Un premio Gordo de lotería de Navidad muy repartido en toda España
El número del Gordo de la lotería española de Navidad (3,347), el premio principal de este famoso sorteo, tocó en incontables localidades del norte, sur, este y oeste del país para cumplir con el tópico de “muy repartido”, si bien la mayor parte cayó en la provincia de Vizcaya y las ciudades de Huesca y Cuenca.
En esta ocasión se distribuyeron 2,380 millones de euros en premios (unos $2,700 millones) en tres premios grandes y decenas de otros menores conocidos como “pedreas”.
Como todos los 22 de diciembre, varios alumnos del colegio San Ildefonso de Madrid cantaron uno a uno todos los premios, a veces con lágrimas de emoción, una tradición que comenzó en 1812.
En el sorteo entraron 100,000 números, distribuidos en 170 millones de boletos, llamados “décimos”. En el caso del Gordo, el premio es de 400,000 euros (unos $455,000) por cada uno de ellos.
No obstante, los premios soportan una retención fiscal del 20 por ciento a partir de los 10,000 euros.
Este año, las ventas del sorteo de Navidad aumentaron un 2.13 por ciento respecto a 2017, hasta 2,819 millones de euros, informó el sábado el organismo oficial Loterías y Apuestas del Estado.
El premio Gordo se hizo el remolón, pues tardó en salir más de tres horas desde que comenzó el sorteo, lo que incrementó la expectación de quienes lo veían en directo en el Teatro Real de Madrid y de los millones de personas que lo seguían por televisión, radio y redes sociales.
Por segundo año consecutivo cantó el premio la niña de San Ildefonso Aya ben Hamdouch (10 años), junto con su compañera Carla García (11). Con sencillez e inocencia, Aya dijo que lo celebrarían en un establecimiento de hamburguesas.
Mucho antes que el Gordo había salido el segundo premio, el madrugador 21,015, solo 12 minutos después de comenzado el sorteo. Y más perezoso fue el tercero, el 4,211, casi al final.
En los últimos años pocas veces ha estado el Gordo tan compartido, aunque el mayor “pellizco” se lo llevaron las localidades de Bilbao y Guernica (Vizcaya, norte), Huesca (noreste) y Cuenca (centro), donde se habían vendido boletos premiados con 120 millones de euros en cada una de ellas.
En Guernica, la mayor parte del Gordo fue distribuido por la taberna Alboka, un popular establecimiento de comida tradicional.
Igual cantidad repartieron los ex alumnos del colegio San Viator de Huesca, y otros 88 millones fueron a parar a los clientes de un centro comercial de Cuenca.
Como curiosidad, el Gordo también tocó en esta ocasión en Ávila (centro), Zamora (oeste) y Tarragona (noreste), que por primera vez recibieron el premio Gordo de Navidad.
El segundo premio de esta lotería (125,000 euros por boleto) estuvo concentrado en un puñado de poblaciones. El alcalde de Almansa (provincia de Albacete, sureste), Javier Sánchez Roselló, se mostró inmensamente alegre por los 160 millones de euros repartidos en esta localidad, una cantidad que es ocho veces mayor que el presupuesto municipal.
Y el tercero premio (50,000 euros por décimo) también estuvo repartido, pero los más afortunadas fueron Miranda de Ebro (provincia de Burgos, norte), Tudela (Navarra, norte) y Viver (Castellón, este).
La jornada estuvo cuajada de anécdotas, como la del Orfeón de Miranda de Ebro, que vendió una gran cantidad de participaciones del tercer premio y supo que había tocado cuando estaba cantando en una boda.
Nervios, ilusión, esperanza y otras emociones se apoderaron de los asistentes al sorteo, ansiosos de saber si la suerte se fijaría en ellos por fin para pagar deudas, dejar atrás las penurias del desempleo o vivir un poco mejor. En cualquier caso, siempre les queda el consuelo de decir que lo que importa de verdad es la salud.
La tradición de comprar lotería de Navidad se ha extendido también a los inmigrantes que viven en España y la venta de boletos ha llegado a otros países europeos e iberoamericanos debido a la fama del sorteo.