Venezuela

Víctima de las circunstancias, médico venezolano es arrollado por el odio del régimen de Maduro

Así transcurrieron los últimos minutos de Óscar Pérez

VIDEO INÉDITO: Así transcurrieron los últimos minutos de Óscar Pérez.
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VIDEO INÉDITO: Así transcurrieron los últimos minutos de Óscar Pérez.

Cuando los hombres del régimen fueron por él, vestidos de negro y armados hasta los dientes, lo último que el médico cirujano Williams Aguado tenía en mente era la casa en construcción que había comprado, en las afueras de Caracas, para retirarse en ella algún día.

Mucho menos se imaginaba que debido a la compra de esa propiedad un torbellino de tragedias estaba golpeando salvajemente a su puerta esa madrugada.

Eran más de una docena de hombres de la Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM) que llegaron sin identificación y lo destrozaron todo. “Golpearon brutalmente a mi padre delante de mi abuela, una persona bastante mayor, y se lo llevaron en su propia camioneta”, narró Michelle Aguado de Souza, hija de Williams, en una entrevista telefónica con el Nuevo Herald.

Las aberrantes torturas comenzaron desde ese mismo día. “Le desprendieron sus riñones a punta de golpes, le guindaron por los pies y lo tuvieron como una piñata, golpeándole durante muchas horas. Le aplicaron descargas eléctricas, lo asfixiaron con Baigón [insecticida], que le rociaban en la cara, y también lo asfixiaban con bolsas plásticas”, relató Michelle, quien hoy vive fuera del país.

Sus verdugos también le realizaron profundas cortaduras en los piés, heridas que aún no han sanado del todo.

Las sesiones de tortura le dejaron graves secuelas. Hoy, el doctor está muy delicado de salud y corre grandes riesgos debido a que se le ha negado recibir atención médica desde que fue arrestado el 15 de enero del 2018, comentó su abogada, Mariana Ortega, en una entrevista telefónica desde Caracas.

Fue inicialmente acusado de terrorismo, pero su crimen fue otro: ser el desafortunado propietario de la vivienda que el policía rebelde Óscar Pérez escogió invadir para esconderse, agregó Ortega.

La muerte de un insurgente

Pérez, quien es hoy visto como un héroe por muchos venezolanos, fue ejecutado por el régimen de Maduro una vez que fue rodeado junto a sus hombres en dicha vivienda.

Acusado de terrorismo por el régimen, la mayor parte de la incursión del actor y también piloto se basó en redadas más mediáticas que militares, donde los uniformados asaltados por sorpresa, una vez desarmados, eran bien tratados y obligados a escuchar discursos denunciando la crueldad del régimen, escenas que luego eran transmitidas por las redes sociales.

Una vez rodeado, Pérez manifestó a los hombres del régimen que deseaba entregarse, pero éstos les dijeron que eso no era una posibilidad.

Óscar Pérez, el policía venezolano buscado tras atacar las sedes del Tribunal Supremo y el ministerio del Interior desde un helicóptero, grita que no disparen pues se van a entregar.

“[Pérez] me dijo que había sido el mismo mayor el que les anunció que no iban a tomar a nadie con vida. ‘No vamos a negociar; la orden es de matarte’, eso fue lo que le dijo”, relató una fuente que mantuvo contacto telefónico con el policía insurgente en sus últimas horas.

“Después se despidió y me dijo que tenía que despedirse porque necesitaba guardar batería y grabarlo todo”, agregó la fuente que habló bajo condición de anonimato.

Efectivamente, Pérez grabó gran parte del asalto y sus videos transmitidos por las redes sociales permitió a los venezolanos ver el ataque en tiempo real, que incluían múltiples ráfagas de ametralladoras contra la vivienda y en al menos una ocasión el disparo de un lanzacohetes.

No conocía a Pérez y mucho menos sabía que estaba allí

Mariana Ortega y Michelle Aguado de Souza sostienen que en realidad no existió ninguna relación entre el médico cirujano y Óscar Pérez más allá de que Williams Aguado era el dueño del chalet a medio construir, en el que el policía insurgente y su equipo de hombres fueron masacrados por agentes del régimen, que se rehusaron a detenerlos con vida.

“La verdad es que nosotros no sabemos cómo es que él termina en el chalet, ya que mi papá no lo conocía. Mi papá no tenía ningún tipo de vínculo con él, ni con ninguno de los que estaban allí”, dijo Michelle.

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El médico-cirujano venezolano, Williams Aguado, realizaba labores de servicio social antes de ser arrestado y torturado por agentes del régimen de Nicolás Maduro. Courtesy

De hecho, la familia llevaba tiempo sin poder acercarse a la propiedad a medio terminar, que con mucho sacrificio su padre estaba construyendo en la localidad de El Junquito, en las afueras de Caracas.

“Por los problemas económicos del país ya no habíamos podido seguir invirtiendo en su construcción y estaba relativamente abandonada”, dijo Michelle.

“Teníamos más de seis meses que no podíamos ir a visitarla o hacerle algún tipo de arreglo. Y en ocasiones anteriores ya habíamos tenido problemas porque había gente que quería ir a invadir la casa [para vivir allí]”, agregó.

El día que todo cambio

Williams Aguado, quien hoy está recluido en la penitenciaría militar de Ramo Verde, llevaba una vida normal hasta el día en que los agentes del DGCIM ingresaron a la fuerza en su apartamento en la urbanización de clase humilde capitalina de Caricuao.

Era la madrugada del 15 de enero del 2018, justo en el momento que agentes del régimen tenían rodeado al Pérez en el chalet, y Aguado no sabía ni entendía lo que estaba pasando.

Los hombres solo preguntaban por los dólares enviados por “el Imperio”, mientras golpeaban salvajemente al doctor, se relató en un informe elaborado por la defensa de Aguado, describiendo los eventos de esa madrugada.

También preguntaban quién era el dueño de la casa, y el doctor, que seguía sin entender mientras le pegaban, solo preguntaba, ¿de qué casa hablaban?

“Destrozaron todo el inmueble [el apartamento en Caricuao], robando todo lo que encontraron de valor, como prendas, una cocina nueva en su caja, equipos de sonido, decodificadores de DirecTV, comida, entre muchas cosas más. En medio de golpes y maltratos se llevan al doctor en su propia camioneta, sin orden de allanamiento, ni de captura, ni brindándole ningún tipo de información”, agregó el documento.

Los familiares del médico no fueron notificados de las razones por las cuales se llevaron al doctor, pero luego entraron en sospecha cuando vieron por las redes sociales el asalto al chalet en la masacre contra Pérez y su equipo.

¿Fusiles o tensiómetros?

Los golpes en el apartamento eran solo el preámbulo de lo que vendría después.

Ortega dijo que los agentes del régimen sometieron a su defendido a rondas de torturas extremas para obligarle a autoincriminarse pero hasta el día de hoy el médico cirujano se ha rehusado a declararse culpable, incluso cuando todos los cargos de terrorismo han sido descartados por falta de evidencia.

El régimen sólo insiste hoy en acusarle de “sustracción de efectos pertenecientes a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”, relacionado con fusiles que el régimen alega fueron encontrados en la vivienda del doctor.

“El se mantuvo de pie y siempre dijo que es inocente de todo lo que se le está acusando. Si el doctor hubiese sido responsable de algún hecho delictivo, no se hubiera […] podido haber logrado desestimar los delitos tan graves como son traición a la patria y el delito de una rebelión militar”.

El doctor no tenía armas en su casa, lo único que pudieron haber encontrado, si acaso, eran medicinas, si acaso un estetoscopio o un tensiómetro, expresó Ortega.

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