Venezuela

Gadafi, Ahmadineyad y Chávez, las estrellas disonantes de la Asamblea General

El presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, (c), ofrece una rueda de prensa en Nueva York, (Estados Unidos), hoy, 25 de septiembre. EEUU, Francia y el Reino Unido denunciaron hoy una instalación nuclear secreta de Irán, que representa "un desafío directo" a la comunidad internacional, y exigieron de modo tajante inspecciones internacionales "exhaustivas".
El presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, (c), ofrece una rueda de prensa en Nueva York, (Estados Unidos), hoy, 25 de septiembre. EEUU, Francia y el Reino Unido denunciaron hoy una instalación nuclear secreta de Irán, que representa "un desafío directo" a la comunidad internacional, y exigieron de modo tajante inspecciones internacionales "exhaustivas".

Los líderes libio, iraní y venezolano, el "trío del terror'' según algún medio local, dejan Nueva York como las estrellas disonantes de los debates de este año de la Asamblea General de la ONU, con largos y excéntricos discursos, dudas sobre el holocausto y estrenos cinematográficos.

El que más atención mediática ha centrado esta semana ha sido sin duda el dirigente libio, Muamar al Gadafi, quizás por la novedad, ya que era la primera vez que pisaba Estados Unidos.

Lo hizo para dar un extraño e inconexo discurso de 98 minutos (cuando lo recomendado son menos de 20), en el que, además de volver loco a su traductor, habló desde la gripe A hasta el asesinato de John F. Kennedy e incluso tiró al suelo la Carta de Naciones Unidas.

También pidió que la sede del organismo se trasladara de Nueva York, que todos los medicamentos sean gratuitos y hasta que Barack Obama sea el presidente de por vida de Estados Unidos.

"Soy optimista; el mundo entero es optimista respecto a él. Obama ha transmitido buenas intenciones al mundo, desde Oriente Medio hasta frica'', aseguraba Gadafi esta semana en una entrevista con el Wall Street Journal, en la que incluso felicitó a los estadounidenses por haberle elegido.

''Parece preocupado o más interesado que cualquier otro presidente. Quiere ayudar al país a no meterse en guerras o conflictos con el resto del mundo'', valoró Gadafi.

Incluso dijo "entender'' el enfado de los estadounidenses por el recibimiento que en su país se dio al libio condenado por el atentado de Lockerbie contra un avión de Pan Am, en el que murieron 270 personas, muchas de ellas estadounidenses: ‘‘Lo veo desde su perspectiva y lo comprendo''.

Sin embargo, el libio se ha ido de Manhattan sin apenas haber visto la ciudad -según dijo él mismo-, debido a las fuertes medidas de seguridad desplegadas en su entorno, ya que los estadounidenses mostraron un gran rechazo hacia él, hasta el punto de que no pudo dormir más que en la casa del embajador de su país ante la ONU.

Ningún hotel quiso alojarlo y no se le permitió poner su clásica tienda beduina en el Central Park o en cualquier otro lugar de Manhattan, y ni siquiera en un terreno de Libia en Nueva Jersey.

Finalmente, la jaima se plantó en una parcela de Bedford, en el estado de Nueva York, pero tampoco pudo utilizarla porque se desmanteló en cuanto el propietario, una firma de Donald Trump, se enteró de que era de Gadafi.

Su decisión de no participar en la reunión del Consejo de Seguridad sobre desarme nuclear encabezada por Obama desató críticas y bromas en diarios como el New York Post, que se refiere a él como "déspota, cruel, excéntrico, paria internacional''.

El libio está ahora en Venezuela, donde Chávez sí le ha permitido poner su jaima.

Otro gobernante que también tuvo que aguantar manifestaciones en contra y dificultades para alojarse e incluso celebrar recepciones fue el iraní Mahmud Ahmadineyad, aunque éste tiene más experiencia de años anteriores y precisamente en esta ocasión se mostró mucho más contenido que otras veces.

Varios hoteles se negaron a albergar a Ahmadineyad o a permitir la celebración de actos en los que se contemplaba su presencia.

Además, mientras él negaba el Holocausto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, salió al podio de las Naciones Unidas con planos de Auschwitz para rebatir esa negación.

En una sala de reuniones medio vacía por la negativa de muchos países occidentales a escucharle, Ahmadineyad también se declaró el líder legítimamente elegido de Irán en unas elecciones "gloriosas y totalmente democráticas'', mientras miles de personas se manifestaban pidiendo libertad y democracia para su país frente a la sede de las Naciones Unidas.

El tercer líder al que le llovieron las críticas fue el venezolano Hugo Chávez, que "abrió su discurso con la crítica de una película y terminó con una canción'', describía el Daily News la intervención de este año del político latinoamericano ante la ONU, donde en 2006 dijo que ‘‘olía a azufre'' porque George W. Bush acababa de hablar.

En su discurso de más de una hora, Chávez señaló que ahora la ONU huele a "esperanza'', habló del documental de Oliver Stone que él protagoniza, indicó que Obama es "un tipo inteligente'', deseó que "Dios le proteja de las balas que mataron a Kennedy'' y acabó citando una canción del cubano Silvio Rodríguez, haciendo como si tocara la guitarra y lanzando un beso al aire.

Así, "el dictador, el déspota y el matón'' (como describe el New York Post a Gadafi, Ahmadineyad y Chávez) pusieron la nota de color a una semana de discursos, diplomacia, reuniones bilaterales, declaraciones de intenciones y mucha policía en Nueva York.

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