Venezuela

Referendo divide aún más a Venezuela

Opositores venezolanos sufren la derrota en el referendo que abrió las puertas a Chávez para la reelección indefinida.
Opositores venezolanos sufren la derrota en el referendo que abrió las puertas a Chávez para la reelección indefinida. Getty Images

Los resultados del referendo del domingo, que le permitirá al presidente Hugo Chávez buscar la reelección presidencial indefinida, pusieron de relieve a un país partido en dos con escasas señales de diálogo, a la vez que abre un nuevo capítulo de incertidumbre en el agitado panorama nacional.

"La primera lectura del resultado del referendo es que seguimos teniendo un país profundamente dividido'', afirmó Arturo Peraza, director de la revista católica de análisis político SIC, y que asesora a consejos comunales en el populoso sector de Petare, en el oeste de la ciudad.

En declaraciones a El Nuevo Herald, Peraza dijo que la diferencia en la victoria del chavismo frente a la oposición, de alrededor de ocho puntos porcentuales, implica al mismo tiempo una reducción en el caudal de votos que Chávez había obtenido en elecciones pasadas.

Por un lado, dijo el sacerdote jesuita, "es importante afirmar que una mayoría de los venezolanos reconocen en Chávez un líder importante'', pero por otro "el chavismo tiene que reconocer que tiene un deslave de apoyo''.

"Eso significa que hay desmovilización en el chavismo, que existen elementos que no están gustando dentro del proyecto, y que hay una necesidad de reconocer que la alternativa política no debe ser vista como un enemigo sino como un adversario'', puntualizó Peraza.

Por su parte Ricardo Sánchez, dirigente estudiantil de la Universidad Central de Venezuela (UCV), sostuvo que el país "no puede seguir estando dividido''.

En una conferencia de prensa en la Federación de Centros Universitarios (FCU), Sánchez hizo un llamado a la reconciliación, aunque aseguró que el movimiento estudiantil continuará en pie de lucha "las veces que sea necesario''.

Según Diego Arria, ex diplomático venezolano radicado en Nueva York, el país quedará dividido en tres bloques: chavistas, antichavistas y "no alineados''.

"Estos últimos se convertirán en la fuerza más poderosa de cara a las elecciones presidenciales del 2012'', anticipó Arria. "Chávez no es el propietario del país como pretende, somos 17 millones de votantes, no seis como los que él sacó''.

En el futuro, "los no alineados deben formular un proyecto alternativo unitario y con voceros creíbles y legítimos. Esa es la agenda que corresponde cumplir ahora'', dijo Arria.

Diversos sectores de la oposición buscaron los aspectos positivos de la derrota, afirmando que aumentó el número de venezolanos que se oponen al gobierno.

"A pesar de haber sido superados en los votos, queremos rescatar que esta alternativa democrática avanza en el sentido de que ya pasamos la barrera de los cinco millones de votos'', dijo Omar Barboza, presidente del partido opositor Un Nuevo Tiempo (UNT).

De acuerdo con las estadísticas del Consejo Nacional Electoral (CNE), el oficialismo fue nuevamente derrotado en importantes regiones como el área metropolitana de Caracas (el Sí obtuvo 45 por ciento, frente al 54 por ciento para el No), y los estados Miranda, Zulia y Táchira.

Pero el triunfo en el referendo del domingo impulsó al ala radical del chavismo, que el lunes mismo dio señales de haber iniciado una ofensiva contra los líderes opositores.

El diputado oficialista Mario Isea advirtió el lunes que la Asamblea Nacional dominada por el chavismo trabajará "contra la corrupción en el estado Zulia'', dominado por la oposición desde la llegada de Chávez al poder en 1999.

Isea ha liderado las acusaciones contra el ex gobernador del Zulia y actual alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales, a quien señala como responsable en presuntos casos de corrupción administrativa, por lo cual pide su enjuiciamiento.

De acuerdo con algunos analistas, a pesar del triunfo en el referendo, la administración Chávez deberá enfrentar formidables obstáculos, principalmente de índole económica.

En una primera reacción de los mercados internacionales al triunfo del Sí, los bonos de la deuda pública venezolana, que el año pasado se cotizaron a la mitad de su valor, cayeron el lunes nuevamente, indicando un creciente nivel de desconfianza.

"Las políticas aplicadas hasta ahora han fracasado y no quisiera imaginar lo que pasará si el presidente cree que se va a quedar para siempre'', dijo Eduardo Gómez Sigala, presidente de Conindustria y un frecuente crítico del gobierno.

Según el economista Luis Zambrano Sequín, académico de la Universidad Católica Andrés Bello, el impacto de la crisis financiera internacional no va a producir cambios considerables o traumáticos ni "desasosiego social'' en Venezuela, aunque las políticas actuales del gobierno "no son sostenibles a menos que el petróleo vuelva a subir por encima de los 60 dólares''.

Si la crisis internacional se prolonga más allá del 2010 sin un repunte en los precios del crudo, advirtió Zambrano, "el gobierno podría confrontar problemas graves, sobre todo fiscales, ante los cuales tendría que apelar a medidas más drásticas''.

Por lo pronto, algunos líderes opositores consideran que los resultados del domingo podrían tener un impacto favorable en las elecciones parlamentarias del 2010.

"El caudal de votos obtenidos por el Bloque del No es suficiente para ganar la mitad de la Asamblea Nacional y de los concejos municipales y juntas parroquiales'', afirmó Ismael García, dirigente del partido Podemos.

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