Séptimo Día

Muchos oficiales bajo Saddam ahora son líderes de Estado Islámico

/

AP

A medida que combatientes del Estado Islámico siguen ocupando territorio, el grupo ha construido discretamente una efectiva estructura de administración de, sobre todo, iraquíes maduros, incluidos muchos oficiales militares bajo Saddam Hussein, supervisando departamentos de finanzas, armas, gobierno local, operaciones militares y reclutamiento.

En la cima de la organización también conocida como ISIS está el líder autoproclamado de todos los musulmanes, Abu Bakr al Bagdadi, algo similar a un radical director ejecutivo, quien eligió personalmente a muchos de sus subalternos de entre los hombres que conoció mientras fue prisionero bajo custodia estadounidense, en el centro para detenidos del campo Bucca.

El tenía preferencia por los hombres militares, así que su equipo de liderazgo incluye a muchos oficiales de las fuerzas armadas de Saddam, desbandadas hace largo tiempo.

Entre ellos hay ex oficiales iraquíes como Fadel al Hayali, el máximo subjefe interino de Irak, quien sirvió alguna vez a Saddam como teniente coronel, y Adnan al Sweidawi, ex teniente coronel que actualmente dirige el consejo militar del grupo.

El linaje de su liderazgo, delineado por un experto iraquí y oficiales de inteligencia estadounidense que han visto cómo el ejército iraquí decomisaba documentos de Estado Islámico, contribuye a explicar sus éxitos en el campo de batalla: sus líderes mejoraron la tradicional destreza militar con técnicas terroristas, refinadas a través de años de combatir a tropas estadounidenses, al tiempo que también tenían profundo conocimiento y contactos locales.

Estado Islámico es en efecto un híbrido de terroristas y un ejército.

“Estas son las academias de las que estos hombres se graduaron para convertirse en lo que son actualmente”, dijo el experto, un investigador iraquí de nombre Hisham Alhashimi.

Mientras tanto, un ex combatiente del grupo terrorista, dijo el jueves a CNN que, “la meta principal de Estado Islámico y lo que les dicen a sus nuevos miembros, es establecer un estado islámico que abarque al mundo árabe’’, dijo el hombre en Turquía. “Y después de eso, irán a otros países’’.

Justo hace dos semanas el hombre, cuyo nombre no se divulgó, se hallaba en Raqqa, baluarte de ISIS en el norte de Siria, declaró a CNN. Como muchas ciudades de Irak y de Siria, Raqqa finalmente fue arrasada por militantes de ISIS que no muestran misericordia para quienes no sigan su línea dura.

Las crucifixiones y otras ejecuciones públicas ocurren virtualmente a diario. Las mujeres que no están completamente cubiertas son azotadas con alarmante frecuencia.

El ex insurgente, un veinteañero, declaró a la cadena de TV que desertó de Estado Islámico (ISIS) hace dos semanas debido a que dijo que el grupo “está propagando la injusticia en nombre de la justicia’’.

Aún está de acuerdo con la ideología del grupo, que está obligando a la gente a admitir sus creencias en la vida diaria, incluyendo la educación.

"Se prohíbe la filosofía, la cancelaron por considerarla un tipo de blasfemia’’, dijo a CNN. Muchas disciplinas han sido canceladas, como la música o hasta los deportes. Todas han sido eliminadas del currículo escolar’’.

Mientras tanto, en medio de la ola de terror de ISIS, persiste un creciente número de extranjeros que se unen al grupo terrorista.

Estado Islámico estalló en la conciencia global en junio, cuando sus combatientes tomaron Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, después de entrar a Irak desde su base en Siria. El ejército iraquí se desvaneció, y Al Bagdadi declaró un califato, o estado islámico, que borró fronteras e impuso un dominio similar al del Talibán sobre un gran tramo de territorio.

No a todos les sorprendió el éxito del grupo.

“Estos tipos conocen el negocio del terrorismo de cabo a rabo, y ellos son los que sobrevivieron a agresivas campañas de contraterrorismo durante el repunte”, dijo un oficial de inteligencia de Estados Unidos, refiriéndose al aumento de tropas estadounidenses en Irak en el 2007. “Ellos no sobrevivieron siendo incompetentes”. Este oficial pidió anonimato, debido a la delicada naturaleza de la información.

El grupo también ha recibido apoyo de otros grupos armados de sunitas y ex miembros del Partido Baaz —que se fundó como un movimiento secular —, enojados a causa de su estatus perdido.

“En el juego del terrorismo, estos tipos están al centro de una tormenta casi perfecta de factores”, dijo el oficial estadounidense.

Entre los subalternos de Al Bagdadí están 12 ‘walis’, o gobernantes locales; un gabinete de guerra de tres hombres; y ocho más que manejan departamentos como finanzas, prisioneros y reclutamiento.

Sus operaciones son llevadas a cabo por una red de comandantes regionales que tienen a sus propios subordinados y cierto grado de autonomía, pero ellos han fijado “horarios para entregas” cuando abren una red compartida para coordinar.

Por ejemplo, el Estado Islámico respondió a ataques aéreos de Estados Unidos sobre sus posiciones en Irak distribuyendo un video, producido profesionalmente la semana pasada, de la decapitación del periodista estadounidense James Foley a más de 320 kilómetros de distancia.

Estado Islámico es la presente encarnación de Al Qaida en Irak, el grupo insurgente que combatió a fuerzas estadounidenses bajo el liderazgo de Abu Musab Al-Zarqaui antes de su muerte en el 2006. Buena parte de lo que se sabe sobre la estructura actual del grupo viene de documentos capturados por servicios de seguridad de Irak.

Los últimos dos líderes del consejo militar de Estado Islámico fueron ex oficiales militares de Irak: un coronel y un capitán. Ambos ya fueron muertos; y son seguidos por un ex teniente coronel, Adnan al Sweidawi, quien tiene alrededor de 50 años.

Ahmed Al Dulami, el gobernador de la provincia de Ambar, que ahora es controlada en su mayoría por Estado Islámico, dijo que los tres hombres se habían graduado de la misma academia militar.

Al Dulami dijo que él había enseñado a uno de ellos, Adnan Nijim, quien se graduó en 1993 para convertirse en oficial de infantería.

“Nunca se aclaró que él resultaría de esa manera”, dijo Al Dulami. “Era de una familia sencilla, con alto sentido de la moral, pero todos sus hermanos siguieron esa dirección”, volviéndose yihadistas.

Después de la invasión de Irak encabezada por Estados Unidos en el 2003, Nijim se unió a Al Qaida en Irak y fue detenido por fuerzas estadounidenses en 2005, contó Al Dulaimi.

“Todos estos tipos se pusieron religiosos después del 2003”, destacó Al Dulaimi. “Seguramente, ISIS se beneficia de su experiencia”, agregó, usando un acrónimo del Estado Islámico.

Otros ex altos oficiales militares también han peleado por el Estado Islámico.

El principal subalterno de Al Bagdadi en Siria, Samir al Jlifawi, era coronel. Fue muerto en Siria por otros insurgentes.

Derek Harvey, ex oficial de inteligencia del Ejército estadounidense y especialista en Irak que actualmente dirige la Iniciativa Global de Sociedad Civil y Conflicto de la Universidad del Sur de Florida, dijo que ex oficiales también tenían relaciones profesionales, personales y tribales que habían reforzado la coalición del Estado Islámico.

La campaña del grupo por liberar a cientos de militantes de prisiones iraquíes fue ejecutada con personas que eran leales al Partido Baaz. Entre ellos estaban oficiales de inteligencia y soldados de la Guardia Republicana de Saddam.

Hassan Abu Hanieh, experto jordano en grupos islamistas, dijo que si bien Al Bagdadí había dependido en su mayoría de iraquíes, había dejado áreas como la guía religiosa, reclutamiento y producción de medios a extranjeros.

Muchos de ellos, como el jefe del departamento de medios del Estado Islámico, son sauditas. Esto es, cuando menos en parte, para hacer que el grupo parezca “globalizado”, dijo Abu Hanieh. “Ellos quieren apelar a yihadistas internacionales para que ellos vengan y se unan a la batalla”.

Algunas personas que no son iraquíes han saltado a la prominencia. El jefe de portavoces de Al Bagdadi es sirio. Además, un grupo de combatientes extranjeros es encabezado por una persona de origen checheno que se hace llamar Omar al Shishani.

Michael Knights, analista iraquí por el Instituto Washington de Política hacia Oriente Próximo, dijo que no causaba sorpresa alguna que tantos oficiales del a era de Saddam se hubieran unido al Estado Islámico. La inconformidad en las filas militares era generalizada cerca del final de su dominio, al tiempo que movimientos islamistas de tipo clandestino estaban cobrando fortaleza, incluso dentro de las fuerzas armadas, destacó.

Cambios políticos después de la invasión estadounidense aceleraron su ascenso. Miembros del Partido Baaz de Saddam Hussein fueron desterrados de puestos gubernamentales, en tanto el predominio político de la mayoría chiita de Irak hizo que muchos sunitas se sintieran privados de derechos.

“Después del 2003, ¿qué tenían que hacer estos tipos sino volverse más radicales?” dijo Knights.

Para aquellos que habían servido en el ejército de Saddam, secular a ultranza, esa transformación se completó para el momento que se unieron al Estado Islámico. “No hay una sola persona en el estado de Bagdadi que no sea creyente”, dijo Alhashimi.

  Comentarios