pagado a la firma de cabildeo en Florida que utilizo el presidente Donald Trump, Ballard Partners, unos $450,000 desde junio a través de la filial estadounidense de la cadena de televisión venezolana, aparentemente para que ayude a la compañía a expandirse a los mercados de Estados Unidos.

El vicepresidente Mike Pence dijo que volvió de un viaje a América Latina convencido de que la región está unida contra el presidente venezolano Nicolás Maduro. (En Inglés)

Pero las verdaderas ambiciones de Gorrín parecen extenderse mucho más allá del negocio de televisión.

Según tres fuentes familiarizadas con sus esfuerzos de cabildeo en Washington —quienes pidieron no ser identificados porque no estaban autorizados para hablar sobre el asunto— el magnate de los medios está tratando de establecerse como intermediario entre Caracas y la administración de Trump, vendiendo la idea de que el presidente Nicolás Maduro y otros líderes gubernamentales clave podrían estar dispuestos a negociar una transición política en Venezuela a cambio de conseguir amnistía.

Y en lo que pudo haber ayudado a disipar parte del estigma derivado de sus presuntos vínculos con el régimen venezolano, Gorrín demostró que también tiene vínculos con importantes figuras de la oposición, entre ellas Lilian Tintori, la esposa del líder encarcelado Leopoldo López, y el presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Julio Borges.

“[Gorrín] ha insistido en que la solución al problema de Venezuela es una solución negociada”, dijo una fuente de Washington que está familiarizada con algunas de las conversaciones relacionadas con los esfuerzos del empresario. “Él dijo que Maduro estaría dispuesto a renunciar al poder, pero que solo estaría dispuesto a hacerlo de una manera que garantice que no perderá su prestigio”.

Bajo la propuesta que Gorrín compartió en al menos una reunión en Estados Unidos, Maduro celebraría elecciones presidenciales y admitiría la derrota ante la oposición, siempre que se obtuvieran suficientes garantías de que una vez fuera del poder, él y otros líderes clave del gobierno no sufrirían repercusiones legales, dijeron las fuentes.

“No queremos otro Nuremberg”, dijo Gorrín, citado por una de las fuentes, en una de las reuniones.

Según la misma fuente, la declaración fue interpretada como una señal de que el costo de conseguir una transición sin derramamiento de sangre en Venezuela depende de que a algunos líderes clave se les permita jubilarse en paz.

“Quieren quedarse con el dinero”, dijo la fuente.

El Nuevo Herald no pudo establecer si Gorrín tiene la autoridad para hablar en nombre de Maduro, pero las fuentes dijeron que el empresario se comportó como si la tuviera.

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Raúl Gorrín, el presidente de Globovisión (izquierda) se reúne con el presidente venezolano Nicolás Maduro (derecha). Cortesía

Gorrín no respondió a una lista detallada de preguntas sobre sus actividades de cabildeo en Estados Unidos. A través de una asistente, Gorrín dijo que se encontraba de viaje por Europa y que “él tiene como norma que sus entrevistas sean de manera directa”.

Gorrín parece haber obtenido resultados parciales en sus esfuerzos por ganar influencia en Washington, a pesar de que Globovisión gastó la misma cantidad de dinero que desembolsaron algunos de los gigantes de la industria de medios, como Walt Disney Co.

Gorrín fue presentado al vicepresidente Mike Pence hace unos meses —muestra una foto obtenida por el Nuevo Herald— y ha estado buscando una reunión con Trump, dijeron las fuentes.

Ballard Partners negó tener conocimiento de los esfuerzos de Gorrín para influir en la política de la administración Trump hacia Venezuela, o para tratar de propiciar una eventual transición en el país sudamericano.

“Estamos tratando de atender las necesidades de Globovisión en los mercados de Estados Unidos. Y en varios otros temas de regulación que surgen”, dijo Brian Ballard, fundador de la firma y ex cabildero de las negociaciones comerciales de Trump en Florida. Ballard agregó que la filial estadounidense de Globovisión (GLOBOVISION TELE CA, Corp), que tiene una oficina en Coral Gables, Florida, quiere una “mayor y más amplia participación de mercado” en la totalidad del territorio estadounidense.

Ballard y Sylvester Lukis, quien dirige la oficina de la firma en Washington, dijeron que antes de que Gorrín se convirtiera en cliente, les presentó a figuras de la oposición venezolana, como Tintori y Borges.

Agregaron que Ballard Partners había considerado cabildear para la oposición venezolana y había discutido la posibilidad de hacerlo con los líderes de la oposición.

“Consideramos representar a la totalidad de la oposición y tuvimos conversaciones sobre eso, pero nunca pudimos reunir a una oposición unida”, dijo Ballard. “Si la oposición se uniera en un plan para devolver la libertad a Venezuela, estaríamos encantados de ayudar”, agregó en un correo electrónico.

Pero Ballard y Lukis insistieron en que la política venezolana no tiene nada que ver con sus esfuerzos de cabildeo a favor de Gorrín.

“Esa no es la razón por la que fuimos contratados”, dijo Lukis. “Fuimos contratados para ayudar a promover Globovisión, su estación de televisión, convertirse en un canal de televisión de habla hispana afiliado a una de las principales [cadenas de televisión]”.

Reuniones de alto nivel

Ballard Partners dijo que Gorrín nunca mencionó el deseo de reunirse con Trump. Lukis admitió que Gorrín asistió a una conferencia en junio en la Universidad Internacional de Florida (FIU), donde habló Pence, pero que no había organizado ninguna reunión entre Gorrín y el vicepresidente.

No está claro si la foto obtenida por el Nuevo Herald fue tomada en la conferencia y si la interacción fue más allá de un apretón de manos.

La oficina de Pence no respondió a preguntas sobre la foto o qué discusión, de haber alguna, tuvo Gorrín con el vicepresidente.

La conferencia de Miami tuvo lugar dos días después de que el contrato de cabildeo entre Ballard Partners y Globovisión entró en vigencia.

La Casa Blanca no dijo si Gorrín ha podido programar una reunión con Trump. “No tenemos información para compartir sobre esto”, dijo un funcionario de la Casa Blanca.

El Departamento de Estado también se negó a decir si Gorrín se ha reunido con funcionarios de ese ministerio. “Nos reunimos regularmente con venezolanos que representan todo el espectro político; sin embargo, no haremos comentarios sobre conversaciones diplomáticas privadas”, dijo un portavoz de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental.

Lukis dijo que no puede compartir información sobre las reuniones que la empresa de cabildeo ha organizado para Gorrín. “Realmente no puedo entrar en esos detalles”, dijo. “Lo que hacemos en nombre de nuestros clientes, esa es información privilegiada”.

Gorrín ha sido menos reservado sobre su acercamiento a la Casa Blanca. En una entrevista en junio con el periódico venezolano Quinto Día, el magnate de los medios dijo que se había reunido con funcionarios de alto rango de la administración de Trump, aunque insistió en que las reuniones eran solo para “explicar las operaciones” de Globovisión y los planes de expansión de la compañía.

“Son unas reuniones parecidas a como cuando yo compré Globovisión en el año 2013, que las autoridades gubernamentales nos dieron el plácet en Venezuela y por supuesto se sostuvo una reunión para conocer quién iba a ser el nuevo dueño de Globovisión”, le dijo al periódico. “Así tal cual funciona en los Estados Unidos”.

David Ostroff, presidente del Departamento de Telecomunicaciones de la Universidad de Florida, dijo que la explicación de Gorrín no tiene sentido.

Una estación de televisión extranjera que busca expandirse a Estados Unidos necesitaría la aprobación de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), incluso si la estación tiene una subsidiaria de Estados Unidos. Pero la Casa Blanca no tiene autoridad sobre la agencia reguladora independiente.

“La Casa Blanca no sería necesariamente el lugar donde comenzarían si están lidiando con la FCC”, dijo Ostroff. “Obviamente necesitarían la aprobación de la Casa Blanca o el apoyo para esto, pero la Casa Blanca no tiene poder para ordenar a la FCC que haga algo”.

Tendría más sentido para la estación tratar de influenciar al Congreso, que supervisa a la FCC, dijo Ostroff. Pero los esfuerzos de cabildeo de Globovisión se centran exclusivamente en la Casa Blanca, de acuerdo con los documentos que Ballard Partners presentó ante el gobierno federal.

Ballard Partners es visto por algunos como una firma de cabildeo ideal para clientes que buscan acceso a la Casa Blanca.

Brian Ballard fue uno de los principales recaudadores de fondos y presidente de finanzas estatales de Trump durante su campaña presidencial y vicepresidente de su comité inaugural. Una socia de la firma de cabildeo, Susie Wiles, ayudó a ejecutar la exitosa campaña de Trump en Florida.

Desde que Trump asumió el cargo, la firma de cabildeo de Florida abrió una oficina en Washington y se hizo cargo de varios clientes de alto perfil a nivel federal, incluidos Amazon y American Airlines. Hasta ahora, la firma ha registrado más de $6 millones en facturación a nivel federal, según datos compilados por el Center for Responsive Politics.

Visto con sospecha

Algunos representantes de la comunidad de expatriados venezolanos ven con mucho recelo la presencia de Gorrín en Estados Unidos.

“Esta es una persona que claramente se ha beneficiado de un sistema altamente corrupto que ha convertido en grandes magnates a personas cercanas al régimen, pero que al mismo tiempo ha arruinado el país, causando el desastre económico que hoy tiene a miles de niños literalmente muriéndose de hambre”, dijo Horacio Medina, el ex jefe en Miami de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Gorrín y dos socios compraron a Globovisión en 2013 después de que el régimen socialista de Venezuela expulsó a los propietarios anteriores, al imponerles costosas multas. La programación de noticias de la estación, que alguna vez fue muy crítica con el gobierno, asumió una línea editorial que muchos vieron como una inclinación más oficialista y socialista.

Pero no todos están de acuerdo con que la cobertura de Globovisión favorece al régimen de Maduro. Un estudio elaborado en 2015 por la American University que fue encargada por el mismo canal concluyó que su línea editorial no mostraba “ningún sesgo significativo a favor del gobierno o de la oposición”.

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Raúl Gorrín. Foto de archivo. Cortesía

Pese a ser rechazado por parte de la comunidad venezolana en el sur de Florida, Gorrín y uno de sus socios compraron propiedades de lujo en Cocoplum, una de las zonas más ricas del sur de la Florida, y fueron vistos en Miami gastando miles de dólares en compras, descubrió una investigación de el Nuevo Herald en 2014.

El contraste entre los valores socialistas que propugnaban en Venezuela y su estilo de vida en Miami llamó la atención del senador Marco Rubio, quien en una audiencia del Senado en el 2014 mostró la presencia de Gorrín en el sur de Florida como un argumento a favor de aprobar sanciones contra empresarios vinculados al chavismo.

“Conducen autos de lujo y se ríen de ti y de nosotros porque saben que pueden hacerlo con impunidad”, dijo Rubio.

Lukis comentó que estaba al tanto de la controversia que rodeaba a Gorrín cuando firmó con Globovisión como cliente, pero dijo que fue tranquilizado por las conexiones que Gorrín parecía tener con líderes de la oposición, que según él le hablaron bien del empresario.

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El contrato entre la filial estadounidense de Globovisión y Ballard Partners. (Texto resaltado por el Nuevo Herald) Cortesía

“Sentí que estaba bien, particularmente a la luz del hecho de que sabía que no nos íbamos a involucrar en la política de Venezuela, sino que estábamos involucrados con la compañía”, dijo Lukis. “No creía que este hombre, basado en lo que vi, fuera una persona non grata y estuviera en línea con los abusos humanitarios en Venezuela”.

El contrato de cabildeo de Globovisión no entra en detalles sobre los planes de expansión de la compañía, estipulando que Ballard Partners promoverá la red de televisión mientras busca oportunidades de negocios en Estados Unidos. Y que promoverá en su nombre los asuntos “que el cliente considere necesarios y apropiados ante el gobierno federal”.

Un cliente de alto nivel

Los datos recopilados por el Center for Responsive Politics muestran que mientras las empresas de la industria gastan cantidades variables en cabildeo, desembolsando desde $10,000 hasta más de $11 millones en 2017, al pagar $450,000 la subsidiaria estadounidense de Globovisión gastó al menos tanto dinero como lo hizo Walt Disney Co. ese año.

Con ese monto, la subsidiaria estadounidense se convirtió en una de los más importantes clientes nacionales de Ballard Partners a nivel federal. Solo The GEO Group, Inc., una compañía privada que administra prisiones y la azucarera U.S. Sugar Corporation le pagan a Ballard Partners el mismo monto por mes, según muestran los registros de cabildeo.

No obstante, algunos de los clientes extranjeros de Ballard Partners han pagado significativamente más por los servicios de la empresa.

Ballard Partners no registró a Globovisión como agente extranjero en los registros de cabildeo porque la empresa de cabildeo representa a la filial estadounidense, dijo Ballard. La compañía si reportó en los formularios de divulgación de información que la empresa venezolana tiene la propiedad completa de la subsidiaria estadounidense.

Pese a que Globovisión era representada por la antigua compañía de cabildeo de Trump, aún no está claro si alguien en la administración tomó a Gorrín en serio.

Una fuente estadounidense con conocimiento sobre los esfuerzos de Gorrín dijo que el magnate de los medios está malgastando su dinero si cree que va a poder establecerse como un intermediario en el conflicto venezolano.

“Para ser honesto, esto va a caer en oídos sordos en la administración”, dijo la fuente. “La administración ha tomado una línea muy dura con Venezuela. No están interesados ​​en saber del jefe de Globovisión. Y no están interesados ​​en algún intermediario con el gobierno. No va a ser algo atractivo para ellos”.

Pero también es posible que lo que realmente está tratando de obtener Gorrín es congraciarse con funcionarios estadounidenses para tratar de dejar atrás sus orígenes bajo la sombra del chavismo, dijo Tobias Roche, un ex agente federal que trabajó durante 30 años con el Servicio de Alguaciles, la Policía de Inmigración (ICE), y que cofundó el Programa de Corrupción Política Exterior del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Pero Roche dijo dudar que ese tipo de esfuerzo pudiera tener éxito de comprobarse que su fortuna no es legítima.

“Si él está aquí operando como un ‘enchufado’ ”, dijo Roche, usando el término venezolano para los hombres que sirven de testaferros para el régimen de Maduro, “no creo que ninguno de estos esfuerzos importará”.

“Estas cosas siempre salen”, agregó.

Siga a Antonio María Delgado en Twitter: @DelgadoAntonioM.

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