Venezuela

Caracas y Teherán al margen de leyes bancarias

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, es recibido por su homónimo iraní, Mamhud Amahdineyad, en su octava visita oficial a Irán, el 2 de septiembre del 2009.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, es recibido por su homónimo iraní, Mamhud Amahdineyad, en su octava visita oficial a Irán, el 2 de septiembre del 2009.

El fiscal federal de Nueva York, Robert Morgenthau, advirtió sobre la amenaza que representan los crecientes lazos financieros entre Venezuela e Irán, y reveló que su oficina ha conducido varias investigaciones que demuestran que ambos países realizan operaciones bancarias al margen de las leyes internacionales.

"Basado en información desarrollada por mi oficina, los iraníes con ayuda de Venezuela están trabajando en conjunto en operaciones para evadir las sanciones económicas y contra la proliferación [impuestas por Estados Unidos contra Irán]'', indicó Morgenthau el miércoles durante una conferencia en Brookings Institution, en Washington, D.C.

Agregó que en menos de un mes anunciará los resultados de una investigación sobre un importante banco comercial que opera en Venezuela, y que utiliza conexiones bancarias en Panamá para penetrar el sistema financiero internacional en ayuda de Irán, violando las sanciones financieras impuestas por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Su despacho, dijo Morgenthau, también considera que Venezuela estaría prestando apoyo al programa nuclear de Irán.

"Venezuela podría estar explotando reservas mineras de uranio para Irán'', dijo.

Citó un extenso reporte de la organización Carnegie Endowment for International Peace, de Washington, D.C., según el cual Irán estaría trabajando en la explotación de importantes reservas venezolanas de uranio.

Según este informe, realizado por los investigadores Nima Gerami y Sharon Squassoni en diciembre del año pasado, Venezuela podría tener hasta 50,000 toneladas de uranio en reservas en el subsuelo, y "podría estar extrayendo uranio para Irán''.

Hasta ahora, la relación entre Venezuela e Irán ha sido abierta en muchos niveles. Ambos países mantienen tratados de cooperación económica y tecnológica, que se ampliaron esta semana luego de la visita de Chávez a Irán. Chávez aprovechó la visita para ratificar abiertamente su apoyo al presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, y defendió el derecho de Irán de "desarrollar su energía nuclear'', aunque aseguró que el país islámico "no está produciendo la bomba'', porque "nadie ha traído la prueba''.

"Efectivamente, soy amigo del presidente Ahmadinejad. Soy su aliado. Le doy las gracias por las transferencia de tecnología de Irán a Venezuela. Hemos firmado un nuevo acuerdo la semana pasada en Teherán. Irán tiene el derecho de desarrollar su energía nuclear como lo hacen Francia, y numerosos países'', declaró Chávez en una entrevista publicada el jueves en el periódico francés Le Figaro.

Los planes anunciado por Chávez en Teherán de que se propone construir una "villa nuclear'' en Venezuela con tecnología iraní, encendió alarmas en Francia, cuyo gobierno advirtió esta semana a Caracas sobre las consecuencias de ese acuerdo.

"No ponemos en tela de juicio el derecho de Venezuela al uso pacífico de la energía nuclear [. . .] pero cualquier transferencia desde Irán en el ámbito nuclear, incluyendo hacia Venezuela, constituiría sin embargo una violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU'', indicó Christine Fages, portavoz adjunta de la cancillería francesa.

Para Ray Walser, analista de la Heritage Foundation, el apoyo de Chávez a las ambiciones nucleares de Irán podría provocar un escenario tan amenazante para Estados Unidos como lo fue la alianza de la Unión Soviética y Cuba que desencadenó la Crisis de Misiles en 1962.

"Esto no es Octubre de 1962. Los U-2 todavía están en sus hangares y los niveles de alerta son normales. Pero podríamos estar en junio o julio de 1962'', dijo Walser en un análisis publicado el viernes, refiriéndose a la similitud de las actuales condiciones con respecto al ambiente precrisis que estuvo a punto de desencadenar una conflagración mundial.

"JFK [el presidente John F. Kennedy] fue probado 90 millas al sur por Fidel Castro y Nikita Khrushchev. Un reto serio para la administración Obama podría muy bien venir de un poco más al sur en el Caribe, gracias al señor Chávez y al señor Ahmadinejad'', dijo Walser.

Un editorial del diario Washington Post del jueves mencionaba que "los crecientes frutos de esta relación [Chávez-Ahmadinejad], y sus potenciales consecuencias para la seguridad de Estados Unidos, no ha tenido la atención que se merece''.

"¿No es [Chávez] una amenaza? Denle tiempo'', concluyó el editorial.

Estos vínculos llevan tiempo en pie. Desde hace varios años hay un vuelo diario que conecta Caracas con Teherán y Damasco, capital de Siria. El volumen turístico de iraníes ha generado suspicacias en Venezuela por el misterio que rodean estos vuelos, y cuestionamientos por parte de congresistas norteamericanos, entre ellos representantes del sur de la Florida.

En su viaje esta semana a Teherán, Chávez también ofreció suministrar 20,000 barriles diarios de gasolina. Ya el año pasado un informe del Centro Internacional Woodrow Wilson para Académicos, de Washington, D.C., señalaba que la cooperación comercial entre Venezuela e Irán saltó de $1 millón en 2004, a más de $50 millones en 2006, y podría haberse duplicado este año.

Pero varios aspectos secretos de los acuerdos, que abarcan desde cooperación financiera hasta colaboración en el tráfico de armas y transferencia de tecnología nuclear, están generando reacciones cada vez más alarmantes entre autoridades y analistas en Estados Unidos, América Latina y Europa.

En el 2007, Venezuela actuó como vínculo para la venta de armas iraníes en América Latina, en abierta violación a las sanciones impuestas por la Organización de Naciones Unidas (ONU). En ese mismo año, un contratista militar venezolano ayudó a enviar un cargamento de 15,000 rondas de munición y 18,000 rifles automáticos de fabricación iraní, que fueron vendidos al gobierno de Uruguay en una "triangulación'' secreta denunciada por el congreso uruguayo, precisó el reporte del Centro Woodrow Wilson.

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