Venezuela

¿Podrá el béisbol venezolano escapar de las sofocantes sanciones contra Maduro?

Giuseppe Palmisano regresa a Venezuela desde Estados Unidos con algo más que una ilusión. El Presidente de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) vuelve a su tierra con un camino abierto y las herramientas legales para devolver la personalidad jurídica y natural a una de los circuitos más establecidos de la región.

Todavía falta para que la LVBP recupere su estatus de reconocimiento delante de las Grandes Ligas, pero al menos Palmisano ha dejado en claro dos cosas en su reciente visita: que la liga venezolana es una entidad que ahora no tiene ninguna relación de patrocinio con el régimen de Nicolás Maduro y que su desaparición sería un fracaso para el béisbol en general.

“Estoy muy ilusionado, porque creo que hemos dado a entender que actuamos con buena fe, con la verdad y que no debemos ser castigados’‘, comentó Palmisano. “Pero creo que vamos por buen camino y vuelvo con la fe de que todo se arreglará más temprano que tarde’‘.

El martes la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos (OFAC) emitió dos importantes resoluciones sobre las sanciones contra Maduro —una edición revisada de su Licencia General 34 A y otra nueva licencia— que, en esencia, autorizan que a toda persona con ciudadanía americana, residencia en este país o documentos válidos de inmigración pueda contratar sus servicios con empresas venezolanas, recibir salarios y pagar impuestos, siempre y cuando no estén asociados con el régimen de Caracas.

Las nuevas directrices de la OFAC abonarían el terreno para que las Mayores retornen a la relación de normalidad que se vieron afectadas en agosto, cuando la Administración del Presidente Donald Trump dictara que “todos los bienes e intereses en bienes del Gobierno de Venezuela que se encuentran en EEUU quedan bloqueados y no se pueden transferir, pagar, exportar, retirar o negociar con ellos de otra manera”.

En ese momento las Grandes Ligas cortaron sus lazos con la LVBP y prohibieron que todos sus peloteros afiliados tomaran parte en la temporada invernal de una liga que el 5 de noviembre comenzó su edición número 75, aunque de manera recortada con solo 42 encuentros.

“Lo que hemos visto en los documentos de OFAC son buenas noticias’‘, agregó Palmisano. “Hemos estado en visitando organismos del estado en Washington, explicándoles que somos una liga privada, que lleva 74 años funcionando, produciendo jugadores para Grandes Ligas. Y que 40,000 familias que dependen de ella de manera directa o indirecta’‘.

De acuerdo con Palmisano, la LVBP cortó toda relación de patrocinio con empresas estatales, como Petróleos de Venezuela (PDVSA) y el Banco Nacional de Desarrollo de Venezuela (Bandes), que aportaban una cifra de $9 millones.

De modo que el torneo arrancó con una reducción notable en su presupuesto —alrededor de un 40 por ciento— y de los peloteros importados por cada club que de ocho pasaron a seis que recibírán, igualmente, un salario mucho menor, entre cinco y siete mil dólares menos que en otras contiendas.

Pero el presidente actual del circuito, quien reemplazó en septiembre pasado a Juan José Ávila, quien renunció al cargo, estaba consciente de que su primera misión era rescatar la liga y salvarla a cualquier precio, porque había mucho en juego para una institución que es patrimonio e historia de la patria de Bolívar.

“Mi primera reunión con los propietarios de clubes fue para indicarles lo que debíamos hacer: separarnos del patrocinio del gobierno y aclararlo todo delante de las Grandes Ligas’‘, recordó el ejecutivo. “Por eso vine con la verdad, para decir quiénes somos y de donde venimos, para recuperar nuestro orden jurídico ante las Mayores y ocupar nuestro puesto junto con las ligas hermanas del Caribe’‘.

Si meses atrás todo lucía oscuro para la LVBP, ahora existe cierta esperanza, porque la OFAC abre un camino entre el bloqueo de la Administración Trump contra bienes y propiedades asociadas con el gobierno de Maduro y ofrece argumentos a las Mayores para actuar en consonancia.

Pero Palmisani está consciente que aún falta camino por recorrer y por eso le gustaría que se acelera el proceso de inserción de la liga en la familia de asociaciones con Grandes Ligas, pues se corre el peligro de que el espectáculo siga su descenso.

“Nosotros tememos que con el tiempo, si no recuperarnos estado natural ante la MLB, no vamos a tener un beisbol vistoso, que nuestro patrocinio privado desaparezca y el público deje de ir los estadios y no podamos ayudar a estos jóvenes para prepararse y jugar al beisbol profesional’‘, recalcó Palmisano. “Tenemos la responsabilidad de generar las herramientas para que el talento pueda surgir’‘.

Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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