Venezuela

Chávez intensifica sus diatribas contra opositores

El mandatario venezolano Hugo Chávez durante el encendido discurso que dio el martes en Caracas.
El mandatario venezolano Hugo Chávez durante el encendido discurso que dio el martes en Caracas. EFE

Con un lenguaje de insultos y amenazas contra importantes líderes de la oposición, el presidente venezolano Hugo Chávez elevó el martes el tono de su diatriba de cara a los comicios regionales del próximo domingo.

La última frase del repertorio de Chávez: "Hay que darles hasta en la madre'' a la oposición. El mandatario utilizó el martes esa expresión para responder a las acusaciones opositoras de que violó la Constitución al calificar al actual gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, de ‘‘ladrón mafioso'' y de "verdadero capo'', por su vinculación con presuntos casos de corrupción que están bajo investigación oficial.

Se trata de "una conducta inconstitucional e ilegal, porque nuestra Constitución establece la presunción de inocencia para todos los ciudadanos'', había dicho el día anterior Omar Barboza, presidente del opositor partido Un Nuevo Tiempo (UNT), del que Rosales es líder máximo. El presidente "no puede, sin que una persona haya sido juzgada y mucho menos condenada, proferir esos calificativos, menos siendo el presidente de la República''.

A lo que Chávez respondió a su manera: "Hay que darles hasta en la madre para que no sigan manipulando al pueblo. Esta es una batalla política y andan quejándose''.

Chávez también reveló el martes que ordenó a la policía política (DISIP) y a la Dirección de Inteligencia Militar (DIM), que mantengan "pillado'' (vigilado) a Rosales.

"Yo he dicho a la Disip, al DIM, que lo tengan pillado [vigilado] porque sé que está haciendo planes para volar e irse del país. Tiene que ir a prisión el bandido ése, ladrón'', señaló el presidente, refiriéndose a Rosales.

Las expresiones del mandatario venezolano, que alcanzaron amplia difusión el martes en noticieros electrónicos y en medios radiales de todo el país, se sumaron a otras igualmente altisonantes pronunciadas en los últimos días.

Cuando el pasado lunes cerró la campaña electoral en el estado Miranda, una disputada región actualmente dominada por el chavismo, el jefe de Estado dio una orden terminante al gobernador oficialista Diosdado Cabello: "Diosdado, dámele nocaut al tal [Henrique] Capriles ese, golpista, fascista''.

La semana pasada, Chávez hizo un llamado a sus seguidores para ejecutar un "acorralamiento sin clemencia'' contra la oposición, "para que sepan de qué somos capaces los revolucionarios''.

En su estado natal de Barinas, donde la contienda entre su hermano Adán Chávez y el disidente Julio César Reyes es de pronóstico reservado, el presidente utilizó calificativos como "rata'', ‘‘infiltrado'', "traidor'', y "Judas César'', en alusión al ex simpatizante chavista, que una vez ocupó un alto cargo en el gobierno de Hugo de los Reyes Chávez, padre del mandatario.

Al gobernador del estado Sucre, Ramón Martínez, un viejo aliado y actualmente uno de sus más abiertos críticos, Chávez lo calificó de "asqueroso traidor'' antes de ordenar recientemente la toma militar de un aeropuerto de ese estado.

El presidente incluso ha echado mano de amenazas abiertas durante su campaña por estados claves como Carabobo y Zulia, de sacar los tanques militares a las calles si triunfan los candidatos de la oposición en esas regiones.

Durante una visita el pasado fin de semana a Carabobo, Chávez dijo que "si permiten que la oligarquía regrese a la gobernación a lo mejor voy a terminar sacando los tanques de la brigada blindada para defender al gobierno revolucionario, y para defender al pueblo''.

Según expertos, el trasfondo de la estrategia intensa de ataques verbales y amenazas contra la oposición, se explica por dos razones particulares.

"La primera razón es que Chávez tiene una visión de la política que la divide entre amigos y enemigos, y en la cual a los enemigos hay que destruirlos y destrozarlos'', explicó Aníbal Romero, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Metropolitana, de Caracas.

La segunda razón es de "cálculo político'': tiene el propósito de "intimidar, amedrentar y asustar a los opositores'', precisó el académico. "Y en alguna medida esto le está dando resultados'', puntualizó.

ocasto@herald.com

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