Sur de la Florida

Sebastián Spreng recibe distinción por compromiso con las artes

Sebastián Spreng recibió la distinción Dr. Sanford I. & Beatrice Ziff Honors for Outstanding Contributions to the Arts, otorgada por la emisora Classical South Florida.
Sebastián Spreng recibió la distinción Dr. Sanford I. & Beatrice Ziff Honors for Outstanding Contributions to the Arts, otorgada por la emisora Classical South Florida. Pipe Yanguas

La buena nueva del otorgamiento de un premio es motivo de regocijo, mucho más cuando se trata del crítico de música clásica Sebastián Spreng. La emisora Classical South Florida (CSF) le otorgó recientemente la distinción Dr. Sanford I. & Beatrice Ziff Honors for Outstanding Contributions to the Arts, un homenaje anual dedicado a personalidades e instituciones que han demostrado dedicación y compromiso al progreso de las artes. Vale decir que entre los premiados de esta quinta edición también estuvieron la New World Symphony y la Opera de Palm Beach.

“Considero ese premio como un emocionante reconocimiento a mi inclaudicable testarudez y curiosidad, en inmejorable compañía”, afirmó Spreng con modestia. “Me sentí valorado y sigo tan sorprendido como agradecido a Classical South Florida que me premió”.

Spreng ejemplifica esas virtudes a plenitud, pues no solo es conocido por su trayectoria en la pintura, donde incursionó y triunfó autodidácticamente; sino también por su incansable labor como colaborador y crítico musical, además de creador de dos páginas web compartidas en sus dos pasiones, música y pintura, que en su experiencia van “juntas, pero no revueltas”.

“Van juntas y separadas a la vez. Ese ‘paso’ de una a otra es subliminal, siento que así debe ser”, explicó. “No pretendo pintar música, me dejo fluir. Tampoco puedo pintar con música, cada disciplina en su lugar; es un delicado equilibrio. Son demasiado absorbentes, necesito experimentarlas por separado. No puedo comer con música, pintar menos. Divido mi día entre estas dos ‘amantes’, es un privilegio y así lo vivo. Será por aquello de ‘la vida sin música sería un error’ ”.

Su labor como crítico musical, que se aprecia además en la sección dominical Galería 305 de el Nuevo Herald, está avalada por una extensa permanencia en Miami, que se remonta a 1987. Desde entonces a acá ha visto mucho, escrito más, y realizado valiosas contribuciones a un entorno con evidentes logros y necesidades.

“Miami se porta como una adolescente aunque pronto cumpla cien años. Veo una montaña rusa con dirección ascendente. Ha habido grandes logros pero no se han reemplazado grandes pérdidas. Falta educación a todo nivel, acceso fácil y más espacio en los medios, porque el público presente y futuro necesita informarse para poder disfrutar”, afirma. “Y además, se necesita una programación coherente, variada, que satisfaga a expertos y novatos. Desafíos inmensos donde deben primar el sentido común y el apoyo [léase dinero]”.

En cuanto a proyectos futuros, añade: “No tengo tantos como quisiera. A la fuerza entendí que debo tomármelo con calma, pues no voy a cambiar el mundo, ni uno es tanto como se cree. ‘Envejecer es cambiar de gustos’ y lo compruebo con alegría, aunque de viejo, aún poco y nada. El 16 de abril vuelvo a exponer en Kelley Roy Gallery de Wynwood con una serie realizada en iPad, basada en los poemas que inspiraron a Gustav Mahler para La canción de la tierra. Hay otras exposiciones, un libro que se arma lentamente, y un ansiado Winterreise schubertiano en imágenes. Pero, por ahora, solo La canción de la tierra, la bellísima despedida que nos deja impregnados en un azul eterno. Con eso me basta”.

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