Venezuela

Sin divisas y sin diplomas, la realidad de los estudiantes venezolanos en España

Estudiantes venezolanos protestan frente al Arc de Triomf de Barcelona, el 12 de abril del 2015.
Estudiantes venezolanos protestan frente al Arc de Triomf de Barcelona, el 12 de abril del 2015. EVE

Unos 3,500 euros separan a Andrea De Sousa de su diploma de posgrado en Derechos Humanos de la Universidad de Alcalá, en España.

A pesar de no recibir divisas de parte del gobierno venezolano desde octubre del 2014, esta estudiante de 24 años se las ha arreglado para poder cursar todas sus materias de manera satisfactoria gracias en parte a la bondad de directivos de la institución educativa que extendieron su plazo de pago. Pero hasta esa bondad tiene un límite.

“Yo cumplí, yo estudié, yo tengo una nota sobresaliente pero es como que no existiera porque hasta que no pague no voy a ver el resultado de mi trabajo,” dijo De Sousa.

Un año después de que el gobierno venezolano emitiera una negativa masiva de divisas a miles de estudiantes en el exterior, la gran mayoría continúan siendo denegados la liquidación cambiaria.

Muchos han abandonado los estudios y trabajan de manera ilegal para poder subsistir, a la espera de una respuesta que les dé esperanzas para reactivar sus estudios el próximo semestre.

Aquellos que sí han podido completar sus cursos gracias a extensiones de pago otorgadas por sus universidades enfrentan nuevos retos: las instituciones se rehúsan entregarles sus títulos hasta que no abonen las matrículas en su totalidad.

25,000 estudiantes venezolanos en el exterior

12,000 no reciben divisas desde hace meses

“Las normativas en España son claras en eso, si el estudiante adeuda no se emitirá certificación de sus estudios”, dijo Henrry Narveiz Sosa, coordinador general en España del grupo Estudiantes Venezolanos en el Exterior (EVE).

Según datos de EVE, unos 4,000 venezolanos cursan actualmente estudios universitarios en España. De ellos, aproximadamente la mitad depende del visto bueno del Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex) para poder convertir sus propios bienes a dólares o euros, y así costear el precio de su formación universitaria.

Según lo establece el Cencoex, el otorgamiento de divisas está sujeto a la disponibilidad del Banco Central de Venezuela.

Los mermados ingresos por la caída de los precios del petróleo, sumado a una crisis económica marcada por una inflación del 160% para finales del 2015 (de acuerdo al Fondo Monetario Internacional), ha hecho que el BCV baje sus persianas ante los pedidos de quienes completan una educación en el exterior.

El Cencoex debería aprobarle a cada estudiante antes del comienzo del semestre escolar dos cantidades de dinero: el costo de la matrícula, y una mesada para gastos de comida y vivienda.

Yo cumplí, yo estudié, yo tengo una nota sobresaliente pero es como que no existiera porque hasta que no pague no voy a ver el resultado de mi trabajo

Andrea De Sousa, estudiante venezolana en Alcalá de Henares

Tras recibir la información necesaria, las autoridades venezolanas convierten los bolívares de los estudiantes a dólares o euros y transfieren la suma para cubrir el costo de las clases directamente a la universidad.

En el caso de gastos de manutención, Cencoex debería aprobarle a cada estudiante unos $3,900 por un periodo de tres meses. En teoría, el proceso entero de aprobación debería tomar unos 15 días.

Pero Sosa dice que en la mayoría de los casos toma meses hasta recibir una respuesta y al final la mayoría son denegados; ¿Los motivos? El gobierno argumenta que el semestre escolar al que los estudiantes aplicaron ya culminó, o que la carrera escogida no es una de las “áreas y subáreas de formación determinadas como prioritarias para la Nación”.

“Ellos [los estudiantes] hicieron sus solicitudes en el tiempo debido, pero les envían notificaciones diciendo que no se lo van a aceptar porque ya terminó el periodo académico”, explicó Sosa.

Debido a la crisis económica y a los estrictos controles de cambio, el dólar en el llamado “mercado negro” está fluctuando alrededor de los 700 bolívares por dólar. Esto limita seriamente las opciones de los estudiantes y sus padres que deben conseguir la moneda extranjera por vías oficiales.

Los mermados ingresos por la caída de los precios del petróleo, sumado a una crisis económica marcada por una inflación del 160% para finales del 2015 ha hecho que el BCV baje sus persianas ante los pedidos

Leonardo Hernández es otro de los afectados. Él llegó a Cataluña en octubre del 2014 para completar un máster en Patrimonio Artístico y Cooperación Cultural en una universidad de Tarragona. Un mes más tarde, su solicitud fue denegada por el Cencoex.

Hernández dijo que acaba de concluir sus materias con un reconocimiento de excelencia académica, pero hasta que no cancele su deuda con la universidad no podrá recibir su título o comenzar un doctorado.

“Imagínate el nivel de frustración que tengo, esta situación se ha sostenido por meses”, dijo Hernández. “Esto causa una cantidad de angustia, de dolores personales”.

A nivel mundial, EVE estima que unos 25,000 venezolanos estudian en el extranjero. Un mapa interactivo de el Nuevo Herald muestra que los estudiantes pasando penurias por las negativas se encuentran en todas partes del mundo: desde Alaska, hasta Noruega, República Checa y Australia.

Se calcula que 10,000 intentan formarse académicamente en Estados Unidos, cerca de 4,000 de ellos en la Florida.

La desesperación llevó a De Sousa a crear una petición en Internet para exigirles una respuesta a la Defensoría del Pueblo de Venezuela, al Banco Central de Venezuela, y al Cencoex.

A pesar de haber recolectado más de 1,000 firmas, no ha recibido ninguna solución.

“Me siento como una venezolana más”, dijo. “Todos vivimos en nuestro propio entorno alguna injusticia, y de manos atadas”.

Siga a Sergio Cándido en Twitter: @sncandido

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios