Venezuela

Guaidó entra a negociar con Maduro en Barbados en jugada de alto riesgo

Guaido- Confiar en la solución de mediación es ‘una trampa’

El líder de la oposición de Venezuela, Juan Guaido, dijo en julio 9, 2019 que sería un "error" confiar únicamente en un método para resolver la crisis en Venezuela.
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El líder de la oposición de Venezuela, Juan Guaido, dijo en julio 9, 2019 que sería un "error" confiar únicamente en un método para resolver la crisis en Venezuela.

Representantes del régimen de Nicolás Maduro y del presidente interino Juan Guaidó se reunirán esta semana en Barbados en unas negociaciones convocadas para buscar una solución política a la crisis del país.

Pero el encuentro, auspiciado por el gobierno noruego, es una jugada de alto riesgo para el presidente interino, quien ha dicho en repetidas ocasiones que la solución a la crisis pasa primero por la salida de Maduro del poder y luego por la realización de elecciones libres.

Aún cuando las conversaciones son respaldadas por facciones de la comunidad internacional, muchos venezolanos se mantienen escépticos sobre las probabilidades de éxito de las negociaciones, que el régimen de Maduro ha utilizado en el pasado para comprar tiempo y consolidar su poder.

“Cuando se menciona las negociaciones, el diálogo, la mediación — se usan términos que en la psiquis del venezolano son sinónimos de la traición, la complicidad...”, dijo el analista político Rubén Chirino, presidente de la encuestadora Meganalisis.

“Ellos (en la oposición) tendrían que sacar oro de esa reunión para tener contentos a los venezolanos”, agregó.

La oposición y el régimen de Maduro han sostenido al menos cuatro negociaciones que llegaron al conocimiento de la opinión pública desde el 2016, aún cuando también se han realizado otros encuentros en secreto.

La última ronda de conversaciones formales tomaron lugar en República Dominicana en el 2018, y esencialmente colapsaron luego que la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente convocara unas elecciones presidenciales, en las que Maduro se declaró ganador pero cuyos resultados fueron desconocidos por la comunidad internacional bajo sospecha de fraude.

En mayo, las partes sostuvieron nuevamente conversaciones exploratorias en Europa y otra reunión tenía previsto comenzar la semana pasada, pero Guaidó las suspendió en vista a noticias de que un capitan de la armada había muerto bajo tortura cuando se encontraba en custodia del régimen.

Guaidó dijo al hacer el anuncio de que reanudaría las conversaciones de que este encuentro es necesario para evitar mayores derramamientos de sangre.

El gobernante venezolano Nicolás Maduro acusó el 22 de enero de 2019 a Ecuador de llevar a cabo una persecución "nazi fascista" contra los venezolanos que viven en dicho país.

“No tenemos un tiempo ilimitado. Cada día que pasa la situación empeora”, Guaidó dijo en un comunicado. “La profunda crisis que vivimos ... resalta el sentido de urgencia que tenemos. La solución debe ser ahora”.

Durante una manifestación sostenida el viernes, Guaidó trató de dispersar los temores de que las negociaciones sean usadas por Maduro como una táctica dilatoria.

“¿Ustedes piensan que yo soy pendejo?” preguntó ante la multitud “¿Ustedes creen que vamos a ir a cualquier espacio a enfrentar la dictadura para que ganen tiempo? ¿Para que se burlen de nosotros? A cada espacio que vamos, es para enfrentarlos”.

Agregó que cualquier conversación estará centrada en obligar a Maduro a salir del poder para luego sostener elecciones justas y libres.

El lunes, el conocido periodista venezolano Nelson Bocaranda dijo que las fuerzas armadas venezolanas estaban presionando a favor de sostener nuevas elecciones en un plazo de nueve meses sin que Maduro fuese un candidato.

Sin citar fuentes, Bocaranda dijo que el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello y el gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez, podrían emerger como candidatos del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela.

Una fuente cercana a Guaidó que habló bajo condición de anonimato dijo que el régimen había acordado en teoría a participar en una nueva elección presidencial en la que Maduro no sería un candidato.

Agregó que además del gobernador de Miranda, el ministro de información Jorge Rodríguez es visto como un candidato.

Aún cuando las nuevas elecciones serían un gran paso, puede que no satisfagan a todo el mundo.

Chirino dijo que para que puedan realizarse elecciones libres en Venezuela, el Consejo Nacional Electoral tendría que ser totalmente reemplazado por otro organismo encabezado por rectores imparciales. Otros cambios estructurales también serían necesarios para garantizar que el sector público y los programas sociales del país no sean usados para manipular el resultado de las elecciones.

Elecciones sin esas garantías “no van a ser bien recibidos por nadie” y va a crear el espectro de otro boycott de la oposición que jugaría a favor del partido de gobierno, dijo.

Guaidó, 35, asumió la presidencia interina de Venezuela siendo el presidente de la Asamblea Nacional, en cumplimiento de la constitución del país luego que el poder legislativo declarara que Maduro usurpaba el poder.

Pese a contar con el respaldo de Washington y más de 50 otras naciones, Guaidó ejerce muy poco poder dentro de Venezuela, país controlado principalmente por la Fuerza Armada Nacional, cuyos generales siguen respaldando a Maduro.

Maduro, 57, alega que la votación del año pasado le da derecho a seguir gobernando hasta el 2025 y acusa a Guaidó de tomar ilegalmente el poder con ayuda de Washington.

El régimen de Maduro, no obstante, se encuentra bajo intensa presión. La semana pasada, La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas emitió un devastador informe sobre la situación en Venezuela, señalando que al menos 5,287 personas habían sido asesinadas en ejecuciones extrajudiciales perpetradas por fuerzas de seguridad del régimen.


Adicionalmente, el colapso económico del país y la derivada crisis humanitaria ha obligado a más de cinco millones de venezolanos a abandonar al país, y algunos informes advierten que el total podría superar los ocho millones para finales del 2020.

Pero Guaidó parece estar quedándose sin opciones. En abril, el presidente interino convocó un levantamiento militar que colapsó y la comunidad internacional, pese a las repetidas amenazas de Washington, no parece estar dispuesta a hacer uso de la opción militar para inclinar la balanza.

Aún así, la participación de Guaidó en negociaciones, después de insistir por meses en que Maduro debe abandonar el poder, podría acarrearle un costo político demasiado alto entre sus seguidores, dijo Chirino.

“Es como si Venezuela estuviera atrapada dentro de una máquina de pinball, siendo rebotada de un lado al otro y la oposición no parece tener una dirección clara”, dijo el analista. “Al final del día, eso permite a Maduro escoger la dirección”.

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