Mundo

'Bienvenidos al infierno', protestas ensombrecen la cumbre G20

Convertidas en un campo de batalla con miles de manifestantes, las calles de Hamburgo el jueves estuvieron tomadas por policías y equipos antimotines.
Convertidas en un campo de batalla con miles de manifestantes, las calles de Hamburgo el jueves estuvieron tomadas por policías y equipos antimotines. AFP/Getty Images

La policía dispersó el jueves con gases y cañones de agua a miles de manifestantes que salieron a las calles de Hamburgo, donde el viernes arranca la cumbre del G20 con el esperado primer cara a cara entre Donald Trump y Vladimir Putin.

La policía decidió cargar contra la marcha de más de 10,000 personas, muchos vestidas de negro y con pasamontañas, que lanzaron piedras, botellas y petardos contra los agentes.

Convocada con el lema “Welcome to Hell” (“Bienvenidos al infierno”) fue detenida por la policía cuando intentaba acercarse al centro de convenciones donde se celebra la Cumbre.

El presidente Donald Trump había aterrizado a media tarde a esta ciudad del norte de Alemania, donde el viernes y el sábado se reúnen los miembros del G20 (19 países más la Unión Europea), un foro internacional de las principales economías industrializadas y emergentes.


Trump venía de Polonia, donde reiteró su apoyo a la OTAN y advirtió que está en juego “nuestra civilización” occidental.

En la víspera de su primer encuentro con el presidente ruso Vladimir Putin, Trump llamó el jueves a Moscú a dejar de fomentar la agitación en el mundo. Pero se abstuvo de condenar a Rusia por interferir en las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Alentado por una muchedumbre de polacos coreando su nombre en Varsovia, Trump trató de mostrar que no estaba ignorando las acciones rusas que han generado consternación global, especialmente en naciones vecinas en Europa central y oriental. Advirtió que los intereses de Occidente estaban siendo presionados por “propaganda, delitos financieros y guerra cibernética”, obligando a la OTAN a adaptar su estrategia.


“Llamamos a Rusia a cesar sus actividades de desestabilización en Ucrania y otras partes, y su apoyo a regímenes hostiles, incluyendo Siria e Irán, y sumarse a la comunidad de naciones responsables en nuestra lucha contra enemigos comunes y en defensa de la civilización”, dijo Trump en un discurso en la Plaza Krasinski en la capital polaca.

Fue una crítica que al parecer no abarcaba las acciones de Rusia el año pasado durante la campaña electoral. En una conferencia de prensa antes del discurso, Trump cuestionó la veracidad de reportes de la inteligencia estadounidense sobre interferencia extranjera en las elecciones presidenciales, argumentado que Rusia no era el único país que pudo haber interferido.

“Nadie lo sabe con certeza”, dijo Trump.

Moscú no ve con buenos ojos la expansión de la Alianza Atlántica hasta sus fronteras.


El encuentro con su par ruso será clave en la evolución de los conflictos de Ucrania y Siria.

“La segunda visita a Europa se puede resumir en una palabra: Putin”, afirma Derek Chollet, un analista del German Marshall Fund of the United States, que asegura que a ambos líderes no les gusta perder y “se sienten más cómodos con la intimidación”.

Trump inició su gira europea en Polonia, un país amigo cuyos dirigentes conservadores comparten muchas de sus ideas.


Una primera etapa fácil antes del G20, donde Trump podría quedar aislado frente a sus pares en cuestiones globales clave como el clima o el libre comercio.

“Naturalmente no vamos a esconder nuestras diferencias, al contrario, vamos a llamarlas por su nombre porque hay divergencias de opinión en algunas cuestiones esenciales”, dijo este jueves la canciller alemana Angel Merkel, anfitriona del encuentro.

El clima es uno de los grandes desacuerdos de numerosos países con la nueva administración de Washington, sobre todo desde que Trump decidió abandonar el histórico acuerdo de París contra el cambio climático porque los considera nocivo para su economía.


Tampoco gustan, sobre todo en Europa, sus posiciones proteccionistas.

En la mesa de la cumbre estará también la cuestión norcoreana, agravada por el lanzamiento el martes por el régimen comunista de Pyongyang de un misil intercontinental capaz, según los expertos estadounidenses, de alcanzar Alaska.

“Llamo a todas las naciones a afrontar esta amenaza global y a demostrar públicamente a Corea del Norte que hay consecuencias a su muy, muy mal comportamiento”, dijo Trump en Varsovia, asegurando que estudia medidas “bastante duras”.

En Hamburgo los líderes mundiales tendrán que lidiar además con un ambiente eléctrico.

La manifestación del jueves, en la que se lanzaron piedras, botellas y petardos contra la policía, fue convocada por la autodenominada “alianza autónoma y anticapitalista” y es sólo la primera de las previstas en la ciudad coincidiendo con el G20.

La marcha la encabezaba una gran pancarta que pedía “pulverizar” el G20 (“Smash G20”). El sábado está prevista otra gran manifestación convocada por grupos de extrema izquierda.

Las autoridades han desplegado en Hamburgo cerca de 20.000 policías venidos de toda Alemania como medida antiterrorista y para evitar la violencia de las cerca de 30 marchas convocadas.

  Comentarios