Venezuela

Asamblea venezolana reconoce a las FARC

La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó ayer un proyecto que respalda el otorgamiento de un estatus político beligerante a los grupos guerrilleros de Colombia, lo que según analistas y observadores podría avivar aún más las tensiones binacionales y hemisféricas. Los diputados de la mayoría oficialista aprobaron respaldar la propuesta del presidente Hugo Chávez, de "solicitar al gobierno colombiano reconocer el carácter beligerante de los movimientos insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y Ejército de Liberación Nacional (ELN), como señal de voluntad en darle un trato político que genere confianza en las futuras negociaciones, en el camino a la paz en Colombia''.

Los parlamentarios oficialistas cuestionaron que se califique a estos grupos como terroristas y no como movimentos de liberación, y rechazaron "las listas unilaterales por el gobierno de Estados Unidos de América en su carácter imperialista y otros países colonialistas''.

El diputado Saúl Ortega, autor de la propuesta, responsabilizó a "los sectores dominantes del poder'' en Colombia, y no a los grupos subversivos, de "cerrar los caminos pacíficos a la solución del conflicto colombiano''. El parlamentario oficialista por Yaracuy, Carlos Gamarra, defendió la propuesta de beligerancia argumentando que el conflicto en Colombia "tiene que ver con la seguridad de Venezuela''.

Saúl Castellano, parlamentario del grupo disidente Podemos, cuyos diputados se abstuvieron de apoyar la propuesta, cuestionó el hecho de que el presidente Chávez no esté siendo imparcial como mediador y afirmó que las FARC y el ELN no tienen derecho al estatus de beligerancia "por las acciones contra civiles que realizan estos grupos''.

La decisión parlamentaria se dio en un momento de tensión por la guerra de declaraciones entre altos funcionarios venezolanos y colombianos.

El propio presidente Chávez acusó a los militares colombianos de conspirar junto a oficiales estadounidenses para planear un magnicidio en su contra, respondiendo así a una dura petición de la cancillería colombiana dirigida el martes al mandatario venezolano de cesar la "agresión'' a Colombia e intervenir en sus asuntos internos.

El canciller venezolano, Nicolás Maduro, envió ayer un comunicado en el que acusó al gobierno del presidente Alvaro Uribe de no estar comprometido con la paz, "sino obsesionado con derrotar militarmente a las fuerzas insurgentes, obsesionado con la guerra''.

En respuesta, el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, desestimó las acusaciones de Chávez y le pidió que entregara pruebas del presunto magnicidio. Y luego calificó el comunicado del canciller Maduro como "bravuconadas'' que no merecían respuesta.

Según analistas, la política oficial del gobierno venezolano de respaldar la beligerancia de los grupos guerrilleros en Colombia, podría significar una jugada riesgosa para el jefe de Estado venezolano, tanto en el plano interno como a nivel internacional.

"Chávez sobreestima sus fuerzas'', afirmó Aníbal Romero, politólogo de la Universidad Metropolitana de Caracas. "Ha perdido el sentido de las proporciones y cree que está a la cabeza de un movimento revolucionario continental de gran importancia''.

Romero explicó que Chávez podría estar buscando activamente una confrontación externa, para opacar el reciente rechazo interno.

Adicionalmente, apoyar a la guerrilla "va a enajenarle todavía más el apoyo que pudiera restarle en las fuerzas armadas venezolanas, que ven a la guerrilla colombiana como un enemigo'', indicó el académico.

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