Venezuela

Migrantes venezolanos se llevan a sus padres al extranjero porque no pueden mantenerlos en su país

Venezolanos llevan a sus padres a vivir con ellos en otros países

Miles de venezolanos que han huido de su país en años recientes para buscar trabajo y enviar dinero a sus familiares ahora optan por sacarlos del país porque la calidad de vida sigue deteriorándose.
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Miles de venezolanos que han huido de su país en años recientes para buscar trabajo y enviar dinero a sus familiares ahora optan por sacarlos del país porque la calidad de vida sigue deteriorándose.

El venezolano Manuel González, de 24 años y graduado de análisis de laboratorio, había imaginado un momento especial cuando viajó el año pasado de su casa en Colombia para darle una sorpresa a su mamá en Maracaibo, en la zona occidental de su país natal.

Planeaba abrazarla y gritarle ‘¡te quiero’ tan fuerte como pudiera. Pero cuando finalmente la vio después de un año de ausencia, quedó paralizado. Olivia, de apenas 50 años y antigua secretaria, había perdido tanto peso que la piel de la cara y el cuerpo era casi transparente, y tenía los huesos a flor de piel.

A pesar de los 600,000 pesos colombianos (unos 188 dólares) que González le enviaba mensualmente desde Colombia para ayudar a pagar la comida, el cuerpo demacrado de su madre era prueba de que había poco que comprar para comer.

“No le grité que la quería. Me grité a mí mismo, me dije que era hora llevarme a mi mamá a Colombia conmigo”, dijo González.

Olivia vive ahora con su hijo en Bogotá, a casi mil kilómetros de su Maracaibo. Desde que llegó en marzo, ha recuperado algo de peso.

“Ella era una carga financiera cuando estaba en Venezuela. Ahora me ahorro 60% del dinero que le enviaba para vivir en Venezuela, y me siento más aliviado emocional y económicamente”, dijo González, quien trabaja en un centro de llamadas para una telefónica local y gana el equivalente a 700 dólares mensuales.

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Olivia González (derecha) se mudó de Maracaibo, Venezuela, a Bogotá, Colombia, para vivir con su hijo Manuel. Ahora come lo necesario y está más saludable.

Al igual que González, miles de migrantes venezolanos que huyeron de su país en los últimos años en busca de trabajo y para enviar remesas a su familia ahora optan por llevárselos a vivir con ellos porque la calidad de vida en Venezuela sigue deteriorándose.

Los de la tercera edad también emigran

La abrumada economía venezolana es la causa de un éxodo cada vez mayor de venezolanos de la tercera edad, que hasta ahora se habían mostrado reacios a marcharse.

La hiperinflación está por las nubles. La Asamblea Nacional, controlada por la oposición, calculó en 815,194% la inflación correspondiente a mayo de 2018 a mayo de 2019.

El precio de los alimentos, las medicinas y las demás necesidades básicas es extremadamente elevado. En un país donde el salario mensual mínimo en este momento es el equivalente a 5 dólares, el costo de un kilogramo (2.2 libras) de arroz o harina se lleva una cuarta parte de los ingresos promedio. Y una caja de 30 píldoras del analgésico acetaminofeno puede llegar a costar casi 10 dólares.

Los venezolanos que viven en otros países dicen que es más barato sacar a sus padres del país que tratan de mantenerlos con remesas.

Hace solamente tres años, incluso con los problemas económicos y políticos, 50 dólares al mes era suficiente para comprar alimentos y pagar los llamados lujos, como ir al cine o comer afuera. Pero eso se acabó.

Isabel Leal, ingeniera graduada de la Universidad del Zulia y quien se marchó de Venezuela hace cinco años, envía todos los meses una caja con alimentos y artículos básicos a casa de su madre, en la región occidental del país.

Leal, quien ahora vive en Boca Raton, Florida, dijo que es más barato comprar y enviar los artículos desde la Florida que enviarle dinero a su madre, quien sufre de cáncer del seno.

La mayoría son mucho más caros en Venezuela. “Si le mando 100 dólares, eso no dura dos días en Venezuela. La diferencia es enorme. Es absurdo” dijo Leal.

Asdrúbal Oliveros, un respetado economista, ha dicho públicamente que el costo de la vida en Venezuela —calculado en dólares— subió 554% entre diciembre de 2017 y abril de 2019.

“Hace no mucho tiempo, con unos pocos dólares se podían cubrir los gastos en Venezuela. Cualquiera que tuviera divisas vivía en un mundo de fantasía, pero eso cambió. En diciembre de 2017, una familia de cuatro personas en Venezuela necesitaba 110 dólares para cubrir sus gastos básicos. En abril de este año, la cifra aumentó a 720 dólares”, dijo Oliveros en un mensaje publicado recientemente en sus redes sociales.

La realidad aritmética, simple pero abrumadora, llevó a un productor de televisión a traer a su madre —abogada de unos sesenta y tantos años— a vivir con él en Connecticut. La señora entró a Estados Unidos con una visa de turista, se quedó y ahora está solicitando asilo.

Las remesas mensuales de $150, que empezó en enviar en 2015 para ayudar a su madre cuando estaba en Venezuela, subieron a $500 tres años después.

“Tomé la decisión de que se quedara con nosotros después que me di cuenta que iba a gastar más dinero manteniéndola en Venezuela”, dijo el productor, quien pidió no ser identificado por temor a que le rechacen el asilo a su mamá.

La decisión lógica

Sara Mouallen Silva, de 38 años, pensó que podría mantener a sus padres cuando se mudó de Venezuela al Líbano hace cinco años, y después a Panamá.

En casa de sus padres en Maracaibo había un pozo de agua y un generador eléctrico, para aliviar el colapso de los servicios básicos. Pero a medida que los precios aumentaron, lo mismo ocurrió con la ansiedad y la incertidumbre.

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Sara Mouallen Silva llevó a vivir con ella a su madre, Esther, de 75 años, a Panamá.

“Poco después de fallecer mi padre, traje a mi mamá a vivir a Panamá. Los gastos son prácticamente los mismos que mantenerla en Venezuela”, dijo Silva.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los venezolanos son uno de los mayores grupos de personas desplazados de sus países.

Se calcula que 4 millones de venezolanos han huido recientemente, según información del ACNUR y la OIM. Eso significa que 12% de los 30 millones de habitantes de Venezuela han salido del país, en lo fundamental a naciones vecinas, como Colombia, Perú, Brasil, Chile, Ecuador y Argentina, así como varios países caribeños y Estados Unidos.

Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida más reciente, que realizan anualmente profesores universitarios en Venezuela, aproximadamente 90% de ese éxodo masivo ha ocurrido desde 2015.

La encuesta concluyó que 88% de los migrantes venezolanos están en edad laboral, entre 15 y 59 años de edad.

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Emely Faneite (derecha) dice que su madre, Esmeiz Faneite, de 75 años, ya hubiera fallecido si se hubiera quedado en Venezuela. Courtesy

Para los padres mayores que deciden unirse a sus hijos en el extranjero, muchas veces es un asunto de vida o muerte, y muchos batallan por ajustarse a sus nuevas condiciones.

Esmeiz Faneite, de 75 años y quien se mudó a Miami el año pasado con su hija y su nieta, extraña mucho su país. Usa el teléfono móvil para mantenerse al tanto de lo que está sucediendo en Venezuela y sueña con un cambio político que le permita regresar.

Faneite, que mide unos cinco pies de estatura, bajó a 79 libras de peso durante sus últimos días en Venezuela. En el año que lleva en Miami ha subido 30 libras de peso y está recibiendo tratamiento médico para la neuralgia, que no pudo tratarse en Venezuela.

“Yo hubiera querido que mi mamá pasara sus últimos años en su país”, dijo la hija, Emely Faneite. “Las circunstancias nos llevaron a esto. Si se hubiera quedado en Venezuela, probablemente ya estuviera muerta”.

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