Séptimo Día

Conocido poeta discute el embargo y las bodas gay

Cubierta del nuevo libro de Richard Blanco, “El príncipe de Los Cocuyos (The Prince of Cocuyos): Una niñez en Miami’’.
Cubierta del nuevo libro de Richard Blanco, “El príncipe de Los Cocuyos (The Prince of Cocuyos): Una niñez en Miami’’. Cortesía

Este mes se cumplen dos años de que Richard Blanco —concebido en Cuba, nacido en España y criado y educado en Miami— hiciera historia como el primer inmigrante, primer surfloridano, primer hispano y primer poeta inaugural abiertamente gay tras ser escogido por el presidente Barack Obama para escribir y leerle al país un poema que resumiera su segundo mandato.

El emocionante poema de Blanco One Today epitomiza el tema universal en su trabajo: nuestra lucha para hallar un sentido de lugar, de uno mismo y de identidad. El poema hizo que el graduado de Ingeniería de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) traspasara el tranquilo mundo de la poesía y se convirtiera en una celebridad.

Ahora con 46 años, Blanco aborda el mismo tema de una forma más amplia en su libro de memorias recientemente publicado, The Prince of los Cocuyos: A Miami Childhood (Ecco, $25.95).

Blanco fue hace poco entrevistado por la periodista nacida en Cuba Luisa Yanez, miembro de la Junta Editorial del Miami Herald, que tiene a su cargo diversos proyectos para el periódico cuyo objetivo es preservar la historia de los exilados cubanos de Miami:

En las últimas semanas, hemos vivido dos grandes eventos que son cambios sísmicos para los que llaman a Miami su hogar: uno de ellos es la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Los dos crecimos en casas de Miami traumatizadas por lo que les pasó a nuestros padres en Cuba. Tu familia se fue para España en 1968 cuando tu madre estaba embarazada de ti. Mis padres llegaron a Miami en uno de los Vuelos de la Libertad un año después. ¿Cómo te sientes ante este histórico cambio?

Creo que esta noticia tiene varias lecturas. Hay que procesarla bien. Le he preguntado a mi familia de Miami cómo se siente, y está extrañamente tranquila. Me dicen: ‘Vamos a ver qué ocurre’. Siempre he dicho que hay que despojarse de lo que llamo el ‘embargo emocional’, pero qué cosa podría pasar ahora es un sentimiento raro. Es como sentir dolor por la muerte de un amigo que siempre ha estado ahí. Los exilados tienen que acostumbrarse a vivir sin el embargo. Lo único que espero es que esta normalización sea beneficiosa para el pueblo cubano y signifique una mejoría económica y de libertad para ellos.

En la Junta Editorial del Miami Herald hemos recibido muchas cartas de no hispanos, donde dicen que los exilados cubanos deben acabar su lucha contra los hermanos Castro. ¿Piensas que comprenden los matices de lo que significa el embargo?

No lo creo. No entienden la razón principal por la cual el embargo existe. Esto sucedió durante el verdadero “miedo rojo”. Dicen que no funcionó; que no trajo ningún cambio de régimen, pero el embargo es como una goma para la comunidad de exilados. Cumple un propósito. Ahora muchos exilados saben que el embargo no funciona, pero levantarlo, ¿acaso funcionará? Después que se acabe el embargo, habrá una reconciliación, pero habrá dos tipos de cubanos con experiencias vividas totalmente separadas. En la actualidad estoy tratando de escribir un ensayo sobre este tópico.

El matrimonio gay se ha convertido en una realidad en la Florida desde el martes pasado. El grupo de Massachusetts Freedom To Marry te pidió que escribieras un poema para celebrar el décimo aniversario de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Y escribiste Until We Could. Llevas una relación con tu pareja desde hace 15 años. ¿Tienen pensado casarse?

Nos podemos casar en Maine pero no hemos tenido tiempo. No he parado de trabajar ni de viajar desde la inauguración presidencial. Después de 15 años, no somos cándidos. Tenemos un amor maduro. Probablemente iremos a una corte en Miami-Dade y Maine y luego haremos un barbecue en el patio. Pero es bueno tener una opción. Estoy contento de que haya igualdad matrimonial en la Florida. Pero aún hay mucho trabajo por hacer. Hay que difundir el mensaje de que abusar de los adolescentes gay no es nada bueno.

Este es un tema muy personal para ti. En tus memorias escribes con dolor cómo tu abuela, Otmara, que vivía con tu familia, te recriminaba por ser gay y te castigaba por ser demasiado afeminado. ¿La has perdonado?

Pensaba que mi abuela no era más que una típica abuelita cubana hasta que entré en la consulta de mi terapeuta. Él la odiaba. Pero ella era un verdadero personaje. Era cómica y tenía un negocio de apuestas en la casa; siempre estaba ocupada. Era una gran contradicción. A veces en la vida nuestros grandes maestros son también nuestros torturadores más grandes. Era muy homofóbica. Me llamaba mariquita y pato, pero en ello había algo positivo. Era también quien más me animaba. Me convirtió en escritor y poeta. Me hizo convertirme en tímido e introvertido porque yo no quería que la gente supiera que era diferente. No era un participante sino un observador, de modo que aprendí a leer a la gente con gran rapidez emocional. Escribir el libro de memorias y vivir otra vez todo ese proceso me hizo odiarla, entenderla y también quererla.

Tu trabajo más famoso hasta ahora sigue siendo One Today, el poema que escribiste para la segunda inauguración del presidente Obama. Hoy, cuando lees el poema, ¿deseas haberle hecho cambios o haberlo escrito de forma diferente?

No. Todo lo contrario. Pensé que había escrito un poema sobre Estados Unidos, pero ahora veo que en realidad escribí un poema sobre mí mismo y lo que pienso del país. cada vez que lo leo, descubro algo nuevo.

Para los que crecimos en una casa donde EEUU era el país más grande del mundo por habernos aceptado, pero Cuba no se olvidaba, tus memorias son un espejo. Tiene que ver con la experiencia cubanoamericana para los hijos de los exilados en Miami. Sabemos que eso quiere decir puerco asado, no guanajo en Thanksgiving y muchas otras mezclas culturales.

Para mí, crecer en Miami fue como vivir entre dos mundos imaginarios. Uno era la Cuba de la memoria de mis padres y mis abuelos, el lugar de donde vinieron, este lugar de donde también yo venía, pero el cual nunca había visitado. (Desde entonces Blanco ha viajado a Cuba cuatro veces). Y el otro lugar mítico era Estados Unidos, porque al crecer en una comunidad cubana muy monolítica, sentía que Estados Unidos era real, no en Miami. Pensaba de verdad que había una casa como la del Brady Bunch, aunque Qué Pasa, USA estuviera más cerca de la verdad. Todavía a estas alturas, soy adicto a ver los programas repetidos de The Brady Bunch. Mi chico favorito Brady era Peter… pero a mi lado gay siempre le atraía Marcia.

¿Haces resoluciones de Año Nuevo?

No, pero tengo dos proyectos a los que me estoy dedicando este año. Uno es escribir una especie de one-man show dramático; el otro es un sueño que tengo, que es hacer una versión actualizada de la primera comedia bilingüe cubana, Qué Pasa, USA, que se hacía y ocurría en Miami.

Muchos hijos de exilados cubanos dejan Miami, pero a la larga vuelven a esta mezcla de culturas que no se encuentra en ninguna otra parte. ¿Cuánto te sigue gustando Miami?

Quiero decirte que soy el primero de mi familia que se va de Miami. Mis padres siguen viviendo en la misma casa de Westchester donde crecí. Hoy día, nunca le digo que no a una oferta para hablar en Miami y cuando estoy allí todo lo que hago es comer pastelitos y croquetas.

Sin embargo, físicamente, Miami ya no es el sitio donde crecí. Ese Miami ya no existe. A partir de ahí, llegué a comprender cómo mis padres se sentían sobre la Cuba que dejaron. Miami ya no es el mismo lugar. No es que sea bueno o malo, sino que es diferente. Las escuelas a las que fui, St. Brendan, Columbus High, FIU, ya no son lo que eran antes. Ahora, dependo de las conexiones humanas que tengo en Miami.

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