Sur de la Florida

Alquilar habitaciones con Airbnb ayuda a propietarios de Miami a pagar las cuentas

Una de las habitaciones de Aida Serousse en su townhouse de Coconut Grove, que renta a $62 la noche con airbnb.
Una de las habitaciones de Aida Serousse en su townhouse de Coconut Grove, que renta a $62 la noche con airbnb. Airbnb

Tras una batalla con el cáncer de seno, las prioridades de la artista Viviana Molinares cambiaron como las piezas de un rompecabezas: ella quería dejar de trabajar a tiempo completo, concentrarse en su arte y viajar. Pero le hacía falta dinero.

Fue entonces cuando se decidió finalmente a tratar de hospedar visitantes en su casa usando la plataforma de hospedaje doméstico Airbnb, a pesar de que le seguían quedando algunas dudas: ¿cómo lidiaré con extraños en mi casa? ¿Quién querrá venir a Kendall?


La respuesta a la primera pregunta: muy bien. Molinares cocina para sus huéspedes alguna que otra vez durante su estancia, y dijo que nunca ha tenido problemas con ninguno. Ella ha sido anfitriona con Airbnb desde hace tres años.

Y la segunda: recibe suficientes personas para que ella y su esposo Alex ganen unos $3,000 al año. Todo eso se ha invertido de vuelta en Airbnb, dijo ella, en sus propios viajes a Francia, Irlanda, Inglaterra y Escocia, y sus próximos viajes a Colombia e Islandia.

“Lo uso todo el tiempo; me encanta. Fue fantástico quedarme en las casas de diferentes personas. Nunca me sentí sola, ni siquiera cuando viajaba sin compañía”, dijo Molinares. “Ya no me quedo en hoteles”.

Declaraciones como estas alarman a la industria hotelera local, la cual ha sumado la popularidad de la economía de hospedaje doméstico a una lista creciente de obstáculos.


En Miami Beach, esa conversación ha llegado a su punto de ebullición, y la Ciudad está imponiendo multas de $20,000 a los que violen sus regulaciones con alquileres a corto plazo. Las leyes de zonificación prohíben los alquileres a corto plazo en casi toda esa ciudad. En los siete meses transcurridos desde que la Playa aumentó la multa de los $500 que imponía en un principio, la Ciudad ha gravado casi $3 millones a residentes y compañías de alquileres a corto plazo, incluyendo a Airbnb.

Sus detractores en todo Miami-Dade han alegado que Airbnb es responsable por la llegada de una serie constante de extraños, problemas de seguridad, aumento de los ruidos y violaciones de los contratos de alquiler. Miami Beach lidia con la mayor parte de estas quejas porque continúa siendo la parada local más popular para los viajeros de Airbnb.

De acuerdo con datos de códigos postales entregados al Miami Herald por Airbnb, alrededor de la mitad del total de turistas que se hospedaron en alquileres locales de Airbnb entre septiembre del 2015 y septiembre del 2016 se quedaron en Miami Beach. Eso representa casi 185,000 personas, alrededor del 1 por ciento del total de turistas que vienen al condado Miami-Dade.


La otra mitad de los huéspedes se alojaron en alquileres esparcidos por todo Miami-Dade, en 72 códigos postales que van desde Homestead hasta Hialeah.

Ingreso complementario

Fuera de la Playa, el servicio se usa en gran medida de la manera en que fue concebido: como un ingreso complementario para personas como los Molinares, las cuales alquilan espacio de sus viviendas en áreas como Kendall que no cuentan con muchas opciones hoteleras.

Debido a que ella vive cerca del recinto de Kendall del Miami Dade College, los Everglades y el Aeropuerto Ejecutivo de Miami, Molinares dijo que la mayoría de sus huéspedes visitan el área por razones de trabajo, para ver los Everglades o para visitar a familiares suyos que no cuentan con espacio disponible en sus casas.


“Yo les recomiendo negocios locales”, dijo. “Además, trabajé muchos años con los Miccosukees, así que les puedo decir dónde ir si quieren hacer excursiones en aerobotes”.

Los defensores de Airbnb alegan que el servicio es un estímulo económico en áreas donde no hay opciones turísticas tradicionales, y que trae dinero adicional a los bolsillos de los vecinos. El website lanzó recientemente una campaña local de anuncios de radio y televisión que se centra en esos dos temas, mencionando que el 66 por ciento de los anfitriones usan Airbnb para pagar su alquiler o su hipoteca.

De acuerdo con datos de códigos postales de Airbnb, aparte de Miami Beach, los vecindarios más populares son Brickell, Wynwood, el downtown de Miami, Coconut Grove, Coral Gables, Miami Shores, Aventura, La Pequeña Habana y Doral.

Hialeah da más dividendos

Un total de 5,112 vecinos del condado sirvieron de anfitriones en esa plataforma en el período de tiempo estudiado, y ganaron un promedio de alrededor de $5,200 al año.

¿Y los anfitriones que ganaron la mayor cantidad de dinero? Esos no estuvieron en Miami Beach.

Esos estuvieron en Hialeah.


Dos anfitriones en el código postal 33013 recaudaron un promedio de $20,289 en el último año, gracias en parte a un flujo estable de 306 huéspedes que mantuvieron sus listados ocupados durante casi cinco meses, la mayor cantidad de todos los códigos postales. Como promedio, los huéspedes que se alojaron en esos hospedajes solamente se quedaron en viajes de tres días.

De hecho, los cuatro códigos postales de mayores ingresos estuvieron en áreas alejadas de los grandes centros turísticos. Los anfitriones del código postal 33165 en Olympia Heights ganaron alrededor de $14,200 como promedio, mientras que los anfitriones en los códigos postales de Kendall 33175 y 33185 ganaron alrededor de $12,000. (El número cinco fue el código postal 33140 del área de Mid-Beach, Miami Beach, donde los ingresos promedio fueron de alrededor de $11,900.)

“Estos son vecindarios excelentes que ofrecen una cultura asombrosa, restaurantes fantásticos, y donde podemos mostrar a algunos turistas algo más de lo que estas grandes ciudades tienen para ofrecer. Y ese parece ser el caso para esas personas que vienen a Miami, y al mismo tiempo ayudan a los negocios pequeños en esos vecindarios”, dijo Michael O’Neil, director de política regional de Airbnb.


O’Neil dijo que los huéspedes en Miami-Dade gastan alrededor de $250 por día, y alrededor de la mitad de ese dinero se gasta en los vecindarios en los que se hospedan.

Por lo general, más personas de la localidad están a favor de Airbnb que en contra. De acuerdo con una encuesta llevada a cabo por David Binder Research de 500 residentes del condado Miami-Dade en agosto y enviada por Airbnb a los comisionados del Condado la semana pasada, el 52 por ciento de los encuestados dijeron tener una opinión favorable de la plataforma, y el 10 por ciento de ellos expresaron una opinión desfavorable de la misma.

El impacto en la calidad de vida

A pesar de todos sus beneficios, Airbnb tiene sus desventajas, y algunos vecinos lo llaman una “pesadilla” constante.

Fue así como el residente de Miami Beach Michael Andrews lo describió. Su vecina de los bajos en un edificio de apartamentos situado en Meridian Avenue, una mujer con la que él nunca se ha encontrado, alquilaba su apartamento en Airbnb, lo cual trajo consigo un cambia-cambia interminable de visitantes que a menudo despertaban a Andrews a altas horas de la noche con ruidos fuertes.


“Si se hubieran mantenido callados a las 2 de la mañana, a las 3 de la mañana, yo ni me hubiera enterado”, dijo Andrews. “[Pero] si van a fiestar, que se vayan a fiestar a la calle. Que no lo hagan en un área residencial”.

Andrews presentó tres quejas ante el departamento de Cumplimiento de Códigos de la Ciudad de Miami Beach antes de que su casero llevara el caso a los tribunales y consiguiera desalojar a la anfitriona en mayo.

Pero aunque las fiestas en los alquileres a corto plazo están bien documentadas –los archivos públicos muestran que varios infractores de alquileres a corto plazo en Miami Beach fueron identificados debido a las fiestas ruidosas celebradas en sus viviendas–, las mismas no son nada nuevo en la historia de transitoriedad de la Playa. Y tampoco son su mayor amenaza, dijo Stuart Blumberg, ex presidente de la Asociación del Gran Miami y las Playas, y un participante de peso en la campaña del 2009 para prohibir los alquileres a corto plazo.


“Nuestra preocupación como hoteleros fue el hecho de que los alquileres a corto plazo se estaban llevando a cabo en las viviendas particulares de las personas, y que los mismos no cumplían con los estatutos hoteleros de la Florida”, dijo Blumberg. Airbnb todavía no paga impuestos hoteleros a nivel de condado o de ciudad, aunque se encuentra en conversaciones con el Condado para empezar a hacerlo. El servicio tampoco cumple con otras regulaciones impuestas a los hoteles, tales como los códigos contra incendios, los de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades y las reglas de seguridad.

Blumberg y la mayoría de los interesados de la industria hotelera afirman que Airbnb debería ser tratado con igualdad con respecto a los hoteles, ya que sirven un propósito similar.

“Si camina como un pato, y parece un pato, seguro que es un pato”, dijo Blumberg.

Por ejemplo, tomemos los códigos contra incendios. Una ordenanza a nivel de condado exige que las viviendas que se alquilan por menos de 30 días cuenten con aspersores individuales contra incendios, dijo Albert Zamora, corredor de Trident Real Estate en Miami Beach.

Eso trajo problemas al Condominio Residencial Octagon Towers en Washington Avenue en mayo del 2015, cuando el Departamento de Incendios de Miami Beach ordenó a los residentes del mismo que cesaran de hacer alquileres a corto plazo debido a que las unidades no estaban actualizadas de acuerdo con los códigos.

 

Los alquileres a corto plazo también pueden traer problemas a los caseros, a quienes se puede pedir cuentas si le alquilan a alguien que cometa un delito en la propiedad, dijo Zamora.

“Como todo, la gente ha abusado de la premisa original [de Airbnb]”, dijo Zamora. “Ellos están evadiendo el proceso de supervisión, y en algunos casos el inquilino está haciendo el alquiler de Airbnb sin el conocimiento del casero”.

Los alquileres ilegales de Airbnb no se limitan a Miami Beach. Tienen lugar en todo el condado en edificios que prohíben su práctica.

A menudo, los anfitriones piden a los huéspedes que mientan sobre la razón de por qué se están quedando allí.


“El anfitrión nos pidió que dijéramos a los vecinos que éramos amigos suyos, y no que habíamos usado Airbnb para reservar el apartamento”, dijo el residente de West Palm Beach Nelson García, quien se hospedó en febrero en un alquiler de Airbnb en un edificio de condominios en North Miami. “Luego descubrí que era debido a que en el edificio a él no se le permitía alquilar su apartamento en Airbnb”.

Aunque su experiencia fue positiva, García dijo que había sido “un poco sospechosa”.

Por su parte, Airbnb ha instalado su herramienta para los vecinos, la cual permite a las personas presentar quejas sobre los alquileres de Airbnb directamente en el website. O’Neil dijo que el website todavía está creando conciencia sobre dicha herramienta, la cual ha recibido muy pocas quejas.

Aquí para quedarse

En el año de datos que Airbnb entregó al Herald, más de 355,000 viajeros visitaron Miami-Dade usando un alquiler de Airbnb. La popularidad del servicio ha crecido exponencialmente desde el 2009, cuando apareció por primera vez en el condado con 11 huéspedes. Desde el 2014, las estancias en la localidad organizadas a través del website han aumentado en más del triple.

Parte de su atractivo es el precio. El mercado hotelero de Miami alcanzó el precio promedio más alto por habitación del país en el 2015, con $195.75 por noche, de acuerdo con datos de la Oficina de Convenciones y Visitantes del Gran Miami. El precio promedio por habitación de Airbnb en Miami es de $95.

(La Oficina de Convenciones y Visitantes no quiso hacer comentarios para este artículo, alegando “discusiones y negociaciones presentes”.)

Los precios más baratos permitieron al investigador asociado de la Universidad de Miami Nicolás Ramos reservar unas vacaciones locales con unos amigos en Coral Gables en un townhouse de un cuarto en agosto del 2014.

“Airbnb brinda mucha más flexibilidad”, dijo Ramos. “[Las personas] no se sentirían inclinadas a venir de visita en absoluto si no pueden conseguir una manera asequible de hospedarse”.

Las diferencias entre un hotel y Airbnb no son solamente de precio. Aunque los hoteles ofrecen privacidad y un montón de comodidades, los alquileres de Airbnb prometen una experiencia mucho más íntima, y que puede ser mucho mejor personalizada para los huéspedes.

Por ejemplo, la escultora de Coconut Grove Aida Serousse lleva a menudo a sus huéspedes de paseo por Miami y les ofrece clases gratis de escultura.

Lo mismo sus defensores que sus oponentes están de acuerdo en que Airbnb no se va a ninguna parte. Es probable que tanto fans como enemigos tendrán que buscar terreno común.

Siempre y cuando Airbnb pueda cumplir con las ordenanzas de la Ciudad, pagar impuestos y buscar un modo de limitar el abuso por parte de los anfitriones, tendrá un lugar en la economía de Miami-Dade, dijo Christopher Zoller, corredor de EWM Realty International.

“Me encanta la economía de consumo colaborativo, y me encanta la economía del consumidor. Eso no tiene nada de malo, y de ahí pueden salir muchas cosas buenas. Pero creo que tiene que haber una igualdad de condiciones para todos”, dijo Zoller.

El corredor inmobiliario Ross Milroy afirma que las reglas de los alquileres a corto plazo se deben dejar a discreción de los dueños de las propiedades. “Las personas que son dueñas de su propiedad deberían tener el derecho de alquilarla”, dijo Milroy, usando regulaciones razonables, como por ejemplo la recaudación de impuestos.

Él comparó la subida de Airbnb con la de la aplicación de viajes compartidos Uber, la cual llegó a un acuerdo con el Condado con respecto a las regulaciones. Ambas cuentan con un vasto apoyo por parte de las personas en la localidad.

“Uber apareció, y al final se salió con la suya tanto en el condado Miami-Dade como en Broward”, dijo Milroy. “Porque la gente lo quiere”.

Este artículo incluye comentarios de la Red de Opinión Pública (Public Insight Network), comunidad de Internet de personas que han acordado compartir sus opiniones con el Miami Herald y WLRN. Hágase parte de la misma en wlrn.org/topic/public-insight-network

Chabeli Herrera: 305-376-3730, @ChabeliH

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