Sur de la Florida

Empresaria dominicana triunfa con salones de belleza para hombres

Elena Linares, dueña de la peluquería para hombres RazzleDazzle Barbershop, en South Miami.
Elena Linares, dueña de la peluquería para hombres RazzleDazzle Barbershop, en South Miami. el Nuevo Herald

La magia teatral predomina en los cinco establecimientos de RazzleDazzle Barbershop, la cadena de salones de belleza para hombres que ocupa varias áreas del sur de la Florida.

Así lo concibió su dueña, la dominicana Elena Linares, una amante del teatro y las películas de antaño, cuando decoró las barberías con elementos que remedan la Belle Époque y añadió corsets al uniforme de las empleadas.

“Me fascina el mundo del teatro”, confiesa la empresaria desde un diván de la barbería de South Miami, donde se tomaron las fotos para el Nuevo Herald. “Lo asombroso fue que cuando algunas personas vieron mi concepto dijeron que había copiado los set de Moulin Rouge. ¡Y yo nunca había visto la película!”

Las escenas de ese filme, de Chicago y otros musicales famosos se proyectan a toda hora en el local mientras se escuchan las voces de Frank Sinatra, Judy Garland y descargas de jazz.

La atmósfera de RazzleDazzle es sumamente abigarrada.

Sobre las paredes rojas resaltan espejos dorados, máscaras, flores, afiches, fotos de estrellas y enredaderas repletas de racimos de uvas que compiten con las lámparas: de lágrimas y art nouveau, y el columpio de la entrada.

El piso blanco y negro, a manera de tablero de damas, complementa el conjunto.

“Es un placer venir aquí por la forma tan amable en que me tratan”, expresó Tony Farías, de 65 años, a punto de someterse a un masaje.

En el sillón de enfrente, Sean Ryan, de 24, corroboró la afirmación del vecino, al igual que Carlos Mejías, de 33, cuya oficina queda a pocos pasos del establecimiento.

No es para menos. Las muchachas los llaman por su nombre y le ofrecen un trago de whiskey o vodka si se lo pidieran.

El precio promedio de un servicio, “á la carte”, es de $30.

“Al hombre le encanta disfrutar su espacio y ser mimado sin la preocupación de que la mujer los esté vigilando”, aseveró la dueña. “En cuando ellos entran aquí escapan en sus fantasías”.

RazzleDazzle Barbershop cuenta con alrededor de 15 empleados por unidad. La mayoría son mujeres. La cadena permanece abierta al público los siete días de la semana.

“Cada uno de mis empleados sabe que son ‘únicos’. Por eso insisto en que siempre deben estar bien arreglados, como si estuvieran esperando el momento en que se abra el telón”, añadió Linares, cuya afición a la decoración teatral se extiende hasta su casa de Coral Gables.

Aparte de las barberías de la cadena –ubicadas en Miracle Mile, Brickell, South Beach, Midtown y South Miami– la empresaria es dueña de Blow Dry Bar & Boutique, una peluquería para mujeres, en Miracle Mile.

“Aunque la gente dudaba que pudiera abrir la primera barbería, la de Miracle Mile, por la crisis económica del 2008, yo estaba confiada en que tendría éxito. Y la persona que me ayudó con el préstamo también”, relató Linares, que se precia de su chispa y talento para alcanzar todo lo que se propone. “Ahora pienso extender la cadena hasta Nueva York y Los Ángeles con la ayuda de Chris Murray, un cliente VIP que decidió apoyarme cuando supo mi historia”.

Linares dijo que si decidiera escribir su vida necesitaría “varios libros” para contarla.

Nacida en Cabrera, República Dominicana, a los seis años de edad la futura empresaria llegó al Bronx, Nueva York, en compañía de sus padres.

“Eran tan estrictos que siendo muy jovencita me casé con el primero que pasó, sin imaginarme que caería en ‘una celda de máxima seguridad…’ ”, recordó Linares, que en 1983 escapó de su esposo con Philep, su primer hijo, que ahora tiene 34 años, y no paró hasta North Miami, donde recibió ayuda en el programa para mujeres abusadas de SafeSpace Foundation.

Cuando el tiempo se lo permite, Linares colabora con la fundación asesorando víctimas de violencia doméstica y hace horas voluntarias en el Miami Children’s Hospital “como una manera de retribuir todo lo que he recibido”.

“En SafeSpace aproveché la oportunidad que me dio la vida para ser la profesional que soy”, evocó la empresaria, que enseguida que salió del refugio buscó trabajo como estilista en Supercuts y a la postre terminó comprando 12 franquicias de la cadena, entre Miami y Puerto Rico.

“Luego las vendí para ayudar a mi segundo esposo, el ex boxeador Mark Randazzo, padre de mis hijos Linda (20) y Marc Anthony (19), en la compra del restaurante Randazzo’s Little Italy, de Coral Gables”, agregó Linares, quien, tras el divorcio, regresó al negocio de las peluquerías.

“Cuando tenía el restaurante un cliente me comparó con los fuegos artificiales del 4 de Julio. Decía que yo era una mujer ‘razzle-dazzle’ por ser tan llamativa y fuera de serie. También me dijo que a todo negocio que emprendiera en lo adelante tendría que llamarlo así”, recordó la empresaria. “Por eso no dudé en ponerle ese nombre a mi cadena de peluquerías”.

Siga a Arturo Arias Polo en Twitter: @arturoariaspolo

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