Descrito como lo máximo que el chavismo estaría dispuesto a aceptar, una victoria por escaso margen de la oposición en las elecciones parlamentarias del domingo catapultaría a Venezuela a una nueva era de incertidumbre. La Asamblea Nacional sería un muro de contención para el gobernante Nicolás Maduro, pero no una fuerza que pudiese amenazar realmente su permanencia en el poder.
La oposición en realidad tiene los votos suficientes para alcanzar un gran triunfo electoral, con las encuestas señalando que la popularidad del régimen está por debajo del 20 por ciento y que sus adversarios cuentan con suficiente respaldo para sacar más de 100 diputados, que les daría una mayoría de tres quintas partes, y que incluso estarían en el umbral de alcanzar la mayoría de dos terceras partes de más de 111 diputados.
Una victoria de esas proporciones en la Asamblea Nacional de 167 escaños podría realmente propiciar un cambio en Venezuela, dándole a las fuerzas democráticas del país las herramientas para comenzar a desmontar el férreo control que el chavismo tiene sobre el resto de los poderes del Estado, incluyendo al Tribunal Supremo de Justicia y al Consejo Nacional Electoral.
Pero la mayoría de los expertos consultados para la presente serie sobre las elecciones venezolanas dijeron que precisamente esa es la razón por la cual el régimen utilizaría todas sus herramientas de fraude y de ventajismo para evitar que la oposición obtenga las legalmente importantes mayorías de dos tercios, o de tres quintas partes, de la Asamblea Nacional, en caso de que no lograra amañar los resultados hasta el extremo de declararse ganador de los comicios.
Pero el escenario de una victoria marginal de la oposición solo empeoraría las cosas, dijo el encuestador Jesús Seguías, presidente de la firma Datin Corp.
“Solo a través de la mayoría absoluta [de dos terceras partes] es que se le puede garantizar a los venezolanos que se va a poder emprender un cambio a partir del 7 de diciembre”, dijo Seguías, quien aseveró que una victoria de esa magnitud de la oposición no luce fácil en vista de los mecanismos de fraude del chavismo.
La oposición obtendría la mayoría simple –la mitad más uno– al conseguir 84 diputados, y eso le permitiría designar a la junta directiva de la Asamblea, que tomaría posesión el 5 de enero
“Conseguir una mayoría simple trancaría más el juego, generando una gran frustración”, sentenció.
La oposición obtendría la mayoría simple –la mitad más uno– al conseguir 84 diputados, y eso le permitiría designar a la junta directiva de la Asamblea, que tomaría posesión el 5 de enero.
Menos poder para Cabello
Particularmente afectado se vería el actual presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, quien deriva parte de su poder del control que ejerce sobre el poder legislativo.
También obligaría al régimen a modificar la manera en que venía administrando las arcas del Estado, dijo Oswaldo Ramírez, presidente de la firma ORC Consultores.
“Si [el régimen] deja de ser la mayoría, pierde la capacidad de seguir manteniendo un gasto fiscal desordenado, ya no contaría con la aprobación de los créditos adicionales, que ha sido el colchón que le ha permitido al chavismo poder manejar el país como si fuese una bodega”, señaló Ramírez.
Esa situación podría ser problemática para el régimen, particularmente ante los serios problemas económicos que enfrenta el país, pero deja en manos del chavismo el control que actualmente ejerce sobre el resto de los poderes que operan en Venezuela.
En cuanto a los agudos problemas que enfrentan los venezolanos –con la escasez de productos llegando a niveles sin precedentes, y un alto índice de criminalidad que convierte al país sudamericano en uno de los más peligrosos del mundo– es muy poco lo que una mayoría opositora en la Asamblea Nacional puede hacer, correspondiendo esas tareas al poder ejecutivo.
La constitución establece que los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, así como el fiscal general, el contralor general puedan ser designados por la Asamblea Nacional con una mayoría simple, pero los funcionarios que actualmente desempeñan estos cargos no pueden ser destituidos con esa proporción de votos.
La oposición obtendría mayor poder, de obtener tres quintos de los escaños, o una mayoría calificada de 100 diputados, que permitiría aprobar un voto de censura del vicepresidente y los ministros, lo que implicaría su destitución.
Y una mayoría de 111 diputados le daría la facultad de destituir a los magistrados, en el caso de que cometieran faltas graves que fueran calificadas previamente por el Poder Ciudadano (integrado por el fiscal, el defensor del pueblo y el contralor).
Ante los prospectos de que la oposición solo consiga una mayoría simple en la elección, Seguías advirtió que los venezolanos podría terminar siendo afectados por un mayor grado de incertidumbre a partir de los comicios del 6 de diciembre.
“Salvo que se produzca una votación masiva contra el chavismo, la elección parlamentaria no va a aportar más tranquilidad al sistema”, comentó, al emitir una crítica contra los esfuerzos de la oposición de vender los comicios como una panacea, la gran solución a los problemas políticos del país.
“Lo que se necesita en Venezuela es desmontar todo el aparato chavista. Todo el aparato que no permite al país avanzar, y eso no podrá lograrse con una mayoría simple”, comentó.
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