Venezuela

Nuevo envío de personal militar ruso a Venezuela enfrenta a Washington y Moscú

El gobierno de Estados Unidos lanzó el lunes una dura advertencia a Moscú, informándole que Washington y sus aliados en América Latina no permanecerán de brazos cruzados si siguen aumentando las tensiones en Venezuela.

El pronunciamiento ocurre dos días después de que aviones con militares rusos llegaran a Caracas.

“Estados Unidos y los países de la región no se quedarán de brazos cruzados mientras Rusia exacerba las tensiones en Venezuela”, notificó el secretario de Estado, Mike Pompeo, al canciller ruso Serguei Lavrov durante una llamada telefónica este lunes, informó el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Robert Palladino.

“La continuada introducción de personal militar para brindar apoyo al ilegítimo régimen de Nicolás Maduro en Venezuela amanaza con prolongar el sufrimiento del pueblo venezolano, que abrumadoramente respalda al presidente interino Juan Guaidó”, informó Pompeo al gobierno ruso, según el comunicado del Departamento de Estado.

Lavrov, por su parte, le comunicó a Pompeo en la misma conversación telefónica que la impresión que tiene Moscú es que Estados Unidos lo que busca es propiciar un golpe de Estado en Venezuela, según rreportes de la cancillería rusa.

“Los intentos de Washington de organizar un golpe en Venezuela y las amenazas dirigidas contra su gobierno legítimo representan una violación a la Carta de las Naciones Unidas y una interferencia burda en los asuntos internos de una nación soberana“, dijo Lavrov, según el comunicado emitido por la cancillería rusa.

Dos aviones militares rusos aterrizaron el sábado en el aeropuerto internacional de Maiquetía. Según la agencia estatal rusa Sputnik, las aeronaves llevaban equipos y personal militar.

“Nada misterioso”

La misión llega en “cumplimiento” de “contratos de carácter técnico militar”, dijo una de las fuentes rusas citadas por Sputnik, y agregó que la presencia de los aviones no es “nada de misterioso”.

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El secretario de Estado, Mike Pompeo, habla en la sede de la agencia en Washington el 6 de febrero del 2019. BRENDAN SMIALOWSKI AFP/Getty Images

La visita de los aviones rusos del sábado es la segunda que aeronaves rusas aterrizan en Venezuela en medio de la creciente tensión entre Washington y el régimen de Maduro.

En diciembre, Rusia envió dos bombarderos estratégicos TU-160, que también aterrizaron en Maiquetía tras un vuelo de 10,000 kilómetros. La presencia de las aeronaves en Venezuela, que tienen capacidad para transportar misiles crucero con ojivas nucleares en un radio de 5,500 kilómetros, generó preocupación en países vecinos.

Rusia es actualmente una de las pocas naciones que aún respalda a Maduro, en contraste con la posición adoptada por medio centenar de naciones, incluyendo Estados Unidos y las principales democracias del mundo, que reconocen a Juan Guaidó como el legitimo presidente de Venezuela.

Guaidó se juramentó como presidente interino en enero, luego que la Asamblea Nacional declarara que Maduro usurpaba la presidencia de Venezuela.

El régimen de Maduro, cuya capacidad financiera se ha visto golpeada por el colapso económico del país y las sanciones aplicadas por Estados Unidos, ha estado solicitando ayuda financiera a Moscú, entre otras razones, para evitar un posible descontento entre los generales y a las fuerzas represivas que lo apoyan.

Rusia hasta el momento se ha mostrado renuente a seguir vertiendo dinero en Venezuela, en particular porque los más de $9,000 millones en inversiones colocados en la industria petrolera del país sudamericana aún no han dado resultados palpables.

Los intereses militares de Moscú

No obstante, Moscú tiene interés en mantener al régimen de Caracas con vida, en vista a los jugosos contratos militares que aún mantiene con el país petrolero.

Firmados principalmente durante la gestión del fallecido presidente Hugo Chávez, los contratos entre Caracas y Moscú para adquirir armamento ruso ascienden a más de $20,000 millones.

Se desconoce actualmente la cantidad de armamento ruso adquirido por el régimen bolivariano, pero expertos han señalado que a inicios de la presente década los planes contemplaban varios centenares de tanques, helicópteros y transportes blindados, además de decenas de barcos de guerra, submarinos y redes de misiles antiaéreos.

Muchos de esos contratos, sin embargo, fueron contraídos de manera improvisada, en procesos “turbios’‘ que llevaron a la adquisición de tecnología rusa de compleja tecnología y que sectores dentro de las propias Fuerza Armada Nacional rechazaban por desconocer su funcionamiento.

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