Venezuela

General que denunció cubanización del ejército prueba la política

El general retirado Antonio Rivero, que salió de las Fuerzas Armadas venezolanas denunciando su cubanización y fue un aliado de primera hora de Hugo Chávez, espera llevar su oposición al presidente hasta la Asamblea Nacional ganando un escaño el domingo.

"Pienso que voy a tener unos buenos números'', explicó el viernes a la AFP en una entrevista en Caracas, un día después del cierre de la campaña.

El general retirado es candidato independiente por el circuito cuatro, una zona humilde del oeste de la capital en la que los seguidores de Chávez se impusieron en las últimas elecciones, las regionales y municipales de 2008.

Rivero venía de comparecer en un juzgado militar, como cada quince días. Además, no puede abandonar el país. Se le reprocha haber revelado secretos y haber injuriado a las Fuerzas Armadas. "Estoy a las puertas de un juicio militar. Estoy simplemente imputado, no estoy acusado'', explicó.

Enumera las acusaciones sobre el estado del cuerpo militar que precipitaron su salida: "uno, la presencia cubana. Dos, la parcialidad política. Tres, el uso de un grado militar por parte de un presidente, que es inconstitucional. Cuatro, las milicias como elemento de desprofesionalización. Quinto, el bienestar de las Fuerzas Armadas no estaba bien atendido''.

"Lo que yo denuncié duele en las Fuerzas Armadas y mucho'', sentencia Rivero, que asegura que había más colegas a los que no les gustaban los asesores cubanos o tener que saludar con la consigna "Patria socialista o muerte''. Se "han perdido muchos oficiales por la confrontación política'', lamenta.

Afirma que sus denuncias le han valido muestras de afecto durante la campaña, incluso de los chavistas: "me mostraron su admiración y respeto y me dijeron que sabían que lo que yo había dicho tenía mucho asidero (base)''.

Espera ganar un escaño en las legislativas del domingo "porque el proceso de transición que ha de hacerse contra el régimen del presidente Chávez exige un engranaje con los militares'' y Rivero cree que él puede asumir ese papel de enlace.

La transición, según este general retirado, puede empezar con la derrota del chavismo en las elecciones a la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral), dominada hegemónicamente por el partido del mandatario desde 2005, cuando la oposición intentó boicotear los últimos comicios y no se presentó.

Su relación con el presidente empezó hace tres décadas, aproximadamente. Rivero tiene 49 años -siete menos que Chávez- y fue su alumnno en la Academia Militar. El presidente era entonces capitán e instructor de comunicaciones, y Rivero un cadete.

En febrero de 1992, Chávez lideró una asonada contra el presidente Carlos Andrés Pérez que fracasó. El presidente fue a la cárcel y Rivero entró en contacto con él, a través del capellán, antes de participar él mismo en otro golpe fallido, unos meses más tarde.

El ahora presidente "me pidió que fuera a sacarlo de la cárcel'' si triunfaba el segundo golpe, en noviembre de 1992. Entonces no había atisbos de comunismo en Chávez, dice Rivero, que atribuye su evolución ideológica a su relación con el líder cubano Fidel Castro.

Otro factor contribuyó al deterioro de la relación: "me acusaron de haber participado en el golpe (fallido contra Chávez) de 2002'', algo que niega. Como responsable de comunicaciones del palacio presidencial de Miraflores, mandó anular los teléfonos celulares de algunas personas del entorno del presidente "para evitar que los ubicarán''.

Rivero fue nombrado a un puesto sin mando de tropas, el de director de Protección Civil en 2003, cargo que desempeñó hasta 2008.

"Chavez me tiene un gran aprecio, una gran estima. No sé como puede sentirse conmigo ahora. Sé que ha sido muy duro para él, pero sabe que yo fui siempre una persona crítica'', sentencia Rivero, que podría abrir otro capítulo de su desencuentro si resulta elegido el domingo.

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